misión personal

Cuando vi por primera vez el cortometraje animado de CGI «A Pinata Life» hecho por Kai Muri y equipo me puse a pensar en la vocación y la misión personal, que cada uno de nosotros tenemos. Míralo y me dices que piensas tú.

¿Cuál es nuestra misión personal?

Vale la pena preguntarnos para qué hemos sido creados. Ninguno de nosotros ha sido creado por error o por casualidad, todos tenemos un plan, es más, Dios tiene un plan para ti. Principalmente, Dios quiere que seas feliz, sí, pero también te ha dotado de ciertas cualidades. Habilidades y dones que solo tienes tú. Si lo piensas de esta manera, cada vida desperdiciada es una vida que no da al mundo aquello para lo que ha sido creado. 

Cada uno de nosotros tiene algo que nadie más puede dar y somos responsables de lo que hacemos con los dones recibidos. Lee Mt 25, 14ss y reflexiona sobre eso que Dios te ha dado a ti de una manera especial. Eso que no debes esconder o de lo que no debes huir. 

¿Tienes miedo?

Es normal, cuando viste el cortometraje que te ofrezco hoy, a todos nos pasa como a la piñata. Podemos reconocer para lo que hemos sido creados (claramente no hemos sido creados para ser golpeados como la piñata, valga la aclaración), pero podemos tener miedo. Nos puede asustar decir si a eso que nos sentimos llamados, a ese ardor que sentimos en el corazón.

No tiene nada de raro que a veces queramos planear un modo de escapar o que nos digamos mentiras como «no, Dios no me llama a esto o aquello», «¿cómo Dios me va a pedir esto a mí, si yo no soy lo suficientemente bueno?». Para qué te las digo, si todos las conocemos. 

Como la piñata podemos buscar las formas de huir de algo que nos da miedo y que nos asustemos con lo que no vemos o no conocemos, y quizá que aun sabiendo cuál es nuestro fin, nos digamos tantas mentiras que nos creemos un mundo separado de Dios y de su voluntad. Esto es muy común. 

¿Quién es Dios?

Pues vale la pena que pensemos en quién es Dios para nosotros. Si lo vemos como la niña del cortometraje, pues es normal que te dé miedo. Pero Dios no es así y no hemos sido creados para la muerte y el dolor. Hemos sido creados para la beatitud.

Esto significa que hemos sido creados para ver a Dios con nuestros ojos, para vivir la máxima felicidad de compartir toda la eternidad con nuestro creador.

Con Dios Padre que nos ha creado por amor, con Dios Hijo que nos ha redimido y con Dios Espíritu Santo que nos da la vida en Cristo y nos lleva a la santidad. Un solo Dios que permanece con y en nosotros y que nos ama mucho más de lo que nos podemos imaginar. 

Recuerda: «Dios es amor» y quiere que seas feliz. Cualquier llamado de Dios te hará siempre más feliz de lo que te imaginas. Puede ser que de miedo, pero si confiamos en que Dios es quien es y que nos conoce más de lo que nos conocemos nosotros, y que es mucho más generoso de lo que nos podemos imaginar, ¿por qué dudar?

Tómate un rato para pensar en tus talentos y en la forma en la que ves a Dios. Anímate a decirle sí a la misión personal que Él te propone… ¡nunca te arrepentirás!