Te presentamos un video que en verdad parece una poesía. «El retorno», como se llama el corto, fue realizado por Impossible Foods, para cautivarnos, remecernos y renovar nuestras vidas. Es sorprendente cómo en un video tan sencillo y corto, puede haber tanta verdad y tanta luz capaz de conmovernos. Tal vez a través de su forma se quiera abonar a una de sus ideas de fondo: la magia de la vida está en todos sus detalles.

Vivimos muchas veces llenos de recuerdos o pensamientos sobre el futuro que nos pueden invadir a tal punto, que terminamos como resbalando en el tiempo, sin vivir verdadera, sana e intensamente, mientras vamos construyendo nuestras vidas de manera libre y responsable, y dirigiéndolas siempre hacia lo más bueno, bello y verdadero.



Hemos olvidado disfrutar el presente 

Este problema parece ramificarse a tal punto en nuestra sociedad que muchas escuelas de psicología y psiquiatría reconocen que afecta seriamente a las personas. Por ello, vienen desarrollando terapias en las que se promueve a los pacientes vivir más plenamente el presente. El hoy tan de moda «Mindfullness», por ejemplo, sin entrar ahora a discutir sobre sus características, promueve prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.



En el video se nos presenta una situación muy particular y simbólica. Un astronauta vuelve a la tierra y se asombra tanto por ella, que pareciera que la estuviera viendo por primera vez. Le asombran las plantas, tanto los árboles enormes mecidos por el viento y atravesados por los rayos del sol, como las frutas frescas y coloridas. También los brotes iniciales de alguna planta insignificante que lucha por crecer y hacerse un espacio en la ciudad, con su nombre, sus colores, sus olores y sus formas irrepetibles.

Le asombran además, los animales, los insectos de vida secreta y anónima, la libertad de un ave y la pasividad y la paciencia de una tortuga. Le asombra, finalmente, la pureza de un niño y la grandeza de la paternidad, al tiempo que lo maravilla la relación de un perro con su dueño. Dentro de su casco de astronauta va enunciando sus ideas y sentimientos. Al final expresa su asombro por el milagro de la vida, concluye diciendo que le parece estar en un paraíso, y luego respira profundo. 

Hay que abrir los ojos del alma para ver más allá

Vemos aquí representado artísticamente algo que es constitutivo del ser humano: la capacidad de asombro. San Juan Pablo II, en la Fides et Ratio, decía algo que me parece importante citar:

«Los conocimientos fundamentales derivan del asombro suscitado en él por la contemplación de la creación: el ser humano se sorprende al descubrirse inmerso en el mundo, en relación con sus semejantes, con los cuales comparte el destino. De aquí arranca el camino que lo llevará al descubrimiento de horizontes de conocimientos siempre nuevos. Sin el asombro el hombre caería en la repetitividad y, poco a poco, sería incapaz de vivir una existencia verdaderamente personal» (Fides et Ratio, 4).

¡Cuántas veces vivimos encerrados en la rutina y no podemos respirar con paz y agradecimiento por todo lo que vivimos, por el don de la vida, de ser personas, de ser hijos de Dios! El mismo Jesús nos enseñó a vivir con sabiduría, es decir, contemplando y actuando, esperando y amando. Él nos exhortaba a ver las aves del cielo y mirar los lirios del campo, para poder reconocernos pequeños y alegres en sus manos: «Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. A cada día le basta su propio afán» (Mt 6,34).

Estamos llamados a aceptar la misión sin miedo

El video termina con una frase muy potente: «Estamos en una misión, y no es a Marte». ¡Qué importante y necesario renovar nuestro sentido misional de la existencia! Es fundamental para la naturaleza humana encontrar un sentido para la vida, y más aún para un cristiano, que sabe que Dios invita a todos a la eternidad y que ha recibido la esperanza.

Esa misión en la que estamos, es de todos pero también es personal. Es por eso que se hace tan necesario luchar diariamente por realizar la mejor versión de nosotros mismos, siendo santos. Frente a todas las dificultades, tentaciones, trabas, sufrimientos y frente a la misma muerte podemos conocer el amor y vivir el amor. Con el y en el podemos descubrir que no existe lo ordinario, que todo puede ser siempre nuevo en Aquel que hace nuevas todas las cosas.

San Juan Pablo II, quien fue también un poeta, dijo algo sumamente profundo y bonito, en donde trata de expresar cómo el amor se lo explicó todo en la vida: «Quizá la vida es una ola de sorpresas, una ola más alta que la muerte, no tengáis miedo jamás».

Te invito a tomarte unos minutos del día para apreciar la belleza y perfección de algún elemento que haga parte de la naturaleza. De las montañas, los árboles, el agua o cualquier otra cosa que se encuentre en tu entorno y que normalmente ignores. ¡No dejes que tu capacidad de asombro se desvanezca!