La fiesta de Simón y Judas, se celebra de forma conjunta el día 28 de octubre. ¿Pero por qué ambos comparten fecha? Se dice que siempre se les veía juntos predicando el Evangelio, los dos fueron apóstoles de Jesús hasta el punto de derramar la sangre por la fe. 

El Señor los llamó para completar el número de los doce apóstoles, encargados de ser los continuadores de la obra de Jesús en el mundo (recuerda que tú también estás llamado).

Este día nos permite recordar la vida y el testimonio de estos grandes apóstoles de la fe, pero también nos invita a aprender de ellos. Es por esto que hoy quiero compartir contigo tres lecciones de fe que nos recuerdan que el camino al cielo también se recorre con los amigos.

Y que el dolor, el sufrimiento y la angustia, no serán nada comparados con la dicha de contemplar el rostro de Nuestro Señor en el cielo algún día. 

1. La fe hasta el martirio

¿Quienes fueron Simón y Judas según los evangelios?

Simón y Judas como predicadores de la Palabra, estuvieron en diversas tierras anunciando el Evangelio y la fe. Y es en medio de esta misión evangelizadora en la que ambos viven el martirio, en Persia, Judas es decapitado y Simón descuartizado. 

El testimonio de ambos santos debe llevarnos a preguntarnos acerca de nuestra propia fe: ¿cómo vivimos esa fe que profesamos aun cuando estamos en situaciones difíciles y hasta de posible persecución?, ¿estaríamos dispuestos a morir por el Evangelio?

Simón y Judas nos motivan a plantearnos cómo estamos anunciando el Evangelio a los que nos rodean, o si ante cualquier situación de crítica o rechazo, de inmediato abandonamos la misión. 

2. Dejarlo todo por el Evangelio

¿Quienes fueron Simón y Judas según los evangelios?

Su historia es también la historia de dos hombres que dejaron todo para seguir muy de cerca a Cristo y que difundieron su figura por muchos de los reinos conocidos entonces.

Simón pertenecía al grupo formado en Israel. Se llamaban los zelotes. Su misión era trabajar fuertemente contra la invasión romana en su territorio. Sin embargo, la escucha de la palabra y la persona de Cristo fue para él el aliciente para dejarlo todo y seguir al Maestro. 

¿Cómo está nuestra renuncia espiritual y material?, ¿tenemos claras las prioridades de la vida, con miras a la salvación de las almas?, ¿hasta dónde serías capaz de ir por cumplir el llamado del Señor?

3. Vivir la amistad

Como ya se ha dicho, esta fiesta se celebra en conjunto, pues diversos testimonios narran que Judas y Simón vivían el mandato de ir de dos en dos a predicar el Evangelio, su llamado forjó una amistad en la misión.

Ambos recibieron al Espíritu Santo en pentecostés, y además de presenciar los milagros de Jesús, también hacían parte de quienes le escuchaban enseñar, presenciaron su aparición resucitado y su posterior ascensión al cielo. ¡Qué afortunados!

¿Tus amistades construyen caminos de santidad?, ¿permiten escuchar conjuntamente las palabras del Maestro?, ¿acerco a mis amigos a Dios?, ¿les hablo de Él?, ¿doy testimonio de sus enseñanzas? 

Estos son algunos de los aprendizajes que nos dejan estos grandes santos, pero lo principal es que nos recuerdan la importancia de escuchar a Dios, amarle, seguirle y construir la santidad en la vida personal para así llevar a muchos hacia Él.