Cada año el Papa escribe un mensaje para comenzar el tiempo de la cuaresma, normalmente es una carta con ciertas reflexiones y recomendaciones para vivir este tiempo tan especial de volver al camino discipular. En esta ocasión nos hace un fuerte énfasis en la necesidad de hacer siempre el bien sin desfallecer. 

Queremos compartir contigo algunos puntos fundamentales de lo que el Papa Francisco nos ha querido regalar, además te invitamos a leer todo el mensaje, tranquilo son solo cuatro hojas y estoy seguro de que lo disfrutarás. 

El asombro por la cuaresma

Nos es extraño que la costumbre y cotidianidad nos hayan robado la capacidad de asombro ante este tiempo tan especial. La cuaresma es un tiempo sumamente favorable para la renovación de cada uno de nosotros y de nuestras familias y comunidades, este tiempo nos encamina hacia la Pascua del Señor.

Es por esto que la cuaresma constituye para el cristiano, un tiempo Kairós, es decir, un tiempo propicio, favorable, para hacer el bien y construir nuevos caminos de fraternidad; claro está que para el hombre de fe todo tiempo en este mundo es favorable para ser bondadoso.

¿A qué nos llama la cuaresma?

Este tiempo de preparación para la Pascua nos invita a una constante revisión de nuestra historia personal y comunitaria, llevándonos a la conversión, al cambio de mentalidad con el objetivo de que la belleza de la verdad se haga cada vez más patente. 

Además, nos hace un fuerte llamado a liberarnos de toda esclavitud para que no reduzcamos nuestros sueños y luchas de cada día, en el objetivo de poseer, sino en la dimensión de la donación, dar y darse. 

Es por esto que hoy más que nunca se hace necesario aprender a sembrar… que nuestras buenas obras sean constantes, que actuemos movidos por el amor y no por el interés, que día tras día abonemos los terrenos de la bondad y la fraternidad, para lo que es importante acoger la Palabra de Dios que es viva y eficaz.

Lo mejor de este camino es que podemos estar plenamente seguros de que en Dios no se pierde ningún acto de amor y bondad, no se pierde ningún “cansancio generoso” (Evangelii Gaudium, 279), pues una vida llena de bondad, solo puede transmitir bondad, paz, luz…

¿Qué conseguimos con la cuaresma?

El Papa Francisco es enfático en decirnos que al hacer el bien sembramos el bien para los demás, no exclusivamente para nosotros mismos, sino para toda la comunidad humana, es por ello que al vivir en la bondad nos unimos a la magnanimidad de Dios.

Muchísimas veces nos desanimamos al no ver los resultados de tanto esfuerzo, pero es apremiante que comprendamos que nuestros buenos actos son semillas que darán fruto abundante, aunque podemos estar sembrando para las futuras generaciones, el fruto completo de nuestra bondad lo encontraremos en la vida eterna, será nuestro «tesoro en el cielo» (Lc 18,22).

La cuaresma nos pide que no nos cansemos de hacer el bien

La cuaresma nos invita fuertemente a fortalecer nuestra esperanza y acrecentar la fe en Jesús, es el momento propicio para, como los Hebreos, tener los «ojos fijos en Cristo» (Hb 12,2), por eso no podemos cansarnos de luchar haciendo el bien en todo momento, recuerda que para el cristiano la elección no es entre lo bueno y lo malo, sino entre lo bueno y lo mejor. 

Nos recuerda el Papa Francisco que es necesario no dejar de orar, pues en la oración nos encontramos con Dios a quien tanto necesitamos y en ella descubrimos que no podemos solos, sino que es su fuerza la que nos sostiene. 

No dejemos de extirpar el mal en nuestras vidas, la cuaresma tiene un fuerte carácter penitencial, acudamos a la confesión, hagamos ayuno y abstinencia, no nos cansemos de pedir al Señor perdón por nuestras culpas, pero tampoco nos cansemos de luchar contra la tentación.

Que esta cuaresma sea la oportunidad perfecta para hacer de la caridad nuestro motor vital, que la fraternidad y misericordia sean los pilares de nuestra sociedad, busquemos a los más necesitados, amemos a los abandonados y despreciados.

Nunca olvides que «el ayuno prepara el camino, la oración lo riega, la caridad lo fecunda». Hagamos el bien. 

 

la cuaresma