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Me gusta mucho compartirte las canciones que estoy descubriendo en esta cuarentena. Hoy les quiero compartir una muy especial que sacó Fonseca hace poco. Se llama «Lo que ayer era normal» y es una canción que aunque transmite mucha nostalgia y cuenta la realidad de las personas que en este tiempo están lejos de sus familias o de su pareja, me hizo pensar en la relación que cada uno tiene con Jesús.

No basta con que tengamos Internet y videollamadas para comunicarnos con los que más queremos, sabemos que no es lo mismo. Pero mientras estaba escuchando esta canción por segunda vez, pensé: «¡Con Jesús no puede pasar esto en la cuarentena!». Es verdad que en este tiempo extrañamos muchas cosas de la vida de fe. La mayoría de nosotros no podemos acercarnos a la Eucaristía, al sacramento de la reconciliación, extrañamos nuestras parroquias, la experiencia comunitaria de nuestros grupos y movimientos. ¡Pero no podemos descuidar nuestra relación con Él!

La canción dice frases como: «Esta lejanía duele cada día» y «Cómo no nos dimos cuenta antes». Nos invita a valorar todo eso que tal vez dimos por sentado siempre. Pero no podemos vivir de recuerdos en este tiempo. Si nos quedamos solo con la nostalgia nos perdemos de algo muy importante: ¡Jesús no está en cuarentena!


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Podemos extrañar muchas cosas, pero no podemos extrañar la relación con Jesús porque Él está vivo, está presente en nuestra vida, está buscándonos cada día. Esa es la buena noticia de nuestra fe. No podemos postergar la relación con Jesús hasta que se arreglen las cosas y podamos volver a las parroquias. ¡Te invito a descubrirlo hoy vivo en tu vida!

A continuación, te comparto el video y les dejo algunas frases de «Lo que ayer era normal» que me ayudaron a seguir profundizando en este tema y que espero también te ayuden a ti.

1. «Cierra los ojos, para encontrarnos frente a frente y que este abrazo, dure en el alma para siempre»

Este tiempo donde nuestra rutina del día ha cambiado tanto, también podemos ver que nuestra rutina de fe cambió. Es fuerte la frase «rutina de fe» pero puede ayudarnos a darnos cuenta de que la fe no es solo pasar tiempo en la parroquia o una serie de actividades que hacemos con nuestros grupos.

No me malinterpreten, creo que todo lo que nombré anteriormente nos ayuda un montón a vivir nuestra fe en comunidad. Pero si nos quedamos solo con eso, cundo lo perdemos o cuando ya no nos podemos reunir (como ahora), va a parecer que no podemos vivir nuestra fe y no es cierto.

Las actividades forman parte de nuestra fe, pero sobre todo, la fe es la relación con Jesús. En palabras de Benedicto XVI: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con una Persona, el encuentro con Jesús».

Aprovechemos para renovar este encuentro en este tiempo. Recordemos que cuando rezamos hablamos con una Persona viva, que nos entiende y nos escucha, que nos abraza, que nos consuela. Cierra los ojos e imagina que puedes abrazarlo a Él fuerte, muy fuerte.

2. «Lo que ayer era normal hoy es lo más grande de esta vida»

Podemos descubrir en este tiempo que tener esta relación con Jesús, que para muchos de nosotros era lo más normal, no da lo mismo. Sino que es lo más grande de esta vida, porque no es lo mismo vivir este tiempo con alegría, con paz, con capacidad de amar, con creatividad e imaginación para pensar nuevas maneras de evangelizar, que sentirnos solos o perdidos.

Lo principal es que no da lo mismo vivir la vida con un Dios que es esencialmente amor. Un Dios en el que podemos poner todas nuestras seguridades, que es nuestra roca y que es pura ternura. Un Dios que nos levanta en brazos cuando estamos cansados, como un padre, y que nos hace sonreír como un amigo.

Tenemos a un Dios que nos permite mirar la vida con otros ojos, y que nos da un sentido para vivir cada momento por más difícil que sea. Hoy, a través de esta experiencia, podemos darnos cuenta y afirmar que «No es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo. No es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra. No es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo» (Papa Francisco).

3. «Nunca sentí esta necesidad urgente de que supieras lo importante que es tenerte

«Lo que ayer era normal» está llena de frases muy significativas. Otra realidad que deberíamos recordar en este tiempo es que Dios nos busca, Jesús nos está buscando, no se cansa de hacerlo, tiene sed de nuestro amor.

Él quiere entregarse a nosotros y por eso nos regala los sacramentos, para que recibamos su gracia. Pero en este tiempo en el que estamos confinados, Dios igual quiere entregarse y busca infinitas maneras de hacerlo. Podemos encontrarnos con Él en su Palabra, que está viva y nos habla al corazón.

Podemos encontrarnos con Él en las personas necesitadas de amor, de misericordia. Y podemos encontramos con Él en nuestro corazón ya que su Espíritu Santo habita en nosotros y nos habla en lo profundo de nuestro ser. Tenemos un Dios que quiere encontrarse con nosotros y al mismo tiempo, nosotros tenemos sed de Él.

Lo dice san Agustín: «Nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti». Cuando todo el ruido de afuera se silencia, como nos está pasando en este tiempo, podemos escuchar más fuerte esta necesidad de nuestro corazón: «No podemos vivir sin ti, Jesús».

4. «Te prometo que esto que hay entre tú yo ahora más que nunca es mi tesoro»

No perdamos la oportunidad de encontrarnos con Jesús hoy, cara a cara. En su Palabra, en nuestro corazón, en nuestros hermanos que sufren, en las personas con las que vivimos. Jesús quiere vivir con nosotros cada momento.

Pidamos al Espíritu Santo que vive en nosotros, que podamos reconocerlo presente en nuestra vida. Y que cuando termine este tiempo especial, nos quede el tesoro de haber fortalecido nuestra relación con Él, de haber crecido en la fe.

Les dejo la letra de la canción para que puedan reflexionar personalmente y la compartan con sus amigos y todos aquellos a quienes más quieren.

Me levanto y se me olvida
Por un segundo, que esto pasa en nuestras vidas
Y no encuentro otra salida
Que recordar esos momentos de alegría

Ahora es que entiendo lo que el tiempo vale
Y vale más cuando tú lo compartes
Cómo no nos dimos cuenta antes

Cierra los ojos, para encontrarnos frente a frente
Y que este abrazo, dure en el alma para siempre
Nunca sentí, esta necesidad urgente
De que supieras, lo importante que es tenerte

Esta lejanía, duele cada día
Mira que ironía, esto que nos pasa amor
Lo que ayer era normal
Hoy es lo más grande de esta vida

A Dios le pido de rodillas
Todas las noches, que nos proteja y nos bendiga
Y cuando yo vuelva a abrazarte
Te lo prometo, mi corazón no va a soltarte

Te prometo que esto que hay entre tú y yo
Ahora más que nunca es mi tesoro
Por si se te olvida yo te adoro

«Lo que ayer era normal», «Lo que ayer era normal». La canción de Fonseca con la que aprendí a valorar más mi relación con Jesús