Constantemente escuchamos que se le otorga a la Santísima Virgen María el título de «Bienaventurada», pero algunas veces nos quedamos sin comprender en su totalidad ese apelativo. Quisiera compartir contigo algunos puntos que pueden ayudarnos a tener mayor claridad acerca de este tema.

1. Bienaventurada por haber creído en Dios



Estas son palabras del Papa Benedicto XVI, quien explicaba que María es Bienaventurada por su fe en Dios. Fe que la llevo a entregarse totalmente a la voluntad de Dios y que la hace ser sierva del Señor en todo momento.

Es precisamente por su fe, que María es nuestro ejemplo más perfecto de discipulado. Su fe escucha, sigue, aprende y sobretodo, sirve con amor.



2. Bienaventurada por la Gracia

María es Bienaventurada porque al ser Inmaculada está llena de la gracia de Dios y esta misma gracia es la que la impulsa a dar ese «sí» generoso de entrega absoluta al Señor.

En Ella vemos cómo la gracia suscita una respuesta generosa a la voluntad de Dios Padre. Impulsa al amor absoluto y a ser testigos fieles del misterio de amor de Cristo.

Para conservar esa gracia de Dios, es necesario tener un corazón como el de María. Uno que sepa escuchar, recibir con humildad, acoger y acatar la Palabra de Dios en cualquier circunstancia.

3. Bienaventurada porque es alegre

Si leemos atentamente el salmo primero, vamos a ver que nos describe quiénes son los hombres alegres, felices o bienaventurados. Y podemos ver que María cumple todos estos requisitos. Ella se complace en la ley del Señor, es como un árbol que da frutos abundantes.

Es Ella la discípula que al cumplir con tanto amor la voluntad del Señor, logra encarnar la misma Palabra de Dios, siendo así madre del Salvador.

4. Bienaventurada porque es madre

María es madre de Dios y al mismo tiempo quiso Él que Ella fuera madre nuestra. Así como nos ayuda y escucha nuestras oraciones, intercede por nosotros para que lleguemos a Jesús y seamos santos como su Hijo lo es.

Es Bienaventurada al haber sido elegida como la madre y maestra de quien es la sabiduría misma. María es bendita entre las mujeres, amada y elegida por Dios para llevar en su seno a Jesús.

Estas y muchas otras razones nos hacen reconocer a María como la Bienaventurada y Santa madre de Dios. Te invito a tener una fe piadosa y mariana, para que a ejemplo de Ella, podamos ser fieles discípulos de Jesucristo, su Hijo amado.