Jon Batiste ha sido la gran revelación del año y el día de ayer se llevó 5 premios de las 11 nominaciones con las que llegaba a los premios Grammy 2022.

A nosotros nos encantan ver este tipo de premiaciones. La música es parte importante de nuestra familia y es un plan que con los años se va asentando. Nos suele pasar, y creo que es una experiencia común, que miramos estos premios un poco desconectados de nosotros mismos.

Las luces, las alfombras rojas nos marean. Los vestidos tan elaborados, el maquillaje, «la perfección» de algunos, la rebeldía y escándalo con la que se presentan, otros se convierten en una simple distracción (e incluso oportunidad de crítica). Muchas veces miramos por mirar y no reparamos en quiénes realmente son estos artistas.

Los vamos conociendo por su arte

Un arte que se premia y que nos habla algo de quienes son esos artistas. Su música va cobrando un significado nuevo dependiendo del contexto en que recibimos sus composiciones y el elemento emocional y vivencial personal que cada uno de nosotros le imprimimos.

El arte puede ayudar mucho al descubrimiento personal. Jon Batiste, nos ha sorprendido, en primer lugar, porque nos encanta el Jazz y hemos disfrutado mucho con la banda sonora de Soul, pero escuchando un poco más de su producción nos damos cuenta de su origen cristiano y hemos aprendido algo ayer.

Un oficio siempre puede ser algo más grande

«Me gusta el oficio, para mí no es entretenimiento, es una práctica espiritual» Jon Batiste sorprendía al público con esta declaración. De origen católico y bautista (influido por sus abuelos) no es la primera vez que Jon Batiste nos habla de la fe en medio de su arte.

Habiendo empezado su discurso dando gracias a Dios, la frase que citamos nos permitió hablar con nuestros hijos sobre el sentido de nuestras profesiones. Todo lo que hagamos en nuestras vidas nunca está desligado de la fe. La fe no es algo accesorio, la fe es algo que permea todo nuestro ser y nos conducimos en la vida junto a ella.

Ganador del Oscar 2021 por mejor banda sonora, ya nos decía: «La iglesia y mi fe están detrás de toda la música que hago». «Estar cerca de Dios a través de mi trabajo es una prioridad para mí». Estas declaraciones, que no han sido pocas, en años pasados nos invitan a reflexionar cómo es que cada uno de nosotros estamos llevando nuestros oficios, sean los que fueren.

No siempre respondemos a una vocación en nuestros oficios

Si bien lo ideal es desarrollarnos en la vocación, y utilizar los talentos que Dios nos ha dado a cada uno. Lo cierto es que, ha situaciones tan complicadas en el mundo que muchas personas escogen un trabajo, el que fuere, para subsistir.

Aun así, es posible encontrar el sentido, es posible ir viendo cómo es que podemos aportar desde aquello único que hemos descubierto en nosotros. Es posible en cada paso que damos encontrarle el sentido y esforzarnos por aportar en verdad y en belleza siempre que podamos.

«Let God Lead» (Deja que Dios lidere), la canción que les hemos compartido, creo que deja una hermosa reflexión sobre el sentido que podemos darle a nuestra vida en todo momento, especialmente en la ejecución de nuestros propios oficios, dejemos que sea Dios el que siempre lidere, el que conduzca cada actividad que para subsistir hagamos.