Todos tenemos momentos donde sentimos que las fuerzas van disminuyendo. Tenemos sed de un buen descanso o nos sentimos con las fuerzas justas para enfrentar los desafíos que nos proponen en este momento.

Entonces, ¿por qué elijo compartirte esta canción sobre la realidad tan difícil sobre los migrantes? ¿Por qué elijo abrir mi corazón a esta nueva realidad? Estas preguntas se me venían a la mente cuando estaba escuchando esta canción de Nach y Juanes.

Este rap fue escrito por Nach, rapero español, que invitó a Juanes a que se sumara a esta colaboración. Me llamaba la atención que fuera un rap porque creo que es un género musical que tiene mucho para aportar. Sobre todo cuando tiene la misión de concientizar sobre las realidades que vivimos como mundo.

Pero volviendo a la pregunta, ¿por qué elijo no pasar de largo frente a esta realidad y compartirte este tema? La realidad de los migrantes es algo que nos toca a todos, pero también a unos más que a otros.

Los migrantes y la experiencia que me hizo pensar más en su dolor

Recién el año pasado tuve la experiencia de conocer a una madre venezolana y sus hijos. Me contaba de lo duro que había sido tener que decidir con su familia viajar a Argentina.

Me habló sobre el dolor por estar lejos de su familia y de la sensación de soledad que guardaba en el corazón. Para mí fue un primer paso para hacerme consciente de todo lo que viven tantas personas en el mundo. Y de pensar que como sociedad tenemos una necesidad urgente de informarnos más de lo que pasan estos hermanos nuestros.

Por eso hoy te quiero compartir esta canción titulada «Pasarán». Porque, junto con el video, fue hecha para concientizar, para abrir el corazón a esta situación.

A continuación expongo cuatro razones por las que elijo no pasar indiferente ante el tema de los migrantes:

1. Puedo contemplar sus rostros

Vale la pena no solo escuchar la letra completa, sino ver el video, porque está armado con imágenes aportadas por ACNUR (Agencia De La ONU Para Los Refugiados) que fueron grabadas por los documentalistas Samir y José Marún en sus incursiones por países como Venezuela, Perú, Líbano y Colombia.

Me ayuda ver los rostros de personas concretas: jóvenes, niños, adultos, familias, ancianos. Para darme cuenta que son personas con historias, con sueños, con la misma dignidad que cualquiera de nosotros.

Ellos están pasando por esto, intentando salir de las dificultades de sus países, buscando una vida mejor. Te invito a hacer el ejercicio de salir un poco de lo que estás viviendo en este momento para pensar lo que cada una de estas personas está experimentando.

Recibe en tu corazón cada uno de los rostros, cada una de las historias que podemos ver en estas escenas.

2. Cristo está vivo en ellos

Elijo dejarme tocar por esta realidad porque Cristo está vivo en cada persona. Además del valor y dignidad que tiene cada una de ellas, Dios en su Encarnación, eligió unirse a la vida de cada hombre y mujer de esta humanidad.

Él nos ama tanto que elige estar cerca de nosotros, viviendo en cada corazón y dándonos la oportunidad de unirnos a su cuerpo, del que también somos miembros.

Por eso cuando una persona, un miembro del cuerpo, sufre, Cristo sufre. A veces es difícil despertar a esa realidad, por eso te invito a meditar sobre este punto en concreto: «Lo que viven estas personas migrantes afecta a Jesús».

3. Tengo esperanza por la resurrección

Puedo llorar ante esta situación de dolor porque creo que existe la esperanza. Creo que Cristo en su Resurrección venció a la muerte y al pecado y a todas las guerras y sufrimientos.

Claro, todavía vemos que eso existe, pero sabemos que no es definitivo, sino que tiene esperanza de cambiar. Es muy importante saber esto: que la esperanza es creerle a Jesús, que ya resucito, que ya lleva cada dolor hacia el consuelo, cada muerte hacia la vida.

Es importante pedirle a Dios que nos renueve la esperanza cuando sentimos que la estamos perdiendo. Que nos regale su mirada para ver la realidad del mundo con los ojos de la fe.

4. Esta esperanza se construye entre todos, conmigo y contigo

Quiero hacerme sensible a esta realidad porque sé que esta esperanza de que Jesús lleva toda situación a la vida, se complementa en saber que Él es el que elige la mediación humana para hacer surgir el Reino en el mundo. Para luchar contra las estructuras de mal que afectan la vida de tantas personas.

Sé que Jesús me necesita y te necesita para poder ayudar a traer paz, alegría, ternura y calor de hogar a este mundo y a todos los migrantes en concreto.

Por eso hoy elijo compartirte este artículo, por eso hoy te animo a ponerte delante de Jesús en la oración y preguntarle: «Señor, ¿cómo puedo amarte en estos hermanos?».

Te dejo la letra super profunda de esta canción para que puedas reflexionar sobre ella. Y te invito a responder esta
pregunta: ¿Por qué elijo no pasar indiferente ante esta realidad?

Pasarán por cada frontera pasarán
Los años de odio y de crueldad pasarán
Y ya no habrá ningún lugar prohibido
Prohibido, ilegal

Ya no habrá, ni verá dueños ni esclavos
Estos tiempos callados pasarán
Estos años de odio pasarán
Estos tiempos callados
Pasarán, pasarán, pasarán

Dejé de contar miserias y empecé a contar futuros
Fuí náufrago de un pueblo en apuros
Sin armas ni escudos
El tiempo sin fe
Nada más duro que marchar desnudo
Agarrar mi tristeza y romper sus nudos

Los muros de mi alma
Son polvo los convierto en pólvora
Así combato contra tu mirada incómoda
Soy un nómada que escarba entre su calma
Si la patria es el mundo
En el mundo no hay patria que valga

Pasarán por las largas fronteras por cada grieta
Pasará la luz por sus paredes quietas
Pasarán las injusticias sus caricias crueles
Pasarán y no habrán soldados ni coroneles

Me hablaron de un lugar donde las balas no señalan
Allí donde la pobreza resbala y no te acorrala
Me hablaron de una tierra clara y sin niebla que nunca tiembla
Dónde existe fruto para aquel que siembra

Tú mira mi vida deambular entre mi herida y mi duda
Entre quién me tortura hay quien me cura esa es mi aventura
La luna guía el camino y no me detengo
Sin temer donde voy porque sé de dónde vengo

Pasará el declive y su enjambre el hambre sin brazos
Pasarán las garras del hombre y sus latigazos
Pasará el éxodo tóxico de óxido y clavos
Pasarán y ya nunca habrán ni dueños ni esclavos

Las marcas en mi piel, el dolor
El ruido del silencio en mi habitación
La furia de la tempestad
La oscuridad, la vida y la muerte
Pasarán, pasarán, pasarán
Pasará la guerra inventada, el rencor absurdo

Callarán las voces que gritan furias e insultos
Morirán los falsos paraísos que muchos vendían
Y la tiranía de los cónsules corruptos

Pasarán los funerales y la tristeza esperando
Pasarán por los senderos sin descanso
No habrá peregrinos suplicándole a la suerte
Pasarán y por fin morirá la muerte