Hace unas semanas uno de nuestros lectores tuvo la delicadeza de compartirnos su historia con la intención de que esta pueda ayudar de alguna manera a muchos jóvenes. A modo de entrevista personal, nos hace llegar una parte muy importante e íntima de su vida y el camino que, de la mano de Dios, decidió seguir. Un camino contra la corriente, ciertamente difícil pero que en sus mismas palabras, vale la pena.

¿Cuántos años tienes y qué te dedicas? 


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Tengo 20 años y estoy estudiando una carrera en el campo de la educación. Me encanta trabajar con adolescentes, es una edad de suma importancia para la vida. Es la etapa en la que, sin mucha preparación ni experiencia, se toman muchas decisiones que pueden influir en el resto de la vida.

¿Qué nombre prefieres para tu “condición”? 


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He caído en cuenta que no quiero que me denominen o denominarme de ninguna manera. Antes usaba las palabras homosexual, gay o marica, pero me di cuenta que estaba cometiendo un error. Yo no soy todo eso, solamente lo padezco y al llamarme de esa forma estaría limitándome y no sólo a mí, sino a todos los que pasamos por esto. Es encerrarme en una caja.

Esas definiciones hacen que la gente nos califique como distintos, desiguales al resto. Considero que es una forma de victimización, de decir “por favor tengan compasión de nosotros, que tan distintos somos de ustedes”. Pero en realidad, yo no soy distinto de nadie más. Todos los seres humanos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad y por ende la misma igualdad. No necesito que la gente me tenga pena, que me vea distinto, que piensen que yo soy tan distinto a cualquier otro, porque como he dicho antes no lo soy.

Por esa razón prefiero llamarla “mi condición” o AMS (atracción hacia el mismo sexo) eso es lo que es y prefiero usar esos términos para que la gente comprenda a que estoy haciendo referencia.

Esa condición es un elemento más dentro de mi persona, no hace que sea lo más importante para mí, no me determina en nada. La persona es mucho más que su atracción, nunca se ha definido a la persona por su sexualidad. La persona está compuesta por cuerpo y alma, no hay como desligar los dos. No deberíamos centrarnos exclusivamente en una atracción. Gran parte de mi vida se ha centrado en eso y es una pérdida total de tiempo, pero sobre todo de energía.

¿Qué opiniones tienes acerca de la cultura LGBTI? 

Nos encontramos con una definición que intenta catalogar a un grupo de gente reduciéndolo exclusivamente a su preferencia sexual. Por esa razón no me considero parte de los LGBTI, ya que no comparto sus ideales o sus puntos de vista. Para que seas capaz, aunque sea por solo un momento, de ponerte en los pies de una persona con AMS, hagamos una actividad de empatía, pero hazla de verdad.

Piensa que estás en tu pubertad, tienes alrededor de 13 años, te llevas muy bien con tus amigos, tienes muchos temas de conversación, te ríes, juegas… Pero llega un día en el que ellos, siguiendo su desarrollo evolutivo, empiezan a llevarse con mujeres, salir a fiestas, vacilar… tú te das cuenta que no eres capaz de sentir lo mismo que ellos. Intentas seguirles la corriente, pero en tu interior sabes que no puedes hacerlo. No te identificas. Para poder seguir permaneciendo en el grupo debes intentar actuar como el resto, que todos te vean como un igual, cuando tú simplemente no lo eres.

En un intento desesperado buscas información, a alguien que te guie y que te diga qué es lo que te está pasando, qué podrías hacer, y desilusionantemente no encuentras a nadie. De repente, encuentras toda la información de la cultura gay que te dice que tu atracción es natural, que tienes que salir del closet y que la sociedad debería aceptarte como eres, que deberías salir con otros de tu mismo sexo, coquetear, bailar, enamorarte, casarte y si quieres adoptar hijos, porque eso es lo que todo el resto hace. Te hacen creer que si haces todo eso, además de ser un proceso extremadamente doloroso para la persona, serás finalmente feliz.

Digo que es doloroso porque he visto cantidad de videos en youtube en la que muchas personas te cuentan su experiencia, que en la mayoría de los casos fue llena de sufrimiento, para luego decirte que todo va a mejorar. Forman parte de una campaña llamada “it gets better”.

¿Qué haces? ¿Sigues buscando la verdad o te contentas con el camino que te llevará a la “felicidad”? ¿¡Qué harías tú!? Sigue pensando, he intentado ponerte en los pies de un gay, te prometo que no es fácil. Por esta misma razón al momento que alguien sigue su tendencia y busca el camino, el único camino que sabe que existe, de tener una pareja del mismo sexo y mantener una relación, yo no puedo opinar, me quedo sin palabras; solamente puedo sentir pena y compasión. No me siento capaz de decir nada porque en varias ocasiones yo mismo me vi envuelto en esos pensamientos.

