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Lauren Wasser es una modelo estadounidense que perdió sus dos piernas después de sufrir de Síndrome de Shock Tóxico. Una enfermedad poco frecuente, pero potencialmente mortal que está asociada al uso de tampones y toallas higiénicas, como fue el caso de Lauren.

Sí, lo sé, yo también me quedé con la boca abierta después de escuchar esta historia, con mucha tristeza e incluso miedo por el solo hecho de pensar que me pudo haber pasado a mí o a cualquier otra mujer que quiero y conozco. 

Pero la verdad es que, al escuchar a Lauren hablar y entender mejor su historia, lo que menos sentí fue pena, más bien sentí admiración por la forma en la que superó esta situación tan difícil.


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De verdad me inspiró saber cómo ha convertido su aparente problema en una palanca para influir tan positivamente en el mundo. Esta es su conmovedora historia resumida en tres minutos:

Conocer su vida me ha dejado dos grandes preguntas que te quiero compartir para que las reflexionemos juntos:

1. ¿Qué significa belleza realmente?

Para intentar responder a esta pregunta, voy a recurrir a las palabras de Leah Darrow que escuché en una entrevista que le hicieron acerca de su libro («El otro lado de la belleza») y de su experiencia como supermodelo convertida. 

Su historia se relaciona mucho con la de Lauren, empezando porque las dos han sido modelos y han vivido de primera mano las exigencias de la industria de la moda y los estándares de belleza del mundo.

En la entrevista, Leah cuenta que a pesar de tener la atención de los medios y el mundo, ella tenía un anhelo muy fuerte de ser vista, escuchada y de que alguien le dijera que era una persona buena y valiosa. 

Con su conversión, Leah entendió que la belleza es un atributo de Dios y por eso no era capaz de encontrarla lejos de Él. Pero además, descubrió que la belleza del cuerpo no podía ser separada de la del alma, porque somos personas integradas y por eso la podemos encontrar solo dentro de nosotros, nunca fuera. 

En este mismo sentido, Lauren dice una frase muy linda en su video: «Puedes cambiar toda tu apariencia física externa, pero no puedes no cambiar esto» y señala su corazón.

Y agrega otra frase más: «Tienes que ser consciente de tu valor, de que eres hermoso y que lo que no te gusta de ti, pueden ser los atributos más fuertes que tienes». Con esto voy a la segunda pregunta:

2. ¿Hay algo que necesites alejar en tu vida para transformarte?

Es una pregunta fuerte y más aún después de escuchar semejante historia en la que esta chica tuvo que tomar la dificilísima decisión de aceptar que le amputaran sus dos piernas.

Ella nos cuenta cómo su padrino le recomendó que lo hiciera, pero en ese momento no lo entendió. Solo ahora sabe que él se lo decía porque sabía que estaban muy afectadas y el hecho de mantenerlas en su cuerpo no le iba a permitir alcanzar su máximo potencial. 

Después de algún tiempo, ella misma decidió que quería que se las quitaran porque así dejaría de tener tanto sufrimiento y dolor. Podría tener una nueva vida, tal como la merecía y deseaba para sí misma.

Esto es muy difícil de entender para cualquiera de nosotros, porque es un proceso por el que tuvo que pasar para sanar, como explica, «con ayuda de Dios y superándolo consigo misma» a nivel psicológico. 

Pero más allá de vivir un suceso físico traumático, esto me hace pensar que todos tenemos la necesidad de «amputar» aquellas cosas a las que nos aferramos y que por no soltarlas, nos hundimos con ellas.

Pueden ser desde ideas o actitudes, hasta proyectos de vida o relaciones a las que pensamos que valoramos y amamos, entonces nos aferramos a ellas y aunque nos hagan daño, tenemos pánico de soltarlas. 

Una liberación de cuerpo y alma

Para terminar, quisiera decir que la historia de Lauren nos demuestra que cuando nos desprendemos de aquello que no nos aporta, aceptamos nuestras heridas y creemos en ellas como un medio para nuestra redención, es ahí cuando surge la verdadera belleza y la luz. 

Es justamente al pasar por un proceso doloroso y con caídas, que logramos aceptarnos, amarnos y descubrir nuestra verdadera vocación.

Por ejemplo, Lauren cuenta que muchas veces olvida que no tiene piernas. Eso significa que ha logrado aceptarse y quererse como es. Pero además, es por ello que tiene la fuerza para hablar a los demás con tanta profundidad.

Para luchar por lo que cree y para influir tan positivamente en un mundo donde la vulnerabilidad y la belleza interior y auténtica no siempre son valoradas.    

Si quieres saber más de la historia de Lauren, te recomendamos ver también este video:

Belleza y amor propio: cómo inculcarlos (testimonio)