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La maternidad… un tema que despierta tantas emociones y opiniones encontradas.

Mamá solía decir que la experiencia más maravillosa que había sentido en la vida era el haber estado embarazada. Con una sonrisa en los labios me contaba que se sentía hermosa, que nunca tuvo un antojo ni tampoco náuseas.

Cuando yo quedé embarazada, el entusiasmo de sentirme como mi madre me había descrito, era enorme. Ilusa yo. Jamás en la vida me había sentido tan mal.


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No solo fueron las náuseas que duraron todo el embarazo hasta el último día y el sabor a metal en la boca. ¡Parecía que mi personalidad había sido secuestrada por alguien! ¿En dónde se encontraba dicha maravilla?

Al ver este video de «Casi creativo», no pude evitar sentirme tan identificada. En el embarazo suceden cosas tan increíbles. Una pequeña célula provoca un «cataclismo» en el interior, pero un cataclismo que es positivo.

La maravilla de la que hablaba mi mamá se trataba de ese encuentro con su ser maternal.

La nueva vida te cambia y es un cambio hondo

No solo físico o biológico. Es verdad que las hormonas y los desbalances de minerales y vitaminas provocan unos efectos que jamás podríamos haber imaginado. Gracias a los adelantos tecnológicos podemos ver paso a paso la evolución de un embarazo y eso ya es un milagro. 

Pero lo que pasa en el ser de una mujer, es decir, cómo la afecta como persona es algo que no debería ser tomado a la ligera, ni mucho menos menospreciarlo.

Puede parecer gracioso como este video. A cuántas parejas de amigos conozco que cuando salieron embarazados todas estas anécdotas (y también las cruces) han echado color a su propia historia personal.

Los cambios en la mujer embarazada

Una mujer se afecta hondamente, por más que intentemos pensar que no pasa nada. Y que incluso algunos grupos (feministas en su mayoría), consideren la maternidad como una desventaja biológica frente a los privilegios de nuestra contraparte masculina. 

Si pudiéramos detenernos y realmente tomar conciencia en cómo nuestras capacidades se orientan distinto y en cómo todo nuestro ser se conmueve cuando damos a luz. Veríamos que la maternidad es una característica femenina de enormes alcances.

La mujer, y en el propio acto de ser madre se evidencia, tiene unas capacidades creativas únicas porque su ser se orienta a dar vida.

La potencia de ser madres que todas las mujeres poseemos (así hayamos tenido hijos o no), me atrevo a decir, hace que miremos el mundo de una manera distinta.

Todas las mujeres tenemos un mundo materno en nuestra mente (psicología) ineludible, que no lo tiene el varón.

Quiénes somos como mujeres

Cuando perdemos de vista y peor aún, cuando perdemos conciencia de quiénes somos como mujeres y los dones que portamos justo por ser mujeres, la vida del mundo entero se empobrece, se vuelve árida (poco fecunda o infecunda).

La vida es el elemento que orienta a la mujer. Es intrínseco a nosotras y a la vez es ineludible. Pero la cultura actual, nos ha empujado a mirar hacia otro lado, e incluso con desprecio a la propia maternidad.

La vemos como una traba profesional, incluso como un obstáculo en nuestras propias relaciones de pareja. ¡Cuántos comentarios negativos salen a la luz con este tema!

La mujer está en todo su derecho de desarrollarse profesional y personalmente, nadie podría discutirlo, ¡sería una locura!

Pero también es una locura que ridiculicemos la maternidad, la consideremos una obstrucción o un aspecto que juega en detrimento de nuestra persona.

Negar el valor de la diferencia y de esta capacidad tan hermosa, nos juega en contra como humanidad.

La mujer como fuente de vida

La custodia de la vida y del ser humano tiene como principal protagonista a la mujer. El pensamiento femenino en este sentido suele estar fuertemente orientado a las personas, incluso a la utilidad de las cosas para el bien del otro.

Las falsas excusas de liberación y progreso sacrificando, dejando de lado o menospreciando la capacidad de dar vida de la mujer, hacen que la sociedad no se esfuerce en ingeniar, en crear y organizar las distintas relaciones del ser humano y todo el sistema social (estudio, trabajo, etc.).

De acuerdo a un correcto valor de la mujer, integrando sus ritmos biológicos y considerando a sus propios hijos, que son un auténtico bien social (finalmente todos los seres humanos somos hijos de alguna madre).

Creo que podemos llevarnos esto ultimo como reflexión. Desde donde estoy, ya sea hombre o mujer, ¿valoro la diferencia?, como mujer ¿estoy consciente de mi capacidad de dar vida?, ¿o la considero una traba?

Déjanos saber en los comentarios qué opinas sobre este tema y cómo podríamos como sociedad aportar a un recto valor de la mujer.

«Ser una madre significa nutrir y proteger la verdadera humanidad y llevarla a su pleno desarrollo» (Edith Stein).

Maternidad: cambios en la mujer embarazada