Recuerdo la primera vez que me rompieron el corazón. Estaba tirado en mi cama viendo el techo sin poder entender por qué la chica que me gustaba tanto se había ido minutos antes con otro. Fue en Colombia, estábamos viajando con amigos, y esa noche les juro que pensé que algo en mí murió.

Cuando uno está pasando por una ruptura amorosa vive una montaña rusa de emociones que es muy difícil de parar. Hace unos días, me topé con una canción de Mary de Los Ascoy, esta familia de músicos católicos peruanos que se dedican a tiempo completo a cantar buenas noticias para el mundo de hoy.

La canción se titula «Parte de mí», es la primera de una trilogía sobre el amor y realmente me sorprendió la transparencia de la letra. Me encantó y es inevitable que piense en esa noche oscura donde mi corazón estaba en pedacitos.

Muchas veces, desde la fe, adoptamos posturas muy «positivistas» que con frases como «ten fe, todo va a estar bien» pretenden desaparecer por obra de magia todo el dolor y el sufrimiento que podemos vivir en situaciones como estas. A veces las personas no necesitan esas frases, simplemente necesitan compañía.

Aquí te quiero compartir 3 partes de la canción que me provocan pensamientos que me hubiera gustado aconsejarle a ese Fernando de aquella noche que tenía el corazón partido en dos.

«Y parte de mí lo aceptará, pero parte de mí te extrañará»

Querido Fer, llora todo lo que tengas que llorar. No quiero decirte frases sacadas de Facebook para aliviarte. ¡Te va a doler! Bienvenido a la vida. Esto no es Disney y no hay pomadas mágicas para que todo salga como quieras siempre.

La vida también incluye la sensación de ser traicionado, abandonado, herido, violentado, engañado. Por eso, si te sientes dolido, simplemente siéntelo, no lo reprimas, no metas ese dolor al sótano, porque tarde o temprano saldrá.

Déjalo salir y ojalá encuentres amigos que te acompañen a vivirlos, familia que se vuelva calorcito en ese tiempo, experiencias de oración que te recarguen de fuerzas y actividades que te distraigan de vez en cuando.

Extrañar a esa persona es natural. A veces, luego de una ruptura amorosa, no extrañamos a esa persona, sino cómo nos sentíamos con él o con ella. Pero Fer, te digo algo, después de toda noche siempre hay un nuevo amanecer.

Sé que suena a cliché, pero Fer, en serio, el tiempo ayuda a curar. Vive tu proceso, escucha todas las canciones románticas que quieras, mira sus fotos una y otra vez cuando tengas ganas de hacerlo, vive tu duelo, no calles tus emociones. Con el tiempo, verás que el amanecer ya está por salir.

«Dijiste que no había otra salida, que no era suficiente mi manera de amar»

Fer, cuidado con las novelas que te hagas en la cabeza. Es normal que luego de una ruptura amorosa tu autoestima se vea afectada, que todas tus inseguridades salgan con megáfonos, que te eches la culpa de todo lo que pasó. Seguro pensarás que tu cuerpo no es atractivo, que hay chicos mejores que tú, que una gran chica nunca se fijaría en ti, que no eres alguien tan seguro y tantos pensamientos más que desfilarán con bombos y platillos por tu cabeza esos días.

Fer, ¡ten mucho cuidado! Una cosa es revisar qué cosas puedes mejorar para tus futuras relaciones, y otra cosa diferente es echarte la culpa por lo que pasó. El amor no solo es encontrar a «la persona», también es encontrar a «la persona» que te quiera elegir.

Busca alguien que apueste por ti, que te elija, que te ame incluso aunque no le guste todo de ti. Tú puedes buscar amar mejor a la otra persona, pero nunca podrás obligar a la otra persona que te ame, que te elija o que apueste por ti.

Que elijan no amarte no significa que no seas valioso. Ojalá no dejes tú de amarte, y recuerdes tu valor, porque ese será el primer gran paso para buscar a una persona que apueste todo por ti. No dejes de mirar como te mira Dios, es un gran espejo para verte sobre todo en estos momentos.

«Fueron once meses, quince días, ni siquiera el primer año lo pudimos celebrar»

Querido Fer, pasará un tiempo hasta que vuelvas a confiar en otra persona. No será fácil entregar tu corazón nuevamente por el temor a ser dañado. Es paradójico, pero la gente a la que le confiamos más nuestro corazón es la gente con más poder para dañarnos.

¡Pero arriésgate, Fer! En medio del dolor por una ruptura amorosa, también reconoce cómo tu corazón ha crecido con todo el amor que diste, eso nunca queda en vano, sino hace que tu corazón aprenda a amar mejor.

Jesús no vino a pedirnos que encerremos nuestro corazón en el sótano de la vida, sino que amemos hasta el extremo. Obviamente, con el tiempo y las experiencias, vas ganando un olfato para saber a quién se lo confías.

Después de aquella noche aprendí que no solo quería buscar alguien que me guste, sino a alguien que apueste por mí, que me elija.

Fer, no te rindas. Si las cosas no funcionaron, no quiere decir que no funcionarán con las nuevas experiencias que tengas. Cuida tu corazón, aliméntalo de todo lo bueno que tengas, para que cuando llegue esa persona puedas amar con mucha ilusión y con mucho coraje, pero eso así, busca a alguien que apueste por ti, no le des tu corazón a alguien que no quiera sostenerlo hasta el final.

Y finalmente, recuerda que Dios va contigo, llora contigo, celebra contigo, se alegra contigo, se ríe contigo. Tu corazón siempre estará muy bien sostenido por Él. Y Él, obviamente, nunca dejará de apostar por ti. ¡Que sea tu fuerza para seguir amando!