En los últimos días Colombia tuvo la bendición de recibir al Papa Francisco. Una visita que estábamos esperando por mucho tiempo, especialmente porque el Papa es un mensajero de paz, de reconciliación y de esperanza, y más aún en este tiempo crucial que como país estamos viviendo, por el anhelo que tenemos de encontrar la paz y que los conflictos que tanto mal han hecho a nuestro pueblo lleguen a su fin.

El lema de su visita «demos el primer paso» es una invitación a que cada uno de nosotros se comprometa en dar pasos para la construcción de la paz, pues no podemos esperar que las soluciones vengan únicamente de las decisiones políticas o de las autoridades de gobierno. La paz será fruto de corazones llenos del amor de Dios, que estén dispuestos a dar, a perdonar, a amar, a salir de sí mismos para tender las manos al prójimo.


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El Santo Padre visitó 4 ciudades representativas del país, y su paso por cada una de ellas estuvo lleno de grandes emociones. Como siempre el Papa nos llenó de gestos de alegría, de solidaridad, de amor por los pobres y marginados, de cercanía y amabilidad con el prójimo. Les cuento de manera general algunos hitos importantes de esta visita:

El primer día estuvo en Bogotá, la capital del país. Desde allí les dirigió a los jóvenes un discurso muy emocionante para que la juventud siga adelante sin dejarse robar la esperanza y celebró una misa multitudinaria, como nunca antes se había visto en esta ciudad. Al otro día en Villavicencio celebró una eucaristía muy significativa en la cual se proclamaron 2 nuevos beatos, sacerdotes que han sido un testimonio de fidelidad, incluso en medio de la violencia. Posteriormente hubo un evento muy emotivo con víctimas del conflicto armado, entre las cuales había personas que habían perdido sus seres queridos y a pesar de ello, el día de hoy encuentran paz en sus corazones. El tercer día estuvo en Medellín, allí visitó un Hogar para niños desamparados, pues como es costumbre en sus visitas, hay un espacio dedicado para los más vulnerables, posteriormente se reunió con los sacerdotes, consagrados y religiosos que venían de distintas partes del país, a quienes los remitió a permanecer en Jesús, a través del servicio, de la oración y de la alegría. Finalmente, fue a Cartagena, una ciudad que ha estado marcada en su historia por la esclavitud y por la explotación de muchas personas. Esta es la tierra en la que san Pedro Claver entregó su vida para servir a los más marginados, y ha sido un modelo que el Papa nos ha invitado a recordar e imitar.

Es difícil en este breve resumen narrar tantos detalles tan significativos que el Papa nos ha regalado con su visita, que son expresión del amor misericordioso de Dios, de su providencia y bondad. Sin quererme extender más, les cuento mi experiencia personal. Tuve la bendición de participar en la misa en Bogotá y de estar en un lugar muy cerca. Era la primera vez que estaba en misa con el Santo Padre y no tengo palabras suficientes para expresar lo que esto significó. Fue un día muy lluvioso, especialmente las horas previas a la misa. Estaba demasiado mojado, con mucho frío, sin embargo, no me importaba porque lo que allí iba a suceder era una oportunidad única. Y fue muy bonito que cuando el Papa llegó al lugar, el cielo se abrió y salió el sol, un sol radiante y cálido. En ese momento solo pude pensar, que a través de esta visita de Francisco, que Dios está ahí conmigo, con todos nosotros, consolándonos, alentándonos.


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Definitivamente el Papa es alguien que nos remite a Cristo, es palpable lo que creemos como católicos que es el Vicario del Señor, que es el Sucesor de Pedro, que dirige esta barca, mostrándonos que a pesar que los mares son a veces tormentosos, vamos seguros porque sabemos que es Jesús quien nos sostiene.

Les dejamos algunas frases significativas de su visita, que pueden ayudarte para reflexionar personalmente o en tus grupos: