Este mes veneramos de manera especial al Sagrado corazón de Jesús. Devoción que ha sido difundida enormemente por los santos de todos los tiempos desde que el Señor le enseñó su corazón como fuente de abundantes gracias a Margarita de Alacoque.

Debemos resaltar algo y es que al enseñarle su corazón, Jesús también manifestó a santa Margarita, cómo su corazón está llagado por las ofensas y sacrilegios de los hombres, en especial de quienes son consagrados. 

«Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio».

El Sagrado Corazón de Jesús y su veneración

¿Alguna vez te has detenido a pensar por qué Jesús desea que veneremos su corazón? Es una pregunta muy normal en medio de una realidad como la nuestra en la que surgen miles de propuestas para ser adoptadas y veneradas. ¿Pero por qué Jesús quiere que especialmente veneremos su corazón…?

Empecemos hablando en términos humanos. Velar el corazón, significa cuidar ese órgano sin el cual es imposible vivir, y que desde la tradición griega ha sido considerado el lugar de los sentimientos, las pasiones, los gustos, el lugar del amor. Algunos autores incluso han asociado el corazón con la voluntad del alma. 

Jesús quiere enseñarnos lo más profundo de su ser, desea hacernos saber que su corazón es el centro de su amor hacia el hombre. Pero también quiere que tengamos presente, que allí donde arde el amor más puro, también palpita una enorme y profunda herida.  

Por otro lado, el Sagrado Corazón de Jesús no es el de cualquier hombre, ¡sino el de Cristo! El corazón de Dios hecho hombre, el de aquel que entregó su vida por nosotros en la cruz para salvarnos. ¡Este sacrificio no tiene comparación!

El amor que brota del Sagrado Corazón de Jesús

Esto nos lleva a pensar en Jesús como el amor incansable, el amor insistente. Ese que persevera aun cuando es rechazado y hasta ultrajado. Es como el padre que insiste e insiste aunque sus hijos le den la espalda. Un padre nunca se rinde, y Jesús es quien siempre nos espera con los brazos abiertos (a pesar de nuestra terquedad). 

El corazón de Jesús está lleno de un amor que sufre laceraciones, que sufre el rechazo, las afrentas y ultrajes, hasta de sus más íntimos amigos, y sin importarle esto, sigue dándose generosamente. El corazón de Jesús se entrega sin límites, sin temor a ser rechazado nuevamente, sigue dispuesto a recibirnos. ¿Lo recibes, lo acoges con amor, lo cuidas con devoción?

Recordar al Sagrado Corazón de Jesús en este mes es un oportunidad invaluable para que nuestra mente frágil y débil voluntad, vuelvan la atención al Cristo amante que se sigue donando. Aquel que aún en medio del dolor, sigue dando amor. 

Jesús quiere que veneremos su corazón porque arde de amor

Quiere que recibamos lo más grande y sublime, su vida amorosa, su entrega total. Al entregarnos su corazón nos da su todo, su ser, su vida, su expresión más sublime de donación generosa. 

Jesús quiere que veneremos su corazón para que recordemos que amar está por encima de todo. Que quien «ama ordenadamente, puede hacer lo que quiera» (San Agustín). 

Él quiere darnos hoy y siempre su corazón, para que al venerarle, recordemos el amor del Padre creador, del Hijo que da su vida para salvarnos y del Espíritu que diariamente nos consuela en el amor. 

Venerar al Sagrado Corazón de Jesús es participar en una gozosa unión con la pasión de nuestro Señor, donde no se puede hacer más que donarse, entregarse como ofrenda de salvación para el mundo.

Te propongo que el día de hoy le dediques una oración especial. Que en lugar de pedirle, le des gracias y en lugar de hablar de tus heridas, consueles a este corazón que arde de amor por ti.

¡Sagrado Corazón de Jesús, fuente del amor supremo, en vos confía mi alma. Amén!