¡Llega el Adviento! Y con él empieza la cuenta regresiva para el nacimiento de Jesús. Iniciamos un tiempo hermoso para acercarnos mucho más a Dios, para compartir en familia y para volver a casa. 

«Todos los niños merecen estar en casa para Navidad». Esta es la frase del video navideño que te compartimos hoy. ¡Y qué cierta es esta frase! Todos seguimos siendo niños a los ojos de Dios… ¿qué nos impide vivir estas fiestas como verdaderos pequeños?

Que bueno que ahora que estamos a solo un mes de celebrar la Navidad, nos regalemos la oportunidad de vivir un Adviento personal. Sí, el Adviento es el tiempo de espera, de reflexión… un tiempo para preparar el corazón y hacer de él la mejor cuna para el pequeño de Belén. 

Hoy quiero proponerte algo: ¡hagamos un check list de Adviento! Pero antes, mira este video completo y contagiate de la idea de hacerte niño esta Navidad, y de volver al hogar que te vio crecer. 

1. Preparemos la corona de Adviento

Cuatro luces que poco a poco se van encendiendo como aquel camino lleno de esperanza en el que se espera al Salvador del mundo.

Hagamos el ejercicio de encender en familia esta corona, que cada nueva luz sea una nueva oración, un nuevo propósito… de tal manera que el camino del Adviento sea un camino de nueva luz para cada miembro de la familia.

¿Qué necesita llenarse de luz en mi vida?, ¿cómo alimentar más la esperanza en mí?, ¿qué hay que iluminar en mi familia?, ¿cómo podemos llenar de luz la vida de las personas que tenemos alrededor? 

2. Busquemos las luces navideñas

¿Ya tienes las luces de colores para decorar tu hogar?, ¿ya sabes cómo las vas a poner? En los primeros versos del libro del Génesis encontramos que Dios crea la luz y ve que la luz es buena, pero antes de la luz, todo era oscuridad y confusión.

¡En el video también vemos a los personajes iluminando el espacio en el que se encuentran! Piensa: ¿Cómo está tu vida en este momento?, ¿hay heridas que permiten la presencia del caos y la confusión?, ¿hay más oscuridad que luz?, ¿mi alma ha perdido el brillo por el pecado?

En las celebraciones navideñas queremos tener nuestras casas y lugares de trabajo o estudio, iluminados, con colores, con alegría. Te propongo que así mismo se haga en el corazón, que busquemos las luces que necesitamos para llenar de luz el nuestro.

Si no las tienes, ¡habrá que ir en búsqueda de ellas! Piensa dónde encontrarlas: en tu familia, en tus amigos, en la oración, en la lectura, en la reflexión. En el perdón que necesitas dar o recibir, en ese compañero con el que dejaste de hablar…

Que este año las luces navideñas no estén solo en las ventanas o balcones, sino en la claridad de unos ojos que brillan de alegría por haber preparado el corazón para acoger al Señor. 

3. Armemos el árbol de Navidad

A lo largo de la historia, el árbol se ha convertido en el signo de Cristo, de la abundancia que viene de la providencia de Dios. Es por esto que se decora, aún en algunos lugares, con frutas y luces, para mostrar los frutos de la abundancia. 

La vida en Cristo consiste en construir poco a poco las raíces, la fortaleza, la firmeza de un árbol, para poder empezar a dar frutos que luego darán vida. 

Buscar el árbol de Navidad y armarlo en familia es una costumbre de esta época. Aprovechemos el Adviento para construir, familiar y personalmente, el árbol de la fe en el corazón de cada uno.

Es decir, dar fuerza, firmeza a nuestra vida espiritual de tal manera que la Navidad nos regale los dones preciados que tanto provecho hacen a nuestra vida y a la de los que nos rodean. 

4. Hagamos fraternidad

Lo mejor es buscar quien nos ayude para organizar todo en el hogar, que los amigos y familia se unan para hacer una hermosa decoración navideña. Que sea una oportunidad para vernos con personas que hace mucho no teníamos cerca.

Busquemos mejorar nuestros lazos de fraternidad, que el acrecentar nuestros lazos de amistad, también sea un propósito navideño, pues Dios mismo es comunidad. 

¿Cómo están mis relaciones interpersonales y familiares?, ¿qué tan fuertes y sanas son mis amistades?, ¿de quienes me he alejado, aun sin intención de hacerlo?

5. Construyamos el pesebre

El centro de la celebración navideña es un pequeño pesebre, donde lo fundamental es una cuna en la que se hará presente lo más grande: Jesús.

¡El centro de la Navidad es el Niño de Belén! ¿Ya tienes listo el pesebre?, ¿dónde lo pondrás?, ¿será el centro de tu casa?, ¿ayudarán todos a armarlo?, ¿será más grande que el del año anterior? 

Que este tiempo de Adviento sea un espacio propicio para hacer de nuestro corazón, un pesebre real. Uno donde la cuna esté lista, dispuesta, para acoger al Mesías, en definitiva es lo más importante para Navidad.

Los regalos nos gustan, son lindos, nos dan alegría y nos emocionan, pero lo verdadera esencial es Jesús que se hace presente en cada corazón dispuesto. 

Que esta Navidad sea diferente a las anteriores, que podamos prepararnos realmente, descubrir aquellas sombras, heridas, dolores, situaciones que hay que sanar. Y que nos dispongamos a preparar el camino y el lugar para la llegada de quien todo lo hace bueno: ¡Jesús!