Cuantas veces has escuchado las frases «solo eres joven una vez en la vida», «disfruta ahora que puedes y estas joven», «los jóvenes solo se la pasan mirando el celular todo el día» o «los jóvenes no entienden la vida real». La juventud es probablemente una de las mejores etapas de la vida, creemos que nada es imposible, que nuestro tiempo es infinito y luchamos por encontrar nuestra propia identidad.

Sin embargo, ahí es precisamente donde somos vulnerables, porque muchas veces en el intento de conocernos a nosotros mismos, adoptamos comportamientos o modelos que nos han sido presentados como verdades absolutas. Por una sociedad que al mismo tiempo promueve la idea que todo es relativo y cuestionable. Sí, parece que el párrafo anterior es un poco confuso al final, así que trataré de explicar un poco mejor la idea.



Vivimos en una sociedad que nos invita a cuestionarlo todo

Y en cierto sentido, es sano hacerse preguntas sobre lo que somos y creemos. Pero esa misma sociedad pretende imponernos tendencias y modas que pocas veces como jóvenes nos permitimos cuestionar. Por ejemplo, recuerdo que cuando era adolescente y estaba en el colegio, la mayoría de mis compañeros discutían la marca de la ropa que les había sido regalada en diciembre, y de ese modo se podía adquirir cierta popularidad temporal. Lo mismo con fumar cigarrillo o, más recientemente, con los celulares. Pocas veces nos preguntamos si aquello que tanto nos preocupamos por conseguir representa en realidad el valor (en tiempo o dinero) que pagamos para adquirirlo.

Pareciera que todo el mundo asume que los jóvenes harán cualquier cosa por ser tendencia o al menos acoplarse a lo que hace la mayoría, y no convertirse en la peor pesadilla de cualquier persona a esa edad: «un perdedor». Muchas veces evitamos mostrarnos como realmente somos por miedo a no encajar o ser rechazados, y creo que no es algo solamente de personas jóvenes. Vivimos en una sociedad y en un tiempo de estereotipos, donde ser diferente o tener convicciones claras pareciera ser motivo suficiente para ser señalado.



Es por eso que con esta iniciativa de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) llamada «The Real Young« o «jóvenes de verdad» se abre el espacio para repensar los estereotipos que escuchamos a diario y descubrir aquellas cosas de la vida que de verdad producen alegría, y no aquellos espejismos que generan placer por un tiempo limitado a un precio demasiado alto.

Luchar por la verdadera felicidad

En mi profesión he visto casos muy tristes de personas jóvenes con giros inesperados en sus vidas, con secuelas de malas decisiones que duran más que el placer que disfrutaron en su momento. Este video es simplemente una invitación para gozar tu juventud de manera real. Disfruta ahora que estás joven… pero disfruta de verdad y con todo el corazón, no siguiendo los espejismos que abundan afuera y te prometen felicidad cuando en realidad te pueden quitar la vida.

¿Alguna vez has hecho algo que creíste te iba a hacer muy feliz y terminaste descubriendo que era solo un espejismo?, ¿cuáles son las fuentes de alegría en tu vida?, ¿qué limitaciones encuentras en este momento de tu vida para ser un «joven» de verdad?