Sin embargo, a aquellas personas que tienen conocimiento de las otras vías y deciden seguir en la mentira por ser un camino fácil sí tendría algo que decirles: en la vida no tenemos que perseguir la felicidad momentánea, el placer instantáneo, placer por placer. Debemos buscar un significado más profundo. Una vez que veamos la verdad debemos hacer todo lo posible por intentar alcanzarla, cueste lo que cueste. Si nos rendimos a medio camino, habremos fracasado. La meta más difícil es siempre la más satisfactoria y esa meta solamente la alcanzan las personas que han perseverado en el largo caminar que todos tenemos. Dejemos de mentirnos tan descaradamente en nuestras propias caras, a pesar de toda la satisfacción que esos engaños puedan causarnos, y empecemos la travesía por un camino que, a pesar de ser mucho más complicado, traerá a la larga mucha más alegría de la que podamos imaginarnos.

Con esto no pretendo decir que yo he logrado alcanzar la meta, tampoco que no existe la posibilidad de perderme en el camino. Pero lo que sí sé es que si me pierdo en el camino tendré varios amigos que intentarán guiarme y corregirme, yo haría lo mismo por ellos

He tenido la oportunidad de conversar con algunas personas que tienen mi misma condición. Voy a contar sus experiencias solamente para que veas lo fácil que puede ser caer en el engaño o en una búsqueda desesperada por el placer.

El primer chico se llama Francisco, lo conocí en internet, 4 años mayor que yo, mantuvimos siempre nuestra relación virtual. Conversé con él durante mucho tiempo. Apenas pudimos mantener una conversación seguida porque siempre terminábamos en pelea sobre religión y homosexualidad. Su historia es muy sencilla, de pequeño cursó el catecismo en su parroquia; realizó la primera comunión, la confirmación y perteneció al grupo juvenil. Tenía siempre presente su atracción hacia el mismo sexo. Sin embargo, llego el día en el que dejó todo, su fe, su credo, la Iglesia… y acomodó su fe a lo que él quería. Empezó a salir con otros chicos, enamorarse, tener novios, relaciones sexuales, preocuparse excesivamente por sus músculos y su apariencia física, ingerir drogas… todo eso después de dejar a Dios.

Cuando conversábamos me contó todo eso. Cuando yo hablaba de castidad, de seguir a la Iglesia, de la propuesta del Catecismo, siempre se opuso fuertemente. Su preparación catequética era vaga, superficial, no dominaba muchos temas, no tenía idea a pesar de haber estudiado varios años en el catecismo. Creo firmemente que ese fue su problema, no entendió la propuesta de la Iglesia y al probar una vida llena de placer, sin gota de renuncia, se abandonó en el placer.

El segundo chico se llama José, tiene 14 años. Conversé cara a cara con él. Gran parte de la conversación giró en torno a las opciones que tiene una persona con AMS. José no sabía que yo tenía mayor experiencia en el tema que él. Al conversar José atacó gravemente a la sociedad, la Iglesia y a Dios. Lo único que pude hacer por él fue explicarle los errores que tiene la cultura LGBTI, la postura de la Iglesia y además que es posible superar la AMS. José, como era la primera vez que escuchaba algo contrario a lo que había escuchado el resto de su vida, se mantuvo reacio. Tenía un gran desconocimiento del tema.

Tal vez mi aproximación a las dos personas no fue la mejor, las personas que tenemos AMS muchas veces lo que queremos es ser escuchadas, contar lo que hemos vivido y que alguien nos comprenda. Antes de llegar con la doctrina y las enseñanzas de Jesucristo deberíamos escuchar, comprender y dar mucho amor. De mis equivocaciones espero mejorar en el futuro.

En mi experiencia, una vez que me fui a confesar el sacerdote con el que hablé no sabía cómo acercarse a mí, no sabía qué consejos darme. Me sentí empujado de la Iglesia, lo que quería era confesarme como cualquier otro, pero en realidad sentí distancia e incomprensión. En ese momento logré comprender que muchas personas de la Iglesia, sin querer, han empujado a los que tenemos AMS. Sin embargo, nuestro amor a Jesucristo y a la Iglesia debe ser mayor. Hay muchos sitios en los cuales apoyarnos, muchos católicos que comprenden la situación y sobre todo que entienden las enseñanzas del catecismo.

Estoy completamente convencido que el problema fundamental con la AMS es la falta de información que se tiene. Existe mucha información, muchos sitios web, videos, documentales. Sin embargo, no estamos interesados en investigar porque lo tomamos como fanatismo y represión.  Muchas veces he pensado que sería más feliz cuanto más ignorante fuera. La ignorancia te libra de culpa y puedes ser muy feliz sin comprender bien las cosas. Sin embargo, ahora considero que es más importante el intentar alcanzar la verdad. La verdad nos compromete a vivir de acuerdo a ella, si no la seguimos tenemos la culpa de nuestros actos. Por eso es necesario salir de nuestra ignorancia y si es posible transmitirla al resto de personas. La verdad nos hace libres.

