Importancia de la familia

Durante la visita del papa Francisco a Ecuador en el año 2015, tuve la oportunidad de asistir a la misa en mi ciudad, donde pronunció una de las homilías más hermosas que he escuchado hasta ahora. Habló de la importancia de la familia y dijo que esta es el lugar donde se descansa, donde sus miembros hallan refugio y encuentran paz. La familia es aquel sitio donde no somos juzgados, sino que se nos ama y se nos acoge.

La familia, una misión de gran importancia

La familia es el núcleo de la sociedad y la cuna de santidad. ¡Qué importante es el rol de la familia en el mundo! Pensemos que es un refugio, y el mundo, hoy en día, en medio de tanta prisa y agitación, necesita tener muchos refugios. Por esto, su rol crucial para la paz en el mundo y para la paz en nuestros corazones.

La paternidad, como don de Dios, tiene también una especial importancia. Meditemos en esto: los padres son capaces de dejar huella en los corazones de sus hijos.

Un padre y una madre forman, pulen, aman y enseñan, pero sobre todo deben ser el vivo reflejo del amor de Dios. Por eso, oremos siempre por nuestros padres y tengamos presentes en nuestra oración a quienes anhelamos ser padres.

Nuestros padres nos aman. Quizá hayas tenido situaciones o ciertas experiencias difíciles con ellos, pero, al final, su amor siempre ha estado y estará. Su amor siempre nos debería cobijar, sanar y acoger.

Hay que reconocer que no existe una escuela para ser padre; nuestros padres —y nosotros que queremos serlo— aprenderemos con la experiencia, cometiendo errores y, en todo caso, con la ayuda que nos viene de Dios.

Google, a propósito del lanzamiento de un nuevo celular, publicó un comercial titulado «Dream Job». Debo confesar que cuando vi el título del video imaginé algo referente al trabajo en oficinas, pero al verlo, entendí que se trataba del verdadero trabajo de mis sueños: ser padre, tener mi familia y poder crecer cada día en el amor hacia ella.

Descubramos juntos cómo prepararnos y aprender en este trabajo soñado.

Un trabajo cuyo premio es el Cielo

Siempre pensé en mi trabajo soñado, y la verdad es que siempre he querido ser papá. Este es el trabajo de mis sueños, para el cual yo —y todos quienes anhelamos la paternidad— debemos prepararnos con mucha responsabilidad.

Ciertamente, formar una familia, amar y educar a los hijos es un trabajo de gran importancia y con aroma a eternidad, ya que un hijo es un alma que Dios nos encomienda para cuidarla y prepararla para que pueda alcanzar el Cielo.

Formar una familia y ser padres es tomar de la mano a cada miembro de ella, amar juntos, aprender juntos, ser vulnerables juntos y dar gloria a Dios como una sola unidad.

¡Qué hermoso es ser custodio de una familia! Como padres y cabezas de hogar, es necesario tener siempre claro que el corazón y la mirada deben apuntar al Cielo.

«A veces no tendremos todas las respuestas»

Algo que hace especial a la familia es que es el único lugar donde siempre vas a ser amado, acogido, comprendido, respetado y consolado. ¡Qué tesoro hermoso es la familia!

Es un lugar donde no importa lo que hagas o si te equivocas, siempre vas a encontrar una mano extendida, unos brazos abiertos y corazones prestos a amarte plenamente.

Un fragmento del video muestra al padre que, ante una duda que no puede responder a su hijo, busca la respuesta en internet. Esto ilustra lo que es la aventura de formar una familia, de guiar a los hijos y de acompañar a cada miembro.

No siempre tendremos todas las respuestas a las inquietudes o problemas de los miembros de nuestra familia, pero es el amor lo que nos moverá a buscar resolver dichas dudas, porque en una familia donde reina el amor y el anhelo de santidad para el otro, siempre se buscará la manera de amar plena y totalmente.

La importancia de contemplar a la familia de Nazaret

Padres, el mejor ejemplo es San José. Si quieren aprender a ser padres, miren el modelo de virtud del carpintero de Nazaret, quien fue un digno custodio del tesoro más grande de Dios.

José fue capaz de cuidar de María y de Jesús en medio de toda adversidad; por ello, todos los hombres que anhelamos la paternidad debemos ver en José el modelo a seguir, y pedirle que sea este varón justo quien custodie y prepare nuestro corazón.

Mujer, que María sea tu modelo de esposa y de madre, que sus virtudes te enseñen a amar, y que en la escuela de su corazón sepas encontrar la alegría de amar y de vivir una divina aventura de amor. Que viendo su rostro maternal, encuentres la respuesta y el modo de custodiar a tu familia.

Recuerda que la familia es un tesoro hermoso, y ten presente esto: el trabajo de tus sueños consiste en amar y amar intensamente, pues la familia es hogar, sitio seguro y descanso.

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