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Este año, la Delegación de Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Toledo (Sepaju), estrenó la primera temporada de una serie en YouTube titulada «Charlas GEN». Es un proyecto muy interesante que abre un espacio de discusión entre personas jóvenes. Pero creo que también nos puede ayudar mucho a quienes ya no estamos tan jóvenes a tener un punto de partida para tratar temas que a veces no terminamos de entender o no nos atrevemos a preguntar. Les comparto el video del primer episodio de la serie:

Hace un par de semanas hablaba con personas de distintas culturas sobre su experiencia de fe. Y era interesante ver que, pese a nuestras diferencias en cuanto países de procedencia y bagaje cultural, me podía identificar con lo que muchos compartían en ese momento: que durante mucho tiempo la idea que yo tenía de fe era simplemente tratar de «portarme bien» y cumplir ciertas «normas» para sentirme bien con Dios y, sobre todo, para sentirme bien conmigo mismo.


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La idea de vivir la fe puede parecer algo aburrido

En cierta manera ahora entiendo porque para muchas personas la idea de vivir la fe puede parecer algo aburrido o sin sentido: seguir un montón de reglas y actuar como corderos que no tienen un criterio propio, sino que siguen ciegamente lo que otros les dicen, sin poder disfrutar de su libertad. En otras palabras: «no poder hacer lo que uno quiere cuando uno quiere».

Sin embargo, cuando se ve más a fondo quizás esa es nuestra manera de actuar la mayor parte del tiempo. Solo que cuando se refiere a música y cultura pop, tendencias, redes sociales, tecnología o consumismo, pocas veces nos confrontamos si las decisiones que tomamos la mayor parte del tiempo también nos convierten en un elemento más del montón, o en corderos sin capacidad de pensar ni decidir.

Momento de reflexionar y cuestionarse 

Pues bien, acá el propósito no es otro más que abrir una invitación a pensar y cuestionar. Personalmente nunca he pensado que el cuestionarse o tener más dudas que respuestas sea algo malo, por el contrario, así es como han empezado muchos de los hallazgos importantes en la ciencia y cambios positivos en la sociedad. Una frase bíblica que me gusta mucho es cuando Jesús le dice a sus discípulos: «conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» (Juan 8:32).

Encuentro muy apropiados los ejemplos que la joven en el video propone para entender los mandamientos, al compararlos con el manual de instrucciones del creador de un medicamento. Si algún día yo diseñara un medicamento y estuviera totalmente convencido de su eficacia, me gustaría mucho que todas las personas que lo necesitaran supieran tomarlo de la manera correcta y en la dosis correcta. Sin embargo, también sé que no podría obligar a nadie a hacerlo de esa manera. Quizás habrá personas quienes decidan no usarlo o no creerán que funciona, otros lo consumirán a dosis inferiores, o incluso habrá quienes piensen que si toman más se van a curar más rápido.

El favor que nos han hecho los mandamientos

Pues bien, sea cual sea el ejemplo que nos agrade más para entender los mandamientos, ya hace rato nos hicieron la vida más fácil: el mandamiento más importante se fundamente en el amor, a Dios, a nosotros mismos y a los demás (Mt 22, 35-40). Cuando uno ama no es difícil hacer todo lo que uno puede para procurar el bienestar y la felicidad de la persona amada. No existe un límite en el tiempo que se quiera compartir a su lado; cuando uno se ama a si mismo, entiende el verdadero valor que tiene su propia vida y trata de hacer lo mejor para cuidarla, y en esa medida cuidar también la vida de los demás.

Tener una fe por cumplimiento quizás nos ayude a sentirnos mejor con nosotros mismos, pero no se hace tan enriquecedor como tener una relación personal con quien nos creó por amor. Y si, también me identifico cuando ella menciona que sabemos en nuestro interior cuando no estamos haciendo algo bien. Fuimos diseñados para vivir de verdad, no para vivir a medias o conformarnos con poco. Por eso creo que constantemente como seres humanos anhelamos algo más, y sentimos esa sensación de plenitud al ayudar a otros o al hacer las cosas de la mejor manera.

Espero que este sea un recurso útil para abrir una discusión sana sobre varios temas, que quizás pueda aportarnos algunas respuestas o, porque no, nuevas preguntas.

Charlas GEN, Iniciativa genial: «Charlas GEN». Un espacio de sana discusión sobre la fe entre jóvenes