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El papa Francisco es un crack. Perdón que empiece así con este artículo, pero cada vez que veo las iniciativas que emprende y las acciones que despliega no puedo menos que admirarlo profundamente. Ya sé, ya sé, vas a pensar que él es argentino, y como yo soy argentino te lo quiero «vender» a buen precio.

Pero no, te voy a hacer una confesión, y que no salga de sudamérica: cuando el papa asumió yo tenía mis serias dudas sobre su posible accionar y sobre el alcance y la profundidad de los cambios que podría hacer.

Me explico: el papa viene de un barrio porteño, y era una persona «insignificante» aquí en Argentina. Tanto que viajaba en «subte» como le dicen los porteños al metro.


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A la vista de todos era un curita como cualquier otro, uno más de tantos que pisan nuestro suelo. Por eso, cuando llegó al Trono de San Pedro, pensé «bueno, tal vez no haga mayor cosa». ¡Qué equivocado estaba!

Ver este video me llenó de ilusión, a nuestro papa no se le escapa ni media. Este mensaje dirigido a todos los jóvenes nos recuerda que en ellos reposa nuestro futuro, pero que también «son el ahora de Dios».

El papa Francisco y su sencillez al actuar

Para terminar de entender cómo es que este hombre maravilloso actúa debo aceptar que me apresuré a juzgar. Comenzó haciendo lo mismo que hacía aquí: gestos pequeños, como ir a pagar él personalmente la cuenta en la Casa Santa Marta. Luego llamando a su repartidor de periódicos para que dejara de enviarle el diario y más tarde, nos enteramos que iba a vivir en la Casa Santa Marta…

Gestos humildes, pequeños… que configuraron una ¡gran revolución! Ya al elegir su nombre de pontífice nos dio una pista: «Restaura mi Iglesia» le dijo Nuestro Señor a Francisco, y aparentemente, con estos gestos pequeños nos estaba aportando más pistas.

Iba a hacer una revolución de gestos pequeños, de gestos humildes, y dejar que Dios, que es el gestor de los grandes cambios, tomara las riendas del asunto. Como san Francisco en la capilla de san Damián, él comenzó a hacer cosas pequeñitas, cosas insignificantes.

Parece que a Dios Nuestro Señor le encantan esos pequeños gestos

Y de la mano de Francisco comenzó a hacer cosas enormes, basadas en esos gestos pequeños de su servidor. Cada cosa pequeña que el papa iba a haciendo, Dios la aumentaba y la perfeccionaba. ¡Formaron un equipo de primera! El papa le ofrecía la pequeñez de sus gestos, y Dios Nuestro Señor los engrandecía. ¿No sería genial que todos pudiéramos hacer lo mismo?

Uno de esos gestos pequeños, pero que ha tenido una inmensa trascendencia, es la del «Video del Papa». Los papas desde hace muchísimo tiempo vienen presentando sus intenciones de cada mes, y esas intenciones se publican en todas partes, todos rezamos por las intenciones del papa desde siempre, ¿verdad?

Sí, pero no tanto… Las intenciones del papa eran habitualmente muy «genéricas» o no las leíamos, ni las veíamos, porque no siempre estábamos escuchando lo que el papa decía. El «mundanal ruido» nos apagaba la voz del papa.

Así que el papa le encargó al apostolado de la oración que realizara un video con sus intenciones, explicadas por él mismo, para darle más contexto, y para tener mayor conciencia de que sus intenciones son mucho, mucho más que un pedido abstracto.

El papa Francisco le habla de corazón a corazón a cada joven

Podríamos decir que las intenciones del papa son las que necesita que el mundo rece para pedirle a Dios su ayuda sobre temas que son capitales para el desarrollo de la Iglesia o el mundo.

Se podría decir que las intenciones del papa son una especie de «hoja de ruta» de su papado. Son las cosas que lo mantienen preocupado y ocupado, y necesita que todos los cristianos, en su nombre, le pidamos a Dios por las necesidades del mundo.

El papa Francisco prioriza las necesidades no solo para el hoy o el mañana, sino para el futuro. ¿Y quiénes tienen en sus manos el futuro? ¡Los jóvenes! Si seguimos las intenciones del papa a lo largo de su pontificado, podremos ver cómo va llevando los temas de acuerdo a la realidad mundial. De acuerdo a las necesidades particulares del mundo, de cada nación o de la Iglesia en general.

Por eso, te propongo que de ahora en adelante en lugar de decir «por las intenciones del papa Francisco», digas concretamente la intención del mes que siempre comparte. Todas son distintas, todas valiosas y necesarias.

Ustedes jóvenes, son los que tienen el futuro, les pido que lo construyan

Oremos entonces por nuestros jóvenes, nuestros hijos, nietos, sobrinos, amigos. Para que Dios ponga en su corazón la semilla del servicio. Para que estén siempre dispuestos a ayudar a otros, a obedecer a Dios y a escuchar su llamado a la vocación que haya elegido para cada uno.

Elevemos a Dios Padre una especial súplica para que el corazón de cada joven se embriague de amor por Cristo. Para que sus actos sean reflejo de este Dios que se ha hecho hombre y que ha muerto en la cruz para nuestra salvación.

No nos cansemos de apoyarlos, de escucharlos, de consolarlos, de recordarles que tienen a un Padre que suspira por ellos. Unámonos al papa Francisco y a esta especial intención, para que todos nuestros jóvenes sean unos enamorados de la vida, apasionados por el servicio y siempre dispuestos a llevar el mensaje de Cristo a los rincones más inhóspitos del planeta.

papa Francisco, Queridos jóvenes: «El futuro está en sus manos, les pido que lo construyan»