[…]Conocerán la Verdad y la Verdad los hará libres.(Jn 8,32)

Cuando quiero saber las últimas noticias, leo el Apocalipsis. (Leon Bloy) 



En el año 250 antes de Cristo, aproximadamente, con un bastón y su inteligencia, Eratóstenes de Cirene calculó la circunferencia de la tierra con una precisión asombrosa. Hoy, en la era de los viajes espaciales, tenemos un grupo de gente que sostiene que la tierra es plana. ¿Por qué nos bajamos de la razón para caer en el sinsentido? Creo que Chesterton lo supo ver a principios del siglo XX, cuando dijo: «Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo».



¿Estamos en la era de la irracionalidad?

El anuncio que el Washington Post puso en el Super Bowl este año, me hizo reflexionar sobre qué está pasando en estos últimos tiempos con respecto a la información, el conocimiento y la verdad. El anuncio comienza con un repaso de noticias relevantes para los americanos de los últimos tiempos, luego destaca a algunos periodistas muertos durante la cobertura de noticias, y finaliza con un llamado a informarnos, porque dice Tom Hanks, que narra el aviso que «Saber nos da poder, saber nos ayuda a decidir, saber nos hace libres», y luego el slogan del aviso, que es «La democracia muere en la oscuridad», es decir en el desconocimiento.

¿Es el Washington Post absolutamente imparcial?

Bueno, permítanme dudar un poco de todo lo afirmado en el aviso. El Washington Post es un diario de tendencia liberal, y si bien tuvo una injerencia en asuntos importantes, como el descubrimiento del escándalo watergate que terminó en la renuncia de Nixon, sus columnas de opinión, y el tono general de las noticias tiene un marcado acento anticristiano y antitradicional.

Dice el anuncio «Saber nos hace libres». ¿Saber qué? ¿Lo que los periodistas y los directivos del Washington Post nos quieren hacer creer? En estos días tenemos un ejemplo increíble: en la marcha por la vida del último enero, Nick Sandmann, un chico católico de Kentucky fue acusado de racismo por sonreír frente a un aborigen que toca un pandero. El video se viralizó inmediatamente y durante varios días Sandmann estuvo en boca de todos, acusado de racismo, de agresión, de trato despectivo a los indígenas, etc.

La cobertura hecha por el Washington Post , y tomada por los diarios de todo el país, resultó en el linchamiento mediático de Sandmann. Cuando se difundieron nuevos videos, en los que se muestra que Sandmann no tuvo nada que ver con la provocación, y que, al contrario, fueron los manifestantes adultos los que fueron a provocar e intentar llevar a los adolescentes a un conflicto mayor. El Post está siendo demandado actualmente por la difamación de Nick.

El Washington Post dice entonces que saber nos hace libres. Pero está cortando lo más importante de la cuestión: saber la verdad, es lo que nos hace libres. Los medios masivos de comunicación son solo eso: medios, y como tales pueden ser medios malos o medios buenos, de acuerdo a cómo se aproximen a la verdad.

Los medios de comunicación son medios de opinión

Otro video que se viralizó hace poco tiempo en Argentina demuestra esto: cuando se quieren «tapar» las noticias, los diarios son mandados a hacer. Disculpen lo soez del lenguaje, del video, pero creo que vale la pena ver qué es lo que pasa en estos medios: las malas noticias se convierten en buenas noticias con mucho «glamour» cuando la línea editorial del periódico se dedica a defender un gobierno inicuo como el gobierno actual de Argentina.

Los medios nos presentan la verdad manipulada y masticada de acuerdo a sus intereses y el de los periodistas. Si bien hay muchísimos que son íntegros y capaces, hay otros que deben responder a la línea editorial del diario por más que no les guste. Pero hay muchos que responden a la línea editorial sin ningún tipo de actitud crítica. Natalio Botana, fundador del Diario Crítica de Argentina contaba un ejemplo de periodista venal: se asoma a la sala de redacción para pedirle a un periodista que escriba una nota sobre Jesús porque se acercaba Semana Santa, y el periodista le pregunta: «¿A favor o en contra?».

Las grandes corporaciones periodísticas dependen para subsistir de los ingresos, y esos ingresos se obtienen de anunciantes, que, como han demostrado en los últimos años grandes corporaciones como Starbucks, McDonalds, Disney, etc, también tienen sus propias «agendas» como últimamente la agenda de género, la proabortista, etc, y publicitan en los diarios que sirven a sus intereses.

Demasiada información, poca formación

Vivimos en una época de exceso de información, y de exceso de interpretación. Para poder sobrevivir a la locura de la «súper información» mucha gente prefiere «no enterarse», y dejan de leer los periódicos, que han perdido credibilidad, y se nutren de las noticias que oyen por allí, en las redes sociales, o en cualquier charla de café, sin tener información, ni formación adecuada para filtrarla.

Porque allí radica el problema: mucha información, y poca formación hace que tengamos una sociedad manipulable, que se rige por las modas y lo que estos grandes «formadores de opinión» (que son los medios masivos) nos sirven a manos llenas: opiniones sin sustento, noticias fabricadas o mentiras directas. En su libro «la abolición del hombre», C.S. Lewis hace precisamente esta advertencia: en un futuro distópico, los valores y la moral de la mayoría serían controlados por una minoría con una comprensión «perfecta» de la psicología humana, que podría manipular a su antojo la conducta de las masas, induciéndolos a actuar de acuerdo a sus propios caprichos.

Conocer la verdad

En el juicio de Nuestro Señor por Poncio Pilatos, el diálogo es interesantísimo: dice Jesús «Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz». Pilato pregunta «¿Qué es la verdad?» ¡Y se marcha! ¡Tenía frente a sí a la Verdad Encarnada, y no se quedó a escucharla! Nuestro deber es estar frente a la Verdad y escucharla. Como dice Nuestro Señor: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». (Jn. 8 31-32)

Nuestro deber es informarnos, pero también formarnos, y una buena formación comienza por ser discípulos fieles y escucharlo. Luego, tenemos el deber de informarnos con criterio, y buscar fuentes confiables de información. Y durante todo ese tiempo rezarle al Espíritu Santo para que nos ilumine y no permita que nos engañen, o peor, que nos engañemos.