Ver este vídeo de Prager University me ha movido a considerar algunos puntos en relación a la posición de Jesús frente a los sistemas político-económicos.

Antes de compartirlos contigo quiero aclarar que si bien la Iglesia no apoya las ideas del socialismo marxista-lenilista, también invita a transformar ciertas tendencias del capitalismo, por tanto, trataré de ser lo más neutral posible.



Jesús como socialista

Muchas personas afirman que Jesús tenía un pensamiento y comportamiento de corte socialista. Algunos se basan en que sus palabras y acciones tienen una, podría decirse, opción por los pobres, otros en su famoso pensamiento de «dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».



Pero la realidad es que Jesús no es ni comunista, ni capitalista. Jesús es amable con las personas cosa que no le hace ser de uno u otro modelo económico-social, su pensamiento va más allá y predica un amor generoso que se dona sin más.

¿Será que el socialismo y el capitalismo son solamente modelos políticos?

Quienes hemos tenido la fortuna de vivir en ambos tipos de modelo, podemos afirmar que estos no influyen solamente en la política y economía del lugar. Sino que con ellos vienen una serie de influencias en cuanto a pensamiento, educación, empleo y demás.

Por ejemplo en la dimensión de religión uno promueve una libertad religiosa bastante grande y el otro maneja una restricción que llega hasta la promoción del ateísmo práctico.

La actitud de Jesús nos invita a reconocer que el vivir en uno u otro modelo, no puede influenciar en que seamos buenas o malas personas. Simplemente nos llama a amar generosamente, y en mi opinión, para esto no es necesario utilizar la teoría económica que tantas veces hacen tan grandes daños en las personas. La atención debería enfocarse en ser amables, amar y dejarse amar.

¿Jesús nos llama a ser socialistas cuando nos pide ser generosos?

No, estas son dos cosas muy distintas. El socialismo es la concentración de poder en las manos de los entes gubernamentales para lograr la planificación central de la economía y la distribución radical de los bienes.

La generosidad por otro lado es el saberse donar sin interés alguno, es saber que el otro es un don para mi y yo soy un don para el otro, en palabras de Martín Buber, «para que exista un yo debe existir un tú».

Jesús nos llama a ser instrumentos de amor y esto incluye el saber que en nuestras manos puede estar la salvación de los demás. Que sin importar uno u otro pensamiento lo importante es ser como Jesús que amaba a la gente, no al Estado, pues en definitiva lo que importa es el ser humano.

Por último, siguiendo la dimensión del tema que hemos tratado, te invito a que ahorres en todo menos en amar a Dios y a los demás, ánimo que se puede.