”teologia_del_cuerpo”
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Desde hace unos días Kanye West ha estado revolucionando no solo las redes sociales sino los medios masivos de comunicación en su conjunto. Desde CNN hasta los portales cristianos más conocidos han tenido que hacer alguna nota, tendencia a la que nosotros también nos unimos. 

Es imposible ser católico, cristiano en este tiempo y no sorprenderse por un efecto como el que ha producido Kanye West en los últimos días con su más reciente álbum «Jesus is King» (Jesús es el Rey). Ver el Times Square con una inscripción así en toda la magnitud de las luces y despliegue de promoción, conmueve a cualquiera.

Entre las incontables contradicciones de la vida de Kanye West y el atropellador juicio que nos caracteriza a muchos católicos, esta producción nos ha dejado boquiabiertos. Por un lado, están los incrédulos y los que critican la fama y dinero del artista. Por ahí dirán que «no se puede servir a dos señores». El escepticismo, tal vez sembrado por la desesperanza que en algún sentido ha plantado su semilla en el pueblo de Dios, muchas veces enceguece. 

El encuentro con Dios

Leyendo el sin fin de noticias sobre Kanye, su álbum y su proceso de conversión, me encontré con la entrevista que le hace James Corden en su ya conocido segmento de «Carpool Karaoke» (solo que esta vez fue en avión). El video está en inglés y trataremos de conseguir la traducción a la brevedad, si los permisos lo dejan.

Aún sin la traducción, transcribimos algunas de las preguntas que James le hace a Kanye, que creo que nos pueden iluminar y abrir un poco el corazón. Es una alegría que cualquiera, no solo un artista del renombre, fama y fortuna de Kanye, hable así de Dios, de la vida y de la familia.

Kanye nos habla de su encuentro con Dios, del plan de Dios en nuestras vidas y de la alegría de tener una familia numerosa (tiene cuatro hijos y junto a su esposa han hablado de tener siete, en nuestros tiempos eso es casi una locura). Numerosas veces se ha pronunciado en contra del aborto, ha renunciado a usar palabras ofensivas en sus canciones y a la cosificación de la mujer (siendo casado con nada menos que con Kim Kardashian).

La alegría de ser testigos del encuentro y del amor de Dios con otros

Dios nos llama a todos, sí a todos sin excepción, a Kanye West, a ti, a mí, a todos. Ojalá podamos entender de una vez por todas esto. Hemos generado una especie de cultura hacia la división y la crítica muy fuerte sobre todo en círculos cristianos, mirándonos el ombligo, quedándonos en las formas y olvidándonos que Dios actúa siempre.

Mientras criticamos nos perdemos de la alegría que debería despertar en nuestros corazones el ser testigos del amor de Dios por cada uno de nosotros. Escoger siempre el bien, si alguien afirma que Dios ha tocado su corazón, la labor de un cristiano tendría que ser la alegría, el agradecimiento y la comunión en la oración por la conversión constante de todas las almas. 

La misión del apóstol es anunciar no ajusticiar

Con solo afirmar que «Jesús es Rey», me atrevo a decir que el apostolado que está haciendo es más que la labor apostólica que muchos de nosotros hacemos. A veces nos olvidamos que nuestra labor como apóstoles es ir a comunicar la buena nueva, el trabajo de la conversión, el cambio en las vidas, los milagros son las obras de Dios. No son mérito nuestro. El mérito del apóstol está en su respuesta y en la medida de su amor.

Las constantes contradicciones de la vida del ser humano

Innumerables son los ejemplos de personas que habiéndolo alcanzado todo se sienten más vacías que nunca. Fatales desenlaces de jóvenes, personas talentosas que no han sabido lidiar con la fama, ni con la constante sensación de vacío que produce el tenerlo todo. Finalmente, no han encontrado más salida que la salida final. Es que hemos sido diseñados para la grandeza, pero una grandeza que tiene que ver con la plenitud y no con la fama. 

También somos testigos de muchas personas famosas (Bob Dylan, Juan Luis Guerra, Ricardo Montaner, Eduardo Verástegui, Jim Caviezel, entre muchos) que, así como Kanye, luego de una constante búsqueda y muchas conquistas encuentran a Dios en lo pequeño.

Y de pronto despiertan y se dan cuenta que lo único que completa al ser humano, que da sentido a su existencia, es su Creador. Aquel de quien viene, Aquel que es el amor mismo y que lo ama infinita e incondicionalmente. Que entiende sus contradicciones, que le muestra la salida, que lo recibe alegremente una y otra vez y otra vez más. ¿Qué podría ser más grande que el amor de Cristo?

Kanye está en proceso de conversión, como lo estamos todos, porque ese proceso acabará solo en la hora de nuestra muerte. Kanye no es un santo, está lleno de contradicciones, incluso ha diseñado un culto «a su medida». Sí, no es católico, sí está lleno de fallas. Pero ¡vamos!, qué alegría da verlo cantar alabanzas a Cristo, hablar con tanta ternura y a la vez firmeza. Acompañado de un coro que, en épocas de lenguaje obsceno, llena sus labios de cánticos a Cristo. El Góspel es hermoso.

Dicen que el cielo está lleno de coros de ángeles, una conversión así tiene sentido, ¿no?