Bonita de Daddy Yankee

Ramón Luis Ayala Rodríguez, mejor conocido como Daddy Yankee es el artista de música urbana más popular del mundo. Apodado el «rey del reggaetón» por los medios, lleva activo en la música más de 30 años. Sus melodías han inspirado a muchos otros artistas del género y ha trascendido generaciones completas. A pesar de su vigente popularidad, en marzo de 2022 anunció su retiro de los escenarios con una última gira mundial titulada «Legendaddy», en ella recorrería gran parte de Latinoamérica para despedirse de la música, o así creíamos todos. El pasado 17 de noviembre Daddy Yankee sorprendió al mundo entero al publicar su último éxito Bonita.

La composición de la canción Bonita de Daddy Yankee logra reflejar la madurez humana y espiritual en la que se encuentra el artista puertorriqueño. Con un ritmo latino muy enérgico, Daddy Yankee logra hacer de Bonita una canción positiva, sana, alegre y motivadora.

Daddy Yankee se despidede la música dejando plasmado su lema de vida: «bonita es la vida, vívela, disfrútala» y su gran descubrimiento y motivación: «Cristo te ama».

El «rey del reggaetón» jamás ha escondido su fe en Jesucristo, más aún, ha reconocido públicamente sus creencias, la cual ha sido fuente de su fortaleza en los momentos más difíciles de su vida. También en esta canción quiso dejarlo por escrito de una forma muy tácita.

A continuación, te dejo 6 enseñanzas que me trajo este nuevo éxito de Daddy Yankke, Bonita:

«Bonita la vida e’… Vívela, disfrútala»

Esta debería ser la síntesis de la vida del cristiano, el epitafio por excelencia llegado el término de nuestros días. La vida junto a Dios se transforma en una vida de alegría, una vida que sabe disfrutar de las cosas buenas, que se goza en el Señor. Vivimos con los pies en la tierra y la mirada en el cielo.

Es necesario aprender a disfrutar de las pequeñas cosas: el aire fresco en la mañana, el atardecer, el paso de las nubes en el cielo, el movimiento de las olas del mar, etc.

Todo ello es parte de la maravilla de la Creación que podemos disfrutar. La vida es bonita, incluso cuando nos vemos inmersos en problemas y desavenencias, en esos momentos la alegría del Evangelio nos ayuda a sobrellevar el peso de las dificultades cotidianas. Santa Teresa de Jesús decía que «un santo triste, es un triste santo», y es que, al estar junto al Señor, no hay nada ni nadie que pueda alejarnos de esa felicidad.

El Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud de 2013 dijo a los más de tres millones de jóvenes congregados en Río de Janeiro: «Dios desea la felicidad de sus hijos también en esta tierra, aunque estén llamados a la plenitud eterna, porque Él creó todas las cosas para que todos puedan disfrutarlas…».

Es así como el cristianismo «no consiste en una serie de prohibiciones que reprimen nuestros deseos de felicidad, sino en un proyecto de vida que puede fascinar nuestros corazones», añadió el papa.

«Hijo mío, haz buen uso de todo lo que tengas… Disfruta de la vida y no desdeñes un gusto legítimo si se te presenta en el camino» (Sir 14,11.14)

«Buenos días. Yo siento que hoy es mi día. Si me ves muy feliz, mala mía. Entendí lo que ayer no entendía, ¿qué?»

En la última cena Jesús dice a Pedro: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde» (Juan 13:6). En la vida espiritual hay situaciones que en el momento no entendemos pero que, con el paso del tiempo, logran tener sentido: así es la pedagogía de Dios.

Santa Teresa de Jesús pasó veinte años en el convento cuando, llegado el momento, recibió una gracia de Dios que le permitió convertir su vida y entregarse por completo al Señor. Así pasa con todos nosotros.

A veces es necesario pasar por problemas y dificultades, incluso caer muy bajo, para darnos cuenta de que a pesar de todo Dios estaba ahí caminando con nosotros. Daddy Yankee refleja con exactitud la clave de una conversión: «entendí lo que ayer no entendía».

Para el cristiano esto no es otra cosa que una gracia de Dios, encontrarse con la verdad luego de buscarla por mucho tiempo. San Agustín tiene un poema que lo refleja al milímetro:

«¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí, y yo fuera, y por fuera te buscaba, y deforme como era me lanzaba sobre las cosas hermosas por Ti creadas. Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo. Me retenían lejos de Ti todas las cosas,aunque, si no estuviesen en Ti, nada serían» (Confesiones, Libro 7, 10. 18, 27).

Atreverse a abrirle la puerta a Jesús puede cambiar nuestra vida por completo.

«Me doy cuenta de que todo lo puedes, que eres capaz de cualquier proyecto… sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos» (Job 42,1.5)

«Que hay gente buena y hay cosa’ mala’. Todo va a estar bien, vive hoy, no mañana. Todo va a estar bien, con la mente sana»

Debemos estar agradecidos por las personas que tenemos a nuestro alrededor: familia, amigos, hermanos de comunidad, etc. Todos ellos aportan mucho a lo que somos y seremos.

A pesar de las cosas malas que nos sucedan en la vida, debemos dar la pelea y elegir siempre el bien. San Pablo nos da un criterio de discernimiento que puede ser clave en este punto: «examínenlo todo y quédense con lo bueno. Absténganse de todo género de mal» (1 Tes. 5,21-22). ¡Para ser felices debemos quedarnos con lo bueno de la vida!

A veces el mal hace más ruido, es bullicioso, pero el bien se gesta de manera sencilla y silenciosa. Si estamos con Cristo todo va a estar bien, esa es nuestra certeza, porque estamos en manos de Dios. El Papa Francisco exhortaba a los consagrados en 2014 a «mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con esperanza».

