miedo a la muerte

¿Alguna vez te has puesto a pensar cuál sería tu reacción si recibieras un diagnóstico de cáncer para ti o alguien de los tuyos? No sería nada fácil, ¿verdad? Hace unos días conocí a Sara Sidner, una mujer de 51 años y presentadora de CNN News, quien – más allá de hacer referencia al miedo a la muerte – afirmó sentirse agradecida por tenerlo.

Quisiera compartir contigo algunas reflexiones que me dejó su historia.

El cáncer es cada vez más común

Es casi imposible que ninguno de nosotros no haya experimentado de cerca la realidad del cáncer. Para quienes hemos sido testigos de su acción, reconocemos que es una enfermedad agresiva y dolorosa. Su tratamiento no es nada sencillo, tanto por su impacto como por su acceso. Se requiere de fortaleza mental, física y sobre todo espiritual para aceptar esta condición y enfrentarla con todo lo que ella implica.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo y se estima que para el 2040 se pronostiquen unos 30 millones de nuevos casos.

Justamente, el video de Sara, que se hizo viral a inicios de enero, hizo referencia a esta realidad. Pues, según las estadísticas, una de cada ocho mujeres podría desarrollar cáncer de mama, condición que se le diagnosticó recientemente.

En esta transmisión en vivo ella compartió que había sido algo totalmente inesperado, pues nunca se había enfermado, llevaba un estilo de vida bastante adecuado y no tenía antecedentes en su familia. Sin embargo, el cáncer en etapa 3 llegó a su vida para ponerla en perspectiva.

El miedo ante el dolor y la muerte

Si bien es cierto que todos moriremos más tarde que temprano, es normal que la primera sensación que experimentemos ante el cáncer sea el miedo, pues, en cuestión de segundos, la muerte entra en escena para despertar en nosotros la urgencia de vivir.

A lo anterior se suma la zozobra frente al dolor que podremos padecer, producto de la enfermedad o del tratamiento. Sufrimos con anticipación, pues no sabemos con certeza si seremos capaces de soportar lo que viene. Nuestra mente empieza a imaginar los peores escenarios.

Ante este panorama tan amenazante, ¿qué podemos hacer?

1.      Soltar el control

Pretender que todo salga como lo queremos es una de las causas que más nos genera sufrimiento. En este tipo de enfermedades cualquier cosa puede ocurrir. No se trata de resignarnos, sino de aceptar lo que ocurre para convertir la enfermedad en oportunidad. Sentirnos cerca de la muerte, despierta, como ya dije, las ganas de vivir.

Sin importar si serán días, meses o años, es momento para disfrutar y agradecer lo más sencillo y valioso de la vida. Precisamente, este sentimiento es el que valora Sara, porque descubrió que a pesar de los problemas está enamorada de la vida. El simple hecho de respirar un día más y estar en compañía de los suyos la hace sentir feliz.

2.      Aferrarnos a Dios

Es normal que ante un diagnóstico de cáncer nos enojemos con Dios, porque sentimos que es injusto pasar por esta situación. Pero créeme, solo Él es capaz de darle un sentido distinto a esta enfermedad.

¡Cuántas veces hemos sido testigos de transformaciones personales y familiares, de reconciliaciones, de milagros, de la expresión más perfecta de la caridad!

A pesar del cansancio, del temor, confiemos nuestra oración y entreguémonos a su voluntad. Él nos dará la fuerza mental, física y emocional que necesitamos. 

3.      Ser ocasión de amor

Apreciemos la vulnerabilidad que trae consigo la enfermedad. Dejémonos amar por nuestros familiares, amigos y personal médico que quieren brindarnos lo mejor para procurar nuestra sanación.

Aquí es importante entender que no será posible desligarnos del dolor que implica vernos enfermos o ver enfermo a alguien querido. Justamente duele, porque amamos. Así que se trata de amar sin medida, porque no habrá mejor sensación que la entrega total.

4.      Dejar atrás el miedo… y recordar que la muerte no tiene la última palabra

A pesar de que resulta muy doloroso aceptar que algunos tipos de cáncer irremediablemente terminarán con nuestra vida, debemos prepararnos con fe y esperanza para la muerte física y nuestro nacimiento a la vida eterna.

Cristo venció la muerte y nos espera el encuentro con un Dios amoroso. Duele separarnos de los que queremos, pero estamos llamados a algo más grande. 

Que la valentía de Sara al compartir su diagnóstico sirva para crear conciencia sobre la importancia de cuidar nuestra salud y la prevención del cáncer, pero ante todo sea oportunidad para recordarnos que estamos de paso y que, por tanto, debemos dejar el tipo de huellas que permitan descubrir a otros el camino que conduce a Cristo.