Mucho se habla de confiar en los demás, pero si una persona desconocida te invita a lanzarte desde el borde de una mesa con los ojos cerrados, asegurándote que otros seis desconocidos van a estar del otro lado para recibirte, ¿serías capaz de lanzarte? El video que compartimos a continuación muestra este experimento, hecho por un grupo de daneses. Pareciera ser un simple juego de niños, pero tal vez si hacemos un poco de memoria vamos a recordar que cuando éramos niños confiábamos más en los demás. No necesitábamos conocer mucho a alguien para creer en lo que nos prometía.



¿Cuántos de nosotros jugábamos ese juego infantil conocido como el «porfiado», o «muñeco tieso»? El juego consistía justamente en dejarse caer en los brazos de dos personas que te impulsaban, y podíamos jugarlo porque en ningún momento dudábamos de que las persona que aguardaban al otro lado, nos iban a recibir. Pero, ¿en qué momento perdimos la confianza?

Y es que en nuestra sociedad individualista, la confianza es uno de los valores que más se han visto afectados. Las experiencias de dolor, de sufrimiento, el haber sido traicionados por personas muy cercanas, las decepciones, la desilusión, son heridas que han hecho estragos en nuestra historia. Han afectado nuestra capacidad de poner nuestra vida, nuestros secretos, nuestra confianza, en manos de otros. El video nos explica que la confianza es el valor que ha convertido a Dinamarca, en una de las sociedades más exitosas del mundo, y la ausencia de esta puede hacer totalmente lo contrario en la nuestra. Llenar los entornos de resentimiento, recelo, prejuicios, actitudes prevenidas y agresivas hacia los demás, y terminar por último, llevándonos al aislamiento y la soledad.



Confiar en los demás, siempre va a ser percibido como un riesgo, pero podemos llevarnos la gran sorpresa de encontrar un grupo de personas que están ahí para sostenernos, para no dejarnos caer, para ser nuestro soporte,  para ayudarnos en el momento en que más lo necesitamos. Estos son tres consejos que pueden ayudarnos a confiar más en los demás.

1. Empieza por ti

Si piensas que no tienes a nadie en quien poner tu confianza de verdad, empieza tú a ser esa persona en quién los demás puedan confiar. Verás cómo se irán abriendo las puertas cerradas y derribando los muros que nos impiden confiar los unos en los otros. En el fondo todos anhelamos tener a alguien que nos esté esperando cuando nos caemos, un amigo que nos sostenga con fuerza cuando todo se complique, entonces empieza por ser uno de los que están allí para recibir a otros.

2. Deja atrás los prejuicios

Por más experiencias negativas que hayamos tenido, hay que recordar que todos hemos cometido errores, le hemos fallado en algún punto de nuestra vida a otras personas. Por lo tanto, esfuérzate por dejar a un lado los prejuicios y trata de dar oportunidades, de esperar siempre lo mejor de los demás. ¡Cuesta pero se puede! 😉

3. Imita al mejor de los mejores, a Dios

Recuerda que la fuente de nuestra confianza es Dios, que nunca nos abandona. Si aprendemos a dejar todo verdaderamente en sus manos nos convertiremos en personas más confiadas. Si te cuesta demasiado confiar en otros, pídele esta gracia a Dios a través de la oración, no temas confesarle tus debilidades. Perseverar en la oración es indispensable para recobrar la confianza. 

Por último, me gustaría que reflexionaras en esta pregunta: ¿Sabes cuáles son los valores que rigen tu vida? Si estás interesado en profundizar más en este tema, la conferencia online «Taller de Conocimiento Personal» es para ti, recuerda que si quieres ver cambios, debes ser el primero en dar el paso.