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***Antes de empezar con este artículo nos gustaría decir que «El juego del calamar» no es una serie recomendada para niños, debería ser vista únicamente por un público adulto.

Nuestro objetivo aquí es solo analizar algunos puntos que nos llamaron la atención y que se pueden relacionar con la psicología y la logoterapia.

El contenido que leerás a continuación tiene spoilers, así que si deseas ver la serie o no la has terminado, te recomendamos no leerlo todavía.***


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Si uno se queda solamente en la sangre y las muertes sádicas, no habría mucho que rescatar de «El juego del calamar».

Muchos medios de comunicación, críticas de series televisivas y referentes del mundo del entretenimiento se han preguntado por el éxito avasallador de esta serie. Así que empecemos por entenderlo:

¿Por qué «El juego del calamar» ha tenido tanto éxito?

El juego del calamar: lecciones morales y psicológicas
Imagen tomada del trailer original de Squid Game, Netflix

Un juego a muerte por dinero, asesinatos y suicidios. «El Juego del Calamar» está lleno de situaciones límites que sacan lo mejor y lo peor de los jugadores.

Por otro lado tenemos la creatividad sádica de los productores que nos mantiene conectados igual que en una película de thriller. El guion original, que no se adecúa a la típica historia hollywoodense, puesto que difícilmente podemos adelantarnos a lo que se viene.

Un entusiasmo y emotividad que nos pone la «piel de gallina», por lo infantil y sencillo que son los juegos, pero que ponen en juego la vida de cada participante.

Consideremos también la crítica a la sociedad capitalista, que incrementa cada vez más la desigualdad socioeconómica que existe entre nosotros. El endiosamiento que vemos hoy en día al dinero.

Las diferencias injustas que existen en la configuración de las sociedades, cerrando la posibilidad a que los más necesitados puedan acceder a estudios y demás desarrollos tecnológicos, detalle que amplía cada vez más el abismo entre ricos y pobres.

Situaciones límite de los juegos, que de alguna manera retratan la vida de muchos, desvelando opciones por la nobleza o los sentimientos más bajos y —diría yo— casi animales que podemos vivir los seres humanos.

Datos interesantes en «El juego del calamar»

El juego del calamar: lecciones morales y psicológicas
Imagen tomada del trailer original de Squid Game, Netflix

Las repercusiones de un fenómeno televisivo como este han sido enormes:

— La serie es la más vista de Netflix a lo largo de toda su historia. Desde que se estrenó, ya son más de 111 millones de personas que la han visto.

— Las zapatillas marca Vans, que son las usadas por los jugadores, han incrementado más de 7,800% sus ventas a nivel global.

— El público americano incrementó en un 40% la cantidad de estudiantes que quieren aprender koreano en el aplicativo Duolingo.

La verdad es que hay muchas maneras para analizar y acercarnos a la serie. He visto y leído algunas críticas y comentarios, desde cosas muy triviales hasta reflexiones filosóficas.

Yo quiero centrarme en el último episodio (número 9) y desde ahí mencionar varias reflexiones que puden percibir son estudiadas por la Ciencia del bienestar —o como se dice en Estados Unidos: «The Science of Well-Being», el personalismo, la logoterapia y la neurociencia.

No pretendo profundizar mucho en los análisis, sino simplemente, mencionarlos, de otra manera, sería un artículo muy extenso. Pero queda abierta la reflexión para que puedan investigar y averiguar qué dicen esas corrientes de pensamiento.

«Es imposible que sea más divertido verlo que jugar tú mismo»

El juego del calamar: lecciones morales y psicológicas

¿Recuerdas esta frase? Así responde el anciano Oh II-nam, dueño y autor intelectual de todo el juego, a la pregunta que le hace el líder del juego In-ho de por qué participa como si fuera cualquier participante.

Además, explica al protagonista Seong Gi-Hun, cómo un grupo de muy adinerados tuvieron la idea de crear ese juego, puesto que vivían «aburridos».

Ahí es cuando dice que algo común que tienen las personas con muchísimo dinero, y las que no tienen lo necesario para vivir, es la vida aburrida.

