Al ver el corto «Let’s Eat», me transporté por completo a esas épocas, en las que las ocasiones que pasé con mi madre me parecían de lo más normal, como parte de una rutina que con el tiempo se fue desvaneciendo.

Cuando era pequeña, anhelaba con gran emoción los momentos que compartía con mi madre en la cocina; ya fuera disfrutando de los alimentos que había preparado o en aquellas bellas oportunidades en las que, con afán de enseñarme, los preparábamos juntas.

Conforme encontré en mi adultez otros «deberes» de la vida, perdí de vista el hecho de que mi madre siempre me vio como su pequeña niña y siempre me espera en casa con un amor y ternura inigualables.

Seguramente esta historia ha sido por de más repetida; cuando, con el afán de buscar nuestro propio camino, dejamos a un lado a quienes desde un principio dieron todo de sí para vernos crecer. Por ello, acercándose el Día de las Madres, quiero hacerte una bella invitación a honrar a esa linda mujer que Dios puso a tu lado para cuidarte en los momentos más frágiles, en tu caminar por el mundo: tu mamá.

El mejor regalo para mamá

Te comparto también que durante años me esmeré en enviarle a mi madre algún presente por su día; algunas veces envíe unas flores, otras unos chocolates. Pero, en todos los casos olvidé hacer algo que especialmente en esta fecha debía hacer: orar por ella.

¡Por supuesto que su bienestar es una petición en mi oración recurrente! Pero, en este día, en el que recordamos a todas las madres del mundo y su bella vocación, te invito a enfocar tu rezo especialmente por ella.

Ruega por su salud para que Dios le conceda bienestar por muchos años más, ruega por su perdónpara que Dios de absolución a sus faltas, ruega por su corazón, para que en Dios pueda siempre encontrar la alegría del más perfecto amor y, por último, ruega por su salvación, para que, en la Divina Voluntad de Dios, le conceda hallarse a Su lado por la eternidad.

Aunado a esto, también te propongo rezar por todas aquellas madres por las que nadie lo hace; aquellas a quienes sus hijos han abandonado o que no conocen a Dios. Para ello te comparto esta hermosa oración:

Padre Celestial

Te damos gracias por nuestras madres, a las que Tú les has confiado el cuidado precioso de la vida humana desde su inicio.

Tú has dado a la mujer la capacidad de participar contigo en la creación de nueva vida. Haz que cada mujer puede llegar a comprender el pleno significado de esta bendición.

Mira a cada madre que está esperando un hijo, fortalece su fe en Tu paternal cuidado y amor para con ella y para su hijo en camino. Dale valentía en tiempos de miedo o dolor, comprensión en los momentos de incertidumbre y duda, y esperanza en tiempos de problemas. Concédele alegría en el nacimiento de su hijo.

Bendice a las madres a quienes les has dado el gran privilegio y la responsabilidad de ser formadoras de un niño o una niña.

Haz que todas ellas puedan fomentar la fe de sus hijos, siguiendo el ejemplo de María, la Madre de Tu Hijo.

Ayuda a todas las “madres espirituales”, quienes están al cuidado de los hijos de otros y asumen su tarea con amor maternal, que puedan descubrir que engendrar vida es mucho más que dar a luz.

 Te pedimos que envíes el Espíritu Santo Consolador a las madres que han perdido hijos, que están enfermos o separados de sus familias, que se encuentran en peligro o problemas de cualquier tipo. Muéstrales Tu misericordia y dales fortaleza y serenidad.

 Colma de tu paz a las madres que ya no están con nosotros, que disfruten en Tu presencia del fruto de sus esfuerzos en la tierra.

María, Madre del Cielo, intercede por todas las madres, sé su guía y consuelo. Alcánzales de Dios la Gracia para esta vida y la alegría eterna en la Gloria.

Amén.

Y, por último, no olvides que tu madre siempre te espera, acude a ella, muéstrale tu cariño y gratitud. Estoy segura de que en su corazón guardará muy particularmente esos grandes presentes (no materiales) que puedas darle.

 

Ps. A ti, mamá querida, gracias por todo. ¡Feliz día!

 

 

 

let's eat