¿Te gusta la lectura? Aunque espero que tu respuesta sea sí, puede que sea un no. Leer es un hábito que se cultiva practicándolo y el primer paso es querer hacerlo, aunque no te guste.

Así como es importante escoger lo que vemos, es fundamental, ser cuidadosos con las lecturas que escogemos. San Pablo escribió: «Todo me es lícito; más no todo me conviene» (1 Cor,6).

«Tan grande es el provecho que causan los libros buenos, cuanto es grande el daño que causan los libros malos; así como aquellos han sido con frecuencia causa de conversión de muchos pecadores, así estos causan la ruina de muchos jóvenes» (San Alfonso María de Ligorio).

Veamos este video elaborado por Catholic Stuff, del cual tomaremos algunos puntos importantes:

La lectura espiritual, un arma muy potente

«Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado» (1 Tim 6, 12). La vida espiritual es una batalla y se requiere estar preparados, aprovechando todas las armas que Dios nos da.

«La lectura y la oración son las armas con que se vence al demonio y se conquista el cielo». (San Bernardo), pero más allá de eso, la lectura espiritual van constituyendo esas semillas que irán germinando en tu alma.

Cada historia, cada palabra viva, no solo quedará como conocimiento vacío, sino que además nutrirán tu espíritu. La palabra revelada trabaja a niveles muy personales.

Los beneficios para el alma

La lectura espiritual nos brinda muchos beneficios para el alma entre los que encontramos tenemos que:

Aumenta nuestro amor a Dios. Quien lo conoce, lo ama, y si lo amas, lo sigues.

«Nos prepara para la oración y para la práctica de las virtudes» (San Bernardo). Nos fortalece para crecer espiritualmente y rechazar la tentación.

«Cuando oramos, hablamos con Dios y cuando leemos, escuchamos a Dios» (San Jerónimo) Él nos habla de muchas maneras y una de ellas es mediante la lectura espiritual, por eso al comenzar a leer, necesitamos ponernos en la presencia del Todopoderoso e invocar al Espíritu Santo. Como nos señala el video, si encuentras algo que te llama la atención o te ayuda a mejorar tu relación con el Señor, anótalo en un cuaderno y léelo otra vez, te será muy útil.

«La lectura espiritual ha hecho muchos santos» (San José María Escrivá) Aunque existen numerosos casos de conversión mediante este gran medio, viene a mi memoria la historia de San Ignacio de Loyola, un militar español que fue herido en la pierna, por eso durante su periodo de recuperación pidió que le dieran textos de caballería, sin embargo, le entregaron libros piadosos sobre la vida de Jesús y de los santos. Fue tan grande el impacto, que decidió convertirse en soldado de Cristo.

Leyendo buenos libros se obtienen muchos frutos, por eso el demonio buscará muchas maneras para evitar que lo hagamos. Abundan las distracciones a nuestro alrededor, sobre todo, las digitales, sí, me refiero a Internet, a la TV, en fin, y numerosas excusas como «no tengo tiempo». Pero, ¿realmente no lo tenemos o es que hay otras prioridades? ¿Si te ofrecieran un millón de dólares con tal de sacar tiempo para la lectura espiritual, lo harías? Pues, Dios nos ofrece mucho más.

¿Qué libros leer?

Depende de las necesidades espirituales que tengamos, de las virtudes que necesitemos mejorar.

La lectura fundamental es siempre la Santa Biblia, para comenzar puedes hacerlo con los evangelios del Nuevo Testamento. Recuerda lo que escribió San Jerónimo: «Desconocer las escrituras es desconocer a Cristo»

Otro libro de formación y espiritualidad es el Catecismo de la Iglesia Católica.

Recuerdo que cuando yo era niña pasaba largos ratos leyendo, al hacerlo volaba con la imaginación, luego comencé a leer libros espirituales, sumergiéndome en la vida de los santos para comprender que con defectos y virtudes, con las dificultades de cada día, llegaron a una unión muy íntima con Dios, a la santidad.

Los santos consiguieron, con mucho esfuerzo y con la gracia del Todopoderoso, llegar a él. Aprender sobre ellos nos ayuda en nuestro caminar y son fuente de motivación para seguir perseverando.

Si tenemos un director espiritual, que es lo más indicado, preguntemos qué libro leer, él nos conoce y sabe lo que requiere nuestra alma

Libros espirituales católicos hay muchos; pero te dejo una lista que será de gran ayuda para tu alma. Puedes acceder a ella en este enlace

Artículo elaborado por Verónica Tito.