Creo que no es novedad para nadie, cómo muchas celebridades se suicidan al no encontrarle sentido a la vida, inclusos teniéndolo «todo», placeres, dinero y poder.

Aquí podemos mencionar un estudio propio de la psicología positiva, que dice que en Estados Unidos una persona que genere ingresos anuales por 75.000 dólares tiene asegurado su bienestar a nivel material. Ni un dólar, ni tampoco un millón de dólares, después de esos 75 mil dólares incrementa el nivel de felicidad.

Otro elemento para considerar, más importante que el anterior, es la postura que una persona tiene ante la vida. Ser protagonista de tu propia vida, asumir las riendas de esta, sea para situaciones positivas o negativas.

Aquél que «se sienta» y ve la vida pasar ante sus ojos, considerándose como una víctima del destino o determinado por las circunstancias, nunca podrá gozar de la vida.

Para eso es necesario ser protagonista. ¿Qué implica eso? Ser responsable de tus acciones. Hacer que tu vida se rija por opciones libres y voluntarias. Solamente la persona que se hace responsable de su vida puede realmente descubrir o darle sentido a la vida.

Una comparación entre el premio final y un ganador de la lotería

El juego del calamar: lecciones morales y psicológicas
Imagen tomada del trailer original de Squid Game, Netflix

De alguna manera, podemos hacer una comparación del premio final, con la cantidad de dinero que una persona recibe al ganar el premio de una lotería.

Está científicamente estudiado cómo las expectativas de felicidad que tienen las personas, luego de ganar la lotería, terminan desvaneciéndose en muy poco tiempo. En efecto, el dinero no nos brinda la felicidad.

Puede resolver muchos problemas, deudas —una de las principales razones por las que todos se ven estimulados a participar del juego—, pero la forma en que termina este episodio nueve, realmente es elocuente.

Luego de constatar los casi 40 millones de dólares, nuestro protagonista llega a su casa y se encuentra con su madre muerta.

Es impactante, de manera muy parecida, el paralelo que hacen del anciano Oh II-nam que fallece en su cama, acercándose las 12 de la noche, con el vagabundo que estuvo a punto de morir congelado, tirado en la vereda.

¿De qué sirve tanto dinero si tu vida no tiene sentido?

El sentido de la vida según Viktor Frankl

El juego del calamar, ¿Es cierto que «El juego del calamar» puede dejarnos lecciones morales y psicológicas?
Imagen tomada del trailer original de Squid Game, Netflix

Una idea muy clara que se ve a lo largo de todo el juego es cómo permanecen y tienen fuerza aquellos que tienen un sentido claro por el que ganar y, luego, cambiar de vida.

Es paradigmático el diálogo de ambas mujeres (Kang Sae-byeok y Ji-yeong) cuando la joven Ji-yeong entrega su vida por la mayor (Kang Sae-byeok), dejando caer su canica para que no fuera ella la que ganara, puesto que no tenía motivos importantes para gastar el premio.

Dice el fundador de la logoterapia que las personas que son capaces de superar situaciones límites, que lindan incluso con la muerte, como —por ejemplo— los campos de concentración nazi, que fue donde pasó algunos años de su vida, son aquellos que ante una realidad que no se puede cambiar, tienen —lo que él llama— el «valor de actitud» para afrontar la situación encontrando un sentido por el que vale la pena seguir viviendo.

Esa es, sin lugar a duda, una de las ideas fuerza retratadas a lo largo de la serie «El juego del calamar».

«Fue divertido jugar contigo»

El juego del calamar, ¿Es cierto que «El juego del calamar» puede dejarnos lecciones morales y psicológicas?

Es la respuesta que le hace el anciano Oh II-nam, cuando le pregunta el protagonista Seong Gi-hun, por qué lo había dejado vivir en el juego de las canicas si lo había engañado.

¿Recuerdas esta escena? Creyendo que por su estado senil no se acordaba si le decía par o impar, el protagonista se aprovechaba de él, hasta que gana todas las canicas.

Sin embargo, el anciano lo confronta con sus mentiras, diciéndole que era totalmente consciente de las veces que le había engañado.

