san juan bautista

En la festividad de la Natividad de san Juan Bautista, el 24 de junio, reflexionamos sobre un acontecimiento notable de su vida aún en el vientre materno: el salto de alegría al reconocer la presencia de Jesús en el vientre de María (Lucas 1,41-44).

Hoy quiero compartirte tres virtudes que podemos aprender de san Juan Bautista.

1. La humildad de san Juan Bautista

san juan bautista

    San Juan Bautista es un modelo ejemplar de humildad. A pesar de ser un profeta muy reconocido y tener numerosos seguidores, Juan siempre señaló a Jesús como el verdadero Mesías. Su declaración, «Es necesario que él crezca, pero que yo disminuya» (Juan 3,30), refleja su profunda humildad y disposición a disminuir para que Cristo pudiera ser exaltado.

    Aprendamos de este santo a cultivar la humildad en nuestras vidas. Reconozcamos que nuestra misión es guiar a otros hacia Cristo, poniendo a Dios en primer lugar. Que nuestras acciones y palabras reflejen esta humildad, buscando siempre glorificar a Dios en lugar de a nosotros mismos.

    2. Coraje

    san juan bautista

      El coraje de san Juan Bautista es evidente a lo largo de su ministerio. No temió confrontar a Herodes Antipas por sus actos inmorales, lo que eventualmente le costó la vida.

      Su valentía en defender la verdad y la justicia, incluso a costa de su propia seguridad, es un testimonio poderoso de su firmeza y compromiso con los principios divinos.

      Sigamos el ejemplo de san Juan Bautista, demostrando coraje en la defensa de la verdad y la justicia. Que no nos intimiden las consecuencias de defender lo correcto, y que nuestra firmeza inspire a otros a actuar con integridad y valentía.

      3. Alegría espiritual

        El salto de Juan en el vientre de Isabel al reconocer a Jesús es un símbolo de la profunda alegría espiritual que siente ante la presencia del Salvador. Esta alegría no es meramente una emoción pasajera, sino una respuesta espiritual profunda al encuentro con Cristo. A lo largo de su vida, Juan mantuvo esta alegría, incluso frente a grandes desafíos y sufrimientos.

        Cultivemos en nuestras vidas una alegría espiritual profunda, derivada de nuestra cercanía con Jesús. Que esta alegría ilumine nuestras acciones diarias y sea evidente para quienes nos rodean. Comprometámonos a ser testigos de la alegría cristiana, mostrando cómo una relación con Cristo puede transformar nuestras vidas.

        En el día de su natividad, san Juan Bautista nos ofrece un poderoso ejemplo de humildad, coraje y alegría espiritual. Al recordar su vida y su testimonio, pidamos su intercesión para crecer en estas virtudes y vivir de manera que refleje el amor y la verdad de Dios. Que su ejemplo nos inspire a ser mejores seguidores de Cristo y a comprometernos con la misión de construir un mundo más justo y amoroso.