
El mes de mayo, además de celebrarse el Día de la Madre en casi todos los países, es también un mes mariano. Por eso, en este artículo te compartiré 3 ideas principales para celebrar este día y alegrar el corazón de María y de todas nuestras madres.
Mes de María, en el mes de las madres

El lazo y el vínculo inquebrantable de una madre dura eternamente en nuestra memoria y corazón. La labor de dar vida —y no solo me refiero a la parte biológica, sino realmente «dar a luz» y ser luz en cada etapa de los hijos— es algo admirable y más que necesario en este mundo necesitado de amor oblativo y sacrificial (aunque no nos guste esa palabra).
Reconocer el valor de nuestras madres y de ese vínculo maravilloso que existe no debería ser cuestión de un solo día; debe ser algo diario y constante.
Y honrar a la Virgen María en el Día de la Madre también es agradar a nuestro Señor. Solo ellos y nosotros sabemos todas las cosas en las que nos han ayudado en cuanto escuchan nuestras oraciones.
Celebrar a María en su mes, como lo haría Jesús

Es cierto que hay muchas relaciones entre madres e hijos que no han sido lo esperado. Tal vez sentimos que no se nos dio lo que necesitábamos y que ese vínculo y ese rol pueden estar desdibujados por mi propia historia de vida.
Sin embargo, reconocer su labor, aun con sus defectos, pedir por ella y rezar con María el Día de la Madre es tener la capacidad de verla de la forma más humanamente posible y amarla de manera desprendida y desinteresada, como justamente nos pide Jesús que amemos.
En todo caso, podemos reconocer y honrar a nuestras madres, y también a aquellas mujeres que han ejercido esa labor de crianza en nosotros: tías, abuelas, hermanas mayores, madres espirituales. Celebrarlas a ellas y, por supuesto, celebrar a María en familia, como lo haría Jesús.
Y es que hablar de madre es hablar de María. Madre de Jesús, madre de la Iglesia y madre nuestra. Y como buena madre, ella no se cansa de hablarnos, de aconsejarnos, de escucharnos y de conducirnos a lo mejor de lo mejor: a los pies de su Hijo amado.
¿Qué otro ejemplo que ella para las que somos madres o las que desean serlo? Más aún, ella es un gran ejemplo de Madre espiritual.
1. Honrar nuestra vida en familia haciendo pequeños gestos llenos de amor

«Jesús volvió con ellos a Nazaret y vivía sujeto a ellos»(Lucas 2,51)
Recordemos que Jesús «se escapó» de sus padres. Y escaparse es un decir, porque Él realmente se quedó interesado en los asuntos del templo.
Sabemos que, luego de 3 largos días que sus padres duraron buscándolo, finalmente lo encontraron, y dicen las Escrituras que Jesús se quedó «sujeto»; en otras traducciones dice «sumiso», es decir, se quedó dependiendo de sus padres, se quedó obedeciendo. También dice que Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia.
Esta escena no es ajena a ninguno de nosotros. ¿Cuántos sustos no les hemos hecho pasar a nuestras madres? Pero esta vida en familia, que nos invita a ser obedientes a nuestros padres cuando aún dependemos de ellos, también nos invita a honrar a nuestras madres con gestos sencillos llenos de amor:
Una comida favorita preparada con nuestras manos, llevarle un café o el desayuno a la cama con una pequeña flor, abrazarla fuerte cada noche y hacer una pequeña oración por ella, invitando a María a través de un Ave María. De esta forma, también la honramos a ella.
2. Recordar nuestra infancia y llenar de detalles tiernos y cotidianos a nuestras madres

«Les aseguro que, si no cambian y se hacen como niños, no entrarán en el Reino de Dios» (Lucas 18,3
El Señor nos invita siempre a ser espontáneos y alegres como los niños. El Día de la Madre es una fecha querida por los más pequeños, porque a través de cartas, cantos y expresiones sencillas, ellos expresan con total soltura lo importantes que son las madres.
Una idea genial es escribirle una carta a nuestra madre y decirle todo lo que sentimos por ella y lo agradecidos que estamos por su dedicación hacia nosotros. Dando siempre gracias a Dios por sus vidas y clamando sabiduría para que ellas sepan hacer bien su labor: una tarea delicada y especial encomendada desde toda la eternidad.
Para esta carta, podríamos tener en cuenta el cántico de María «Magnificat» (Lucas 1,46-56): una alabanza donde María da gracias por el milagro de su maternidad, una oración llena de esperanza, fe y rendición a la voluntad de Dios con alegría. Una forma también de celebrarla a ella como Madre por excelencia.
3. Tiempo juntos en oración

«Todos ellos hacían constantemente oración en común, con María la madre de Jesús» (Hechos 1,14)
La oración es el mejor regalo que podemos hacer a nuestra madre y también a nuestra Santísima Virgen María. Una oración sencilla, llena de amor y afecto, con nuestras palabras o basadas en algunas lecturas bíblicas favoritas, también puede ser una buena idea.
En el versículo de los Hechos de los Apóstoles, se nos recuerda que todos estaban unidos en oración. Qué bonito sería que, en medio de la celebración del Día de la Madre, cada miembro de la familia pueda rezar de forma particular por cada una de ellas, resaltando sus virtudes y pidiendo siempre a Jesús y a María, para que reinen en sus corazones.
Para terminar, me gustaría agregar que en este mes especial de madres y mariano, otros actos sencillos pueden ser: rezar el rosario a solas o ante el Santísimo y ofrecerlo por las intenciones del Inmaculado Corazón de María; unirte a dos o tres personas más y hacer un rosario por la Iglesia y las madres del mundo entero; hacer una pequeña obra de caridad y ofrecerla a María, para que ella la embellezca con sus manos maternales y la presente dignamente a Jesús.
Dentro de nuestra Iglesia Católica tenemos muchas riquezas, entre ellas, reconocer a María como verdadera madre nuestra y pedir su intercesión. Ella nos recuerda el valor incalculable del rol materno.
El Papa Francisco nos decía: «Una sociedad sin madres sería una sociedad inhumana, porque las madres saben testimoniar siempre, incluso en los peores momentos».
Si quieres acercarte más a María en este mes, te invitamos a conocer este «Pack mariano» que armamos en Catholic Link. Para conocerla más… y dejarnos moldear por su presencia. Con recursos para formarte, orar y caminar de su mano.

Me encanta!!! los encontré por casualidad. Soy catequista!!!
Es maravilloso empezar acompañados el mes de la virgen, madre! Bendiciones
Rezar el Santo Rosario.
Hacer pequeños sacrificios por la conversión de la humanidad.
Hacer la Oración de Consagración a María Santísima para nuestra Salvación,por Jesucristo Nuestro Señor.
Luisa Claro que sí, esas que mencionas son de las más importantes y valiosas. Gracias por tu comentario
:)