No obstante, le regala su última canica, aparentemente él muere y le permite salir del juego a su compañero. Sabemos, por las neurociencias, que si la persona logra, al menos, revivir o recordar experiencias pasadas alegres, se prenden colores en el cerebro.

El peso de las experiencias de felicidad

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Imagen tomada del trailer original de Squid Game, Netflix

Gracias a los equipos modernos que permiten a través de resonancias magnéticas, hoy sabemos que es posible descubrir, cómo la persona tiene las mismas emociones o experiencias de felicidad que cuando las vivió realmente.

Lo interesante es que el anciano logra recordar experiencias ya olvidadas. Vivencias en el barrio antiguo donde vivía, lugares cerca a su casa, callejones en los que se divertía con sus amigos de infancia.

Además nos damos cuenta de la relación de amistad profunda e íntima que tiene con su amigo, puesto que el anciano había prometido al protagonista ser su amigo incondicional (gganba), que significaba ser amigo ante todas las circunstancias posibles.

Y vemos que incluso, llegar al punto de «dar la vida». Sabemos también, gracias a estudios de prestigiosas universidades e importantes referentes de la «ciencia de la felicidad», que las relaciones de amistad son el ingrediente número uno para la felicidad.

Un tercer elemento, es que tuvo la experiencia de jugar como niño, involucrándose de tal manera que perdía la noción de espacio-tiempo.

Es lo que en psicología positiva se conoce como flow. Sentir una experiencia de bienestar y alegría sin la noción del tiempo, lo cual te envuelve y genera una sensación de bienestar muy intensa.

Que es típica en los niños y adultos que pueden —por ejemplo— aprender a «conectarse» de tal forma con el presente, que disfrutan del momento. Olvidándose de las preocupaciones futuras o angustias que nos pueden perseguir del pasado.

«No soy un caballo, soy una persona»

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Imagen tomada del trailer original de Squid Game, Netflix

Es prácticamente la última afirmación que hace el protagonista, casi a punto de embarcarse para Estados Unidos, luego de un año viviendo como un vagabundo. Ignorando los 40 millones de dólares que había ganado como premio por ser el último jugador vivo.

Es interesante, puesto que, al principio de la serie lo muestran como un esclavizado apostador a las corridas de caballo, ¿lo recuerdas?

Luego, mientras estaba consciente en la limusina que lo regresaba a la ciudad, junto con el líder del juego In-ho, le pregunta por qué hacían todo eso.

Y el líder contesta que era porque le gustaba ver cómo eran caballos compitiendo en cada juego. De hecho, cada uno era reconocido por un número, como un caballo de carrera.

¿Cuándo el protagonista cambia su forma de vida radicalmente, empezando a vivir como una persona?

En el momento en que recuerda la promesa que le hizo a la última jugadora mujer (Sae-byeok), quien le pidió cuidar de su hermano. Ese hecho de caridad lo mueve a cambiar su vida.

La vivencia del amor, que es la norma personalista, y es lo que lo hace reconocerse como persona. Además, él es quién más tiene manifestaciones de humanidad a lo largo de todos los juegos.

Dentro de esa realidad sádica y tétrica de «El juego del calamar» el protagonista es quien más veces trata de rescatar esa humanidad que tenemos todos. Es casi como si fuera el único competidor con corazón.

Preguntas para reflexionar en torno a la serie «El juego del calamar»

El juego del calamar: lecciones morales y psicológicas

1. ¿ Qué tan importante es y qué lugar ocupa el dinero en tu vida?

2. ¿ Qué o quién le da sentido a tu vida? ¿Por qué?

3. Frente a las situaciones difíciles de tu vida ¿te consideras una víctima que no merece esos problemas, o asumes tus cruces con protagonismo?

4. ¿Crees que la sociedad es injusta con las personas? ¿Por qué?

5. ¿Vives con propósito, tienes claro hacia dónde quieres dirigirte en la vida?

6. Dejando de lado la crueldad y lo atroz que son casi todos los asesinatos de la serie ¿cuál crees que es la mayor crítica que hace el director?

El juego del calamar: lecciones morales y psicológicas