De esta forma nos damos cuenta de la necesidad de abandonarnos en las manos de Dios, en su Providencia Divina. ¡De la mano de Jesús podemos afirmar que todo va a estar bien!

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman» (Romanos 8, 28).

«Caminando y aprendiendo ‘e mis errore’ voy sanando poco a poco mis dolores. Esa mala vibra échala pa’ fuera. Hay tiempo pa’ que te ría’ y pa’ que llore’»

Hay un adagio latino atribuido a Séneca que dice: «errare humanum est sed perseverare diabolicum», que es español se lee: «equivocarse es humano, pero perseverar [en el error] es diabólico».

Todos cometemos errores, todos nos equivocamos y sabemos que es de sabios rectificar. No podemos quedarnos en el error, debemos levantarnos. San Agustín toma este adagio y lo extiende: «Errar fue cosa de hombres, pero es diabólico permanecer en el error por rencor. Mejor hubiera sido que nunca hubiéramos errado, pero al menos hagamos lo que nos favorece: salir de una vez del error» (Sermón 164,14).

Abandonar el camino del error o el camino del mal, puede ser difícil, pero es también una gracia que debemos pedir con insistencia a Dios. Por otra parte, Daddy Yankeehace una clara alusión al libro del Eclesiastés, donde podemos leer: «Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; (…) su tiempo el llorar, y su tiempo el reír» (Eclesiastés 3,1-2.4). Hay momentos para todo y de todo se saca una enseñanza.

La pedagogía de Dios contempla los momentos buenos y los malos, ya que «la fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo conoceremos plenamente en la vida eterna» (Catecismo 324).

«Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Limpien, pecadores, las manos; purifiquen los corazones, hombres irresolutos» (Santiago 4,8.

«Oye, vive la vida. Cristo te ama»

Esta es la mayor de las certezas que podemos tener los cristianos: Cristo nos ama. Y he aquí la novedad en la música del «rey del reggaetón», quien desea incluir esta frase tan real para nosotros y para él en una de sus canciones.

Sabemos que su público no es necesariamente creyente, pero cuánto bien hace este mensaje en un mundo tan secularizado como el nuestro.

Es una verdad que merece ser publicada en todas partes, incluso en la música del más grande compositor musical del género urbano. Daddy Yankee con este gesto hacia el Maestro nos enseña la humildad que hay que tener y que toda la gloria se la lleva a fin de cuentas el Señor.

En una entrevista que le realizaron en 2016 señaló: «Soy muy creyente. Reconozco que ahí arriba hay un ser supremo que, cuando uno dobla rodilla, responde… Mi único temor sería no conocer completamente a Jesús porque soy hombre de fe y reconozco que en algún momento eso se tiene que dar». ¡No tengamos miedo a hablar de Jesús, a proclamarlo en el mundo de hoy!

«El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él» (Juan 14,21).

«Síguelo, síguelo, síguelo. Tira un paso y síguelo, síguelo, síguelo. Tira un paso y sigue la máquina, ¡eh! Pasa la página, ¡eh! Limpia esas lágrima’, ¡eh!»

Aquí me reservo el derecho a interpretar este verso como una invitación directa a seguir a Jesús. Y es que creo que DaddyYankee a través de su experiencia insta a sus fans a seguir sin miedo al Señor, dando un paso adelante, atreviéndose y decidiéndose por él.

Aquella frase: «pasa la página, limpia tus lágrimas» nos refiere un pasaje de la escritura el cual dice: «Así habla Yahvé, el Dios de tu padre David: He escuchado tu plegaria y he visto tus lágrimas. Voy a curarte» (2 Reyes 20,5).

Dios escucha las plegarias de sus hijos y da respuesta a ellas. No nos deja desamparados, se acuerda de su pueblo. Limpiarse las lágrimas, levantarse, ponerse en pie y caminar: esta es la experiencia de conversión de los grandes santos como Agustín, Francisco de Asís, Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, entre otros.

San Francisco, por ejemplo, narra su conversión así: «Cuando estaba en el pecado, me parecía extremadamente amargo ver a los leprosos. Y el Señor mismo me condujo entre ellos, y practiqué la misericordia con ellos. Y al apartarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo» (Testamento 2–3). Seguir a Jesús no nos deja iguales, siempre cambiamos para mejor, por eso: ¡déjate transformar por Jesús!

«Y enjugará toda lágrima toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado» (Apocalipsis 21, 4)

Espero que estos 6 versos de la canción Bonita, de Daddy Yankee, te hayan dejado una enseñanza clara: seguir a Jesús no nos deja indiferentes, nos transforma en hombres nuevos.

Para muchos puede parecer extraño que dediquemos un artículo a profundizar en el mensaje de una canción de reggaetón, pero no debemos tener miedo a buscar el bien en todas las cosas, incluso en aquello que a simple vista puede ser lo más mundano que exista.

Detrás de la música urbana, especialmente del reggaetón, podemos encontrar muchas historias de conversión y seguimiento de Jesús. Por ejemplo, las de Héctor el father, Farruko, Don Omar, Vico C, El General, Julio Voltio, Arcángel, entre otros. Ellos son la prueba de que Dios transforma vidas en todo momento y lugar.

El mensaje de Dios está orientado a penetrar todas las esferas de la sociedad. Es un mensaje universal, por eso nuestra misión como católicos es predicar el Evangelio en todo el mundo y a toda creatura.

¿Tienes una opinión de la letra de la canción Bonita, de Daddy Yankee? ¡Déjanosla en los comentarios!