Indi Gregory

El caso de Indi Gregory ha dado vuelta al mundo debido a la imposibilidad de sus padres por mantener la provisión de asistencia para que la pequeña pudiera permanecer con vida. La bebé de 8 meses fue diagnosticada con una rara e incurable enfermedad mitocondrial que imposibilitaba a sus células generar suficiente energía.

Por esto, Indi requería de soporte vital. El caso fue llevado a los tribunales del Reino Unido, ya que sus médicos reportaron que la asistencia que recibía la hacía padecer mucho dolor y que ‘no tenía sentido seguir su tratamiento’.

Sus padres, totalmente en desacuerdo, cuestionaron la posición de los doctores y fue cuando el caso tomó mayor presencial internacional. Incluso, a Indi le fue otorgada la ciudadanía italiana, con carácter de urgencia, para que pudiera ser tratada en el hospital Bambino Gesù de Roma (auspiciado por el Vaticano) que ya había aceptado continuar con su tratamiento.

No obstante, y a pesar de la lucha de los padres, la Corte Suprema de Londres dictaminó que «lo mejor para la bebé» sería rechazar la solicitud de trasladarla a Roma y desconectarla del soporte vital.

El caso movió a muchas personas que con fe rogaron para que no sucediera, incluso el Papa Francisco pidió oración por ella. Sin embargo, el dictamen no pudo ser apelado. Indi Gregory, tras permanecer unas horas desconectada, partió a la Casa del Padre el 13 de noviembre.

El bautizo de Indi Gregory

A pesar de declararse abiertamente como «no creyentes», los padres de Indi decidieron bautizarla en una bella ceremonia. Comentaron en algunas entrevistas que tomaron la decisión tras haber “sentido la presencia del maligno” en los tribunales donde determinarían si su hija continuaba con vida.

«Si el diablo existe, entonces Dios también debe existir», afirmó su padre, Dean Gregory. Dado este sentir, y gracias a la ayuda de un voluntario cristiano que los visitaba en el hospital, se convencieron de que debían bautizarla. Lo hicieron el 22 de septiembre mientras permanecía internada.

«He visto cómo es el infierno y quiero que Indi vaya al Cielo», afirmó. «De hecho, he decidido que mi esposa y yo también deberíamos bautizarnos. Queremos que nos protejan en esta vida e ir al Cielo», aseguró también el padre de la pequeña.

La lucha por la defensa de la vida

Indi Gregory

El caso de Indi no es el primero. No puedo evitar relacionarlo con cientos de miles de bebés que mueren en el vientre materno siendo mártires. La iglesia nos enseña:

«La vida humana ha de ser tenida como sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Solo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, intr. 5).

Por tanto, como católicos debemos entender que el dador de la vida solo es Dios y defender la vida desde el comienzo (su concepción) y hasta la muerte natural. Y, en el intermedio, sustentar todo apoyo vital que sea requerido, pues es parte de ver en los otros a un hermano, a un hijo de Dios.

Toda decisión que dicte lo contrario, llámese aborto o eutanasia, no puede ser ni apoyada ni sustentada, por ningún principio católico. Sería una total contradicción a nuestra doctrina.

Querida Indi, confiamos en la Misericordia Divina de Nuestro Padre, esperando que ya te encuentres descansando en Su tierno y eterno abrazo. Oraremos por tus padres, por su pronta conversión. Tu vida movió muchos corazones y siempre será recordada.