A mí personalmente me ha servido mucho la filosofía y la antropología que me muestran la esencia del hombre y me han llevado a comprender, entre muchas otras cosas, que las relaciones entre personas del mismo sexo no son naturales.

¿Cuándo fue el momento en el que te diste cuenta de que tenías esta atracción?

Cuando entré a primer semestre en la universidad, tenía 18 años. Fue a partir de ese día, del cual no logro recordar la fecha exacta, que mi vida cambió radicalmente. Puedo decir sin miedo que ese es uno de los días más importantes de mi vida. Sin embargo, cuando estaba en el colegio ya sabía perfectamente que tenía una atracción hacia mí mismo sexo, hay rasgos que son muy notorios y delatadores. Considero que hay dos niveles por los cuales hay que pasar. El primero es el conocimiento de que se tiene esa atracción y el segundo es la aceptación de dicha atracción.

Yo he pasado ya por los dos niveles, el primero cuando estaba en el colegio y sabía que tenía esa atracción, y el segundo cuando entré a la universidad y acepté tenerla. En el segundo aceptas tu condición y empiezas a buscar respuestas o alternativas para vivir con ella. Es como decir: “Ahora que sé que tengo esto, ¿qué es lo que puedo hacer?”

Antes de proseguir hay una aclaración muy importante. En el desarrollo psicosexual de una persona es común que un chico encuentre cierta admiración por otro, que puede llegar hasta una atracción física. Sin embargo, esa atracción es simplemente pasajera y se irá con el tiempo. En ese caso no debería haber o existir ninguna aceptación porque no existe nada que requiera hacerlo.

Es importante que se dé esta aceptación ya que desde ahí se empieza a ver las cosas con mayor claridad: empezar un nuevo estilo de vida, búsqueda del camino que se quiere seguir, mirar al futuro… Si se necesita hay que buscar mucha ayuda en gente que podamos confiar.

A mí me ha tomado alrededor de tres años comprender el camino que quiero seguir y estoy seguro que durante el resto de mi vida seguiré aprendiendo mucho.

¿O sea que tú en algún momento de tu vida estabas interesado en seguir el camino propuesto por la cultura gay?  

La cultura gay ofrece un camino que en apariencia es hermoso, lleno de felicidad, placer y alegría. Se miente a los jóvenes con todas las premisas de la cultura gay.

Cuando empecé la universidad, en esas primeras semanas, inmediatamente después de haber aceptado interiormente que tengo dicha atracción empezó a existir un dilema muy fuerte en mi interior. Los meses que le siguieron a ese día fueron muy fuertes. No lograba entender la razón de por qué tenía esa atracción, qué había hecho mal o que había dejado de hacer… luego, sin embargo, cuando empecé a investigar con datos objetivos del tema, me di cuenta de que muchas de las premisas de las que parte la cultura gay están mal. Al estar equivocadas sus fundamentos todo el resto necesariamente está mal.

Hay que estudiar, repasar el tema, leer bastante, investigar… Hay algunos psicólogos que se han encargado casi específicamente a esta temática. Es así como se puede avanzar y comprender lo que la AMS es de verdad. Al igual que hay una diferencia enorme entre saber que se tiene una atracción hacia el mismo sexo y aceptar que se la tiene, también hay una más grande entre aceptar y comprender lo que en verdad es, teniendo una visión objetiva del asunto.

Cuando leía documentos de Nicolosi, Alquilino Polaino, Joquin de Irala… psicólogos que hablan del tema, no quería aceptar lo que decían. Estaba convencido de las premisas de la cultura gay. Sin embargo, continué investigando el tema y abrí mi postura, algo bien difícil para alguien tan mentalmente rígido como yo.

A lo largo de mi vida, he tenido puntos altos y puntos bajos, y es sobre todo en los puntos bajos, en los que más me he victimizado y más soledad he sentido. En ese conjunto de emociones negativas vienen todo tipo de pensamientos y afloran especialmente aquellos que te prometen felicidad y placer al instante. Es justamente en esos momentos cuando he pensado dejarlo todo, “salir del closet” y empezar el estilo de vida de la cultura gay, despreocupándome de todo.

Después de todos esos sentimientos de soledad, todo vuelve a la normalidad y vuelvo a estar tranquilo. Estos puntos bajos, dentro de los más de dos años desde que acepté mi AMS, no han sido muchos, pero son muy peligrosos ya que se pueden tomar muy malas decisiones que pueden perjudicar toda una vida.

