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Desde que me ordené sacerdote he usado sotana con regularidad. Algunas veces, sobre todo en los viajes, también visto de clergyman. Siempre he pensado que es mi instrumento de trabajo, mi forma de manifestar mi condición de sacerdote, y a veces, también de predicar sin hablar.

Es cierto, el mismo papa Francisco declaró en una entrevista que: «Hay curas, y también obispos, que van con la sotana y, sin embargo, viven en una gran hipocresía, porque, en el fondo, tienen un corazón mundano. Otros clérigos visten sencillo, incluso sin ropa clerical, y tienen un amor a Jesús bien grande. Todo depende. Yo creo que el signo, sin duda, hace bien, pero no me agarro a ello».


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El corazón en Cristo

Partamos de un punto básico, lo importante es tener el corazón en Cristo, no en el mundo. Luego que cada cura haga lo que quiera y vista como juzgue conveniente, me parece genial. Pero también puedo decir que: a mí me gusta usar sotana.

Escribo este post por si alguno quiere escuchar más motivos. Primero enlisto las razones humanas que me llevan a usar sotana: ¡Aunque parezca raro, es cómoda! no tienes que pensar mucho en lo que te vas a poner (tengo dos sotanas negras y dos blancas para ambientes cálidos) y es la forma más rápida de vestirte, ¡te demoras un minuto!

Pero hay otras razones, más de tipo personal o psicológico. Cuando uno se viste de cura, constantemente te acuerdas tú mismo de lo que eres. ¡A mí me sirve mucho! Cuando me encuentro ante un espejo o en una foto, y me veo revestido de un hábito eclesiástico pienso: yo soy de Dios.

Me recuerda lo que soy, mi vocación, y además también le recuerda al mundo la existencia de Dios. Hace bien a los creyentes que se alegran de ver sacerdotes en la calle, y ¡hasta rezan por ti!

Un poco de historia

Sí, sabemos que la sotana en los primeros siglos no se usaba. Algunos historiadores sostienen que la sotana fue instituida por algunas iglesias locales a fines del siglo V con el propósito de darle a sus sacerdotes un modo de vestir serio, simple y austero.

Los testimonios escritos del siglo VIII muestran que el uso de la vestidura clerical se convirtió paulatinamente en algo obligatorio. Aunque parezca divertido, al comienzo los colores no estaban unificados. El color negro fue el que finalmente predominó por una razón esencial, se trata de un color solemne.

Después, se le pudo dar sentidos simbólicos a ese color, como el de la muerte al mundo. Pero la razón por la que prevaleció fue esa: se trata de un color que expresa seriedad, solemnidad. Es curioso que el alzacuellos se formó como prenda aparte, por una razón muy sencilla: era mucho más fácil lavar la parte del cuello si esta era una prenda independiente.

En otras épocas las camisas no se lavaban diariamente, pues un clérigo humilde poseía pocas camisas. Un humilde párroco de pueblo en el siglo XVII podría tener cuatro camisas y una sola sotana. Si solo debía lavar el cuello, todo era más fácil.

Signos en la tierra

La sotana puede también presentarse como un pequeño signo de pobreza. En mi caso, ya no estoy preocupado de comprarme cosas que me hagan ver bien o estar atento a si me combinan. Creo que me sirve para evitar pensar demasiado en las modas del mundo. Y pensándolo bien, mantener la sotana durante tantos siglos es como si dijéramos al mundo: Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

Un dato significativo, del impacto de la sotana ante la sociedad, es que muchos regímenes anticristianos la han prohibido expresamente. Supongo que esto debe decirnos algo. Un autor moderno escribe que «El sacerdote con sotana por la calle es como un grito para los demás. Un grito que les dice: ¡Dios existe! Ved aquí a uno de sus siervos. Por eso, Satanás, tiene tanto interés en que, de la vía pública, desaparezcan todos los signos que hacen referencia a Dios».

Los signos hablan mucho si la gente los entiende, si no, no son de utilidad. Por ejemplo, la costumbre establece que la pareja debe entregarse mutuamente anillos como símbolo de alianza matrimonial, colocándoselos en la ceremonia nupcial.

El anillo matrimonial se coloca en el dedo anular de la mano izquierda. Cuando ves a una persona que lleva ese signo, se sabe que está casada. Si se pierde el sentido del signo, este pierde su valor. Me parece que la sotana es un signo fuerte, y que la gente, al menos en el país que vivo, lo entiende. De hecho, son pocas las personas con las que me he topado por la calle que piensan que voy disfrazado o que salí de una escena de Star Wars.

Un beso por la mañana y otro por la noche

Hace mucho tiempo escuché que san Josemaría Escrivá de Balaguer besaba la sotana cuando se la ponía, en la mañana a primera hora o cuando se la quitaba antes de retirarse a descansar. Desde el primer día que empecé a usarla también he besado mi sotana todos los días, mientras le pido a Dios que me ayude a llevarla siempre con dignidad.

sotana, Soy sacerdote, amo mi sotana y estas son las razones por las que la uso a diario