Repetidamente, hemos escuchado esta expresión dentro del lenguaje piadoso de la oración y de la reflexión teológica: María, Esposa del Espíritu Santo. La palabra «Esposa» hace alusión a la relación íntimamente estrecha que hay entre ella y el Espíritu.

El Espíritu se hace esposo de la bienaventurada Virgen María al morar permanentemente en su alma. Hace de ella, como criatura, una sublime obra del Espíritu. No solo nos revela su presencia, sino que nos da testimonio de lo que Él puede llegar a hacer en los hombres.

Esta íntima unión esponsal es la muestra más clara de lo que consiste el verdadero amor, purificador y receptivo. El momento puntual en el cual se evidencia esta relación espiritual es en la anunciación, donde gracias a la receptividad de la fe, María, al recibir el Espíritu, fructifica al concebir en su seno al Hijo de Dios. 

Esposa del Espíritu Santo, ¿Por qué decimos que María es «Esposa del Espíritu Santo»? En 3 puntos te lo explico todo

María, obra del Espíritu Santo

En María vemos reflejada la obra del Espíritu Santo, su santidad. Pero también ella, con su testimonio de fe y discipulado, nos permite descubrir el poder santificador que el Espíritu tiene sobre los hombres cuando estos se permiten guiar por Él. Siendo, además, mediadora de la gracia, como dirá el Papa Benedicto XIV. 

La unión de María con el Espíritu da como fruto la vida de Jesús, su encarnación. Esta acción misional no se limita a la encarnación del Verbo, sino que todos los nuevos advenimientos de Cristo al mundo, requieren de la acción del Espíritu y la cooperación de María. Esta es precisamente la acción del Espíritu con María en las almas de los hombres: hacer que, por su unión, Jesús nazca en cada corazón.

El Papa Benedicto XVI decía que «no hay Iglesia sin Pentecostés y no hay Pentecostés sin la Virgen María» (Regina Coeli 23-5-2010). Esto lo podemos comprender desde tres dimensiones que quisiera compartirte.

Esposa del Espíritu Santo, ¿Por qué decimos que María es «Esposa del Espíritu Santo»? En 3 puntos te lo explico todo

Maestra de oración y camino directo al Espíritu Santo

El cristiano que desee comprender el camino de la espiritualidad debe acercarse necesariamente al ejemplo de María. Ella no entendió completamente la obra de Dios desde el momento inicial de su historia. 

Pero, por la aceptación de la fe, se hizo Madre del Redentor. Y poco a poco fue meditando en su corazón toda aquella sabiduría que el Padre le permitió conocer. 

Es por esto que María tenía que ir haciendo camino en el Espíritu. Necesitaba entrar progresivamente en el conocimiento del Reino que su Hijo instauró en el mundo. Esto solo es posible en un verdadero camino de oración.

La cima de este camino espiritual se encuentra en la espera de Pentecostés. María hace de instrumento perfecto del Espíritu, transmitiéndoles su anhelo por el auxilio de lo alto e implorando este auxilio sobre la Iglesia naciente. 

Creo que también en nuestra propia vida debemos buscar insertarnos paulatinamente en el orden del Espíritu. Para lograr caminar en la voluntad de Dios y de esa manera alcanzar la plenitud de la alegría.

Esposa del Espíritu Santo, ¿Por qué decimos que María es «Esposa del Espíritu Santo»? En 3 puntos te lo explico todo

La llena de gracia

En el primer capítulo del Evangelio de Lucas nos encontramos con el relato de la anunciación. El ángel saluda a María como la «llena de gracia», la «agraciada». Llena del Espíritu de Dios.

Para tan sublime anuncio que traía este mensajero, era necesaria la fortaleza de fe que sabe responder firmemente ante el llamado de la voluntad Divina. Esto solo nace de la gracia de Dios. 

Esta gracia, por y en la cual María ha sido elegida, es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción. Cuando afirma que María fue preservada, inmune de toda mancha de pecado en el primer instante de su concepción, por una singular gracia de Dios. 

Por esta razón, al acercarnos con piedad y devoción a la Madre del Redentor nos acercamos también a quien, llena del Espíritu Santo, nos acompaña y guía en el camino de la gracia. Para conocer y amar cada vez más a Jesús.

Esposa del Espíritu Santo, ¿Por qué decimos que María es «Esposa del Espíritu Santo»? En 3 puntos te lo explico todoMaría, corazón de la Iglesia

Finalmente, tenemos claro que el mismo Jesús ha dado a Pedro la primacía apostólica dentro de la Iglesia. Pero María, al ser entregada por su Hijo como madre del discípulo y en Él como Madre de la comunidad naciente, se convierte en el corazón de la Iglesia. 

Esto es lo que ha permitido que, desde los padres de la Iglesia y escritores eclesiásticos hasta el magisterio actual, se identifique a María como prototipo de la Iglesia. 

Pues en ella se descubre el testimonio de fe, de fidelidad, de valentía abnegada, de servicio y entrega, de permanencia en el Espíritu. 

Es por esto que no se entiende a un católico que no sea devoto de María, ni a un devoto de María que no sea buen católico. Esta realidad debemos de tenerla presente, pues por medio de una sana devoción mariana podremos fortalecer nuestra fe cristiana y hacer de ella un faro luminoso en el mundo. 

Que esta celebración de Pentecostés que viviremos nos ayude a comprender que en el camino hacia la santidad, vocación bautismal que nos ha regalado el Padre, tenemos a una Madre que nos acompaña y guía. Que no permite que nos desalentemos, sino que nos impulsa a seguir adelante. 

Esposa del Espíritu Santo, ¿Por qué decimos que María es «Esposa del Espíritu Santo»? En 3 puntos te lo explico todo