”teologia_del_cuerpo”
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¿Alguna vez has pensado que no hay un lugar para ti en este mundo o que quizás es demasiado tarde para perseguir esos anhelos profundos que hay en tu corazón? Pues bien, debo confesar que yo muchas veces lo he pensado. A veces es difícil no sentirse oprimido ante tanto ruido al que se está expuesto cada día en este mundo.

Pareciera que si uno no sigue los estándares de apariencia física, formación académica, estatus social, fama o número de seguidores en sus redes sociales, la vida va perdiendo el sentido. Es así como, poco a poco, se corre el riesgo de reducir el propósito de la vida a luchar por obtener las mismas cosas de aquellos que parecen tenerlo todo, muchas veces perdiéndose a uno mismo en el camino.

Nos convertimos en espectadores de la vida de otros dejando de lado la responsabilidad por la nuestra. Este es un video de esperanza, un video en el que vemos que en la Iglesia hay lugar para todos, que la diversidad es lo que nos fortalece (1 Cor 12, 4).

El papel de la mujer y el ejemplo de Jesús

Para nadie es un secreto que históricamente hemos desconocido el papel crucial de la mujer en todas las esferas de la sociedad. Aun hoy en día las brechas entre hombres y mujeres siguen siendo marcadas en lo que respecta a aspiración salarial, posibilidad de ascenso a nivel laboral, oportunidades para el liderazgo, y muchas más áreas.

Sí, sé que cada vez logramos como sociedad avanzar un poco más en este aspecto, pero es un proceso que en pleno siglo XXI ni siquiera se contempla en muchos países del mundo.

Pues bien, esta comunidad religiosa ha decidido ir en contra de muchos estereotipos y abrir sus puertas a mujeres con síndrome de Down para que sean parte de ella.

Quizás una de las cosas que más me impactan cuando leo los evangelios es ver a un Jesús que fue cercano no solo a las mujeres, quienes en su momento eran excluidas. Sino también a todos aquellos que eran apartados de la sociedad por ser diferentes, por tener algún tipo de limitación física o alguna enfermedad. ¡Qué ejemplo más bello el de estas hermanas con síndrome de Down!

Él, de la manera más humana y cercana posible, devuelve la dignidad a aquellos quienes creían haberla perdido, pero además les da un propósito de vida que va más allá de lo que ofrecía su tiempo y su realidad.

Servir, amar y hacer a otros felices

Esas personas fueron capaces de reconocer que parte de su nueva realidad de vida incluía servir y amar a otros con lo que les fue dado. Tal como lo están haciendo seguramente las protagonistas del video, sin que el síndrome de Down sea un impedimento.

También quiero compartir un video relacionado que me gusta mucho ver frecuentemente, porque me recuerda que las limitaciones más grandes para ser feliz y ayudar a otros están en mi mente:

El protagonista es Jaison Aristizabal, nacido en Cali (Colombia), quien fue reconocido como héroe CNN 2016. Jaison creció con parálisis cerebral consecuencia de una falta de oxígeno prolongada debida a un parto difícil.

Pero tuvo una madre espectacular quien lo llevó a todas partes, lo apoyó en la escuela y lo hizo sentir parte de este mundo. Él quiere que todos los que visitan su fundación llamada «Asodisvalle» perciban esa sensación de sentido y pertenencia.

Hoy en día, esa fundación apoya a 680 personas con discapacidad mental o física. Ha ayudado a romper estereotipos y se ha convertido en un lugar donde los sueños se pueden volver realidad.

Quizás sus palabras al final del video fueron las que más me impactaron: «Un día luché contra el pronóstico. Le hice una pregunta existencial a Dios: ¿porque nací con una discapacidad? Hoy me doy cuenta que Dios me eligió para ayudar a los niños en situación de discapacidad y a sus familias».

Estoy convencido que cada vez que salimos de nuestra propia realidad para ayudar a otros, cuando desde nuestra realidad tomamos decisiones sencillas pero constantes para salir de nuestra zona de confort e ir al encuentro de quienes necesitan nuestro tiempo y nuestra ayuda, encontramos no solo un lugar para nosotros en este mundo, sino un propósito más elevado que Dios tiene para nosotros y que muchas veces podemos descubrir en las cosas simples de esta vida.