Liderazgo femenino

Han pasado siglos y siglos desde el tiempo de Jesús y las mujeres seguimos enfrentándonos a múltiples desafíos. Probablemente, los desafíos de aquella época y los de hoy eran distintos, pero también hay algunos que siguen estando hasta hoy.

Lo que no ha cambiado es la humanidad; todos seguimos teniendo el pecado original y también talentos impresionantes que Dios nos regala. Es por eso que podemos encontrar varias características del liderazgo femenino positivo en las mujeres de aquella época, especialmente en sus encuentros personales con Jesús. ¿Quieres saber cuáles son y cómo aplicarlos? Vamos a echarles una mirada.

Antes de pasar a lo concreto, solo quiero darte un pequeño resumen del liderazgo femenino del que estamos hablando en este artículo:

Una mujer que ejerce el liderazgo femenino positivo es alguien que se conoce bien y es capaz de aportar desde su contexto y con sus dones. Es aquella que no se queda en la queja, sino que se responsabiliza de su situación y actúa. Es quien acompaña, escucha, cuida los detalles y sostiene con fortaleza. En definitiva, una líder positiva sabe que su liderazgo no depende de títulos o condecoraciones, sino de su forma de ser y servir.

Ahora sí, vamos con nuestros ejemplos.

Una mujer que inspira: la hemorroísa

El pasaje de la mujer que padecía flujo de sangre durante doce años (Mc 5, 25-34) es una escuela de liderazgo interior. Esta mujer del Evangelio nos muestra una serie de características que pueden inspirarnos:

Aceptación
Reconoce su enfermedad, su fragilidad y la ley que la excluye. No se engaña ni se victimiza. Esta aceptación le permite tomar acción.

Autoconocimiento
Desea una sanación integral, no solo física. Sabe que su dignidad va más allá de su condición.

Esperanza
A pesar de años de sufrimiento y fracasos médicos, no pierde la esperanza. Cree que un encuentro con Jesús puede transformarlo todo.

Humildad
Pide ayuda, se abre a la acción de Dios y acepta lo que Él quiere darle.

Fe activa
Su fe no es pasiva, todo lo contrario. Va con temor, pero actúa en consecuencia de lo que cree que logrará al tocar a Jesús.

Valentía
Desafía normas sociales y religiosas para buscar su sanación. Se atreve a confesar públicamente su acción.

    Esta mujer no solo fue curada, fue restituida. Jesús la llama «hija»y le devuelve la dignidad, la pertenencia y la misión

    Una mujer que transforma: la samaritana

    Liderazgo femenino

    En el capítulo 4 del Evangelio de Juan encontramos a otra mujer profundamente transformada por su encuentro con Jesús: la samaritana. Ella va al pozo al mediodía, probablemente para evitar a los demás, cargando con una historia de heridas, rechazos y búsquedas afectivas fallidas. Y es ahí donde Jesús la espera.

    Búsqueda interior
    Aunque no lo sabía del todo, estaba buscando algo más profundo que agua. Jesús la ayuda a mirar dentro de sí misma y a reconocer su sed verdadera: la de amor, sentido y verdad.

    Diálogo honesto
    No huye del diálogo. A medida que conversa con Jesús, se deja interpelar y se atreve a hacer preguntas profundas. No finge ni esconde su historia.

    Reconocimiento
    Cuando Jesús le revela su vida, no se ofende ni se encierra. Al contrario, se asombra de ser vista y amada. Esa mirada misericordiosa la libera.

    Transformación y misión
    Corre al pueblo a anunciar lo que ha vivido. ¡Se convierte en evangelizadora! Una mujer que antes evitaba a los demás, ahora es puente para que otros conozcan a Jesús.

    Una mujer que sirve desde el amor: Marta de Betania

    Muchas veces Marta ha sido vista en contraste con María, pero su figura es mucho más rica de lo que parece. Ella es ejemplo de liderazgo en la acción, de servicio generoso y de fe en medio del dolor (Jn 11).

    Servicio comprometido
    Marta es la que organiza, cuida, prepara y recibe. Es una mujer de acción, que se implica con todo lo que tiene para cuidar su hogar y a los que ama.

    Fe en medio del dolor
    Cuando muere su hermano Lázaro, Marta sale al encuentro de Jesús. A pesar de estar dolida, se mantiene firme en la fe: «yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

    Confianza profunda
    Jesús le dice: «¿crees esto?» y ella responde con una de las profesiones de fe más bellas del Evangelio: «sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios». Marta lidera con fe y con firmeza.

    ¿Qué podemos aprender sobre liderazgo femenino positivo?

    Estas tres mujeres —la hemorroísa, la samaritana y Marta— nos muestran que el liderazgo femenino positivo nace del corazón sanado, de la identidad recuperada y de la fe vivida con valentía. Ellas no esperaron tenerlo todo resuelto para actuar; lo hicieron desde su realidad concreta, con sus heridas, búsquedas y dones.

    Liderar como una mujer de fe es posible. Y no necesitas un escenario grande, solo dejarte encontrar por Jesús, dejarte transformar y salir a servir desde lo que eres.

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