los hijos de Dios

La función de papá y mamá no es hacer a sus hijos felices. En realidad es darles las herramientas para que ellos sean capaces de vivir una vida que valga la pena. 

Es por eso que lo mejor que papás y mamás podemos meter en la mochila de nuestros hijos es la esperanza de que las cosas pueden salir bien y que ellos pueden confiar en nosotros, el primer paso para lograrlo es mostrar que somos los cuidadores los que primero confiamos en ellos y que son amados por quienes son. 

Los hijos de Dios

No hay mejor ejemplo de ese amor filial que el que Dios tiene con nosotros al decirnos «Yo no te dejo caer», «Yo no te decepciono», es como una especie de seguro o cheque en blanco que Dios firma por cada uno de nosotros, porque cree en nosotros y ama incluso más que nosotros nuestra libertad. 

Es por eso que en ese balbuceo que tenemos al hablar con Dios, al decirle Papá, nos reconocemos pequeños y necesitados.

Te invito a escuchar el siguiente video y presta atención a cada una de las frases. ¡Recuerda que somos sus niños muy amados!

¿Cómo ver la filiación divina?

En la letra de esta canción se celebra la pureza y la entrega de los niños en su relación con Dios. El autor resalta la simplicidad y la sinceridad de la fe infantil.

Esta fe sincera, de niños pequeños, nos habla de personas que se saben miradas y reconocidas por Dios, llamadas por su nombre. Cuando esta sensación es experimentada la incertidumbre se vuelve certeza y así en cada reto de nuestras vidas somos capaces de decir «ven acompáñame». 

Siempre me ha gustado la frase «Con cada nuevo bebé, Dios le dice al mundo que aún tiene fe en los hombres». También nos dice «no estás solo, te estoy mirando». 

Te invito a que reflexiones en qué momento de tu vida has escuchado que Dios te dice «yo creo en ti».