La propuesta de la cultura gay promete mucha felicidad; sin embargo, al estar tan alejada de la verdad no puede brindar más que sentimientos pasajeros. Estoy convencido que alguien con AMS que vive de acuerdo a la verdad está más tranquilo y feliz que alguien que ha decidido vivir de acuerdo a la cultura gay.

El conocimiento de la verdad exige mucha responsabilidad. En primer lugar, vivir de acuerdo a ella. En segundo lugar, transmitirla al resto que no la conoce. Sin embargo, al ser este un tema del cual todavía se desconoce mucho siempre hay que seguir investigando y actualizándose con cuidado de no caer en el engaño de la cultura gay.

Para poder triunfar necesitamos perseverancia, ser capaces de continuar en nuestro caminar, dando un paso pequeño cada día, para que al final de nuestra vida hayamos recorrido varios miles de kilómetros, pero siempre teniendo conciencia de que es un pequeño paso. No pretendas cambiar tu vida de la noche a la mañana, es imposible. El cambio viene en gotitas, en lo que hacemos y dejamos de hacer en nuestro día a día.

A medida que he ido comprendiendo la AMS me despreocupo más de seguir ese camino, al darme cuenta verdaderamente de lo que ofrece me doy cuenta que nada podría llenarme.

“Respondióle el gran Héctor de tremolante casco: Ayax Telamonio de jovial linaje (…) no me tientes cual si fuera un débil niño o una mujer que no conoce las cosas de la guerra. Versado estoy en los combates (…) sé mover a diestro y siniestro a seca piel de buey que llevo para luchar denodadamente, sé lanzarme a la pelea cuando en prestos carros se batalla.”[1]

Una lectura que me ha servido mucho en los momentos difíciles es la del catecismo acerca de la castidad, en la que habla también de la homosexualidad. Les comparto para que, de paso, conozcan la propuesta de la Iglesia:

Castidad y homosexualidad:

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

¿Consideras que esos sentimientos deben ser compartidos con alguien más? ¿Alguien más sabe acerca de tu condición?

Durante mucho tiempo decidí quedármelo, siempre tuve mucho miedo a que alguien más se enterara de mi secreto. Recuerdo, por ejemplo, que cuando estaba en segundo de secundaria prometí que nunca tomaría alcohol por miedo a emborracharme y decir algo acerca de mi condición. Desde mi adolescencia consideré que ese secreto tenía que irse a la tumba conmigo. Pasaron varios años y seguí pensando lo mismo, incluso cuando empecé la universidad. Sin embargo, en mi interior quería que alguien más lo supiera y fue en ese momento cuando decidí abrirme.

Cuando intentamos guardarnos todo ese sufrimiento y luchar solos, la carga se vuelve muy pesada. Sería sencillo y parecería buena alternativa rendirse, porque se está lidiando con mucho. Con todo, muchos intentamos asumir todo eso solitos.

El dolor cuando es compartido no se reparte a quien se lo comparte, no esperes eso, pero se hace menos pesado y el camino se vuelve menos agobiante.

Cuando tuve la valentía suficiente y le conté a una amiga aquello que, en ese entonces, era tan profundo para mí, lloré. Mis lágrimas fueron liberadoras, de las más sinceras de mi vida. A pesar de que ella no encontraba las palabras prudentes que decirme en ese momento, su sola presencia fue lo más importante. Sus abrazos los más acogedores. Su mirada la más profunda. Finalmente, después de pensarlo me dijo: “Eres la persona más valiente que conozco, en serio lo digo”, a lo que respondí con más lágrimas.

En este momento lo conocen solamente cuatro personas y por el momento no tengo pensado decírselo a nadie más.

Para hacer esto se necesita, en primer lugar, prudencia y sencillez para saber a quién, cómo y cuándo contarle. En segundo lugar, confianza para saber que esa persona a la que le cuentas será capaz de guardarlo y no difundirlo, un chisme de estos se difunde a velocidades increíbles. En tercer lugar, una verdadera amistad, una amistad que te lleve al bien, que te haga mejor persona, una amistad en la que tú también puedas ayudar. No esperes ayuda solamente, tampoco que te den para darla porque la amistad va más allá de la reciprocidad, se fundamenta en el amor. Si tu amigo te ama, aunque su relación esté en prueba ten por seguro que no te traicionará.  

¿Alguna vez te has enamorado? 

Sí. Sí me he enamorado y fue con un chico que tenía todas las cualidades que a mí faltaban: socialmente aceptado, líder, amiguero, chistoso, alegre, agradable para pasar el rato, de los mejores estudiantes, deportivo, admirado por todos… un amor completamente idealizado. Al idealizar a una persona uno no es capaz de ver ningún defecto en el otro. Esta idealización es muy común que se dé en la primera vez que alguien se enamora. Por esa razón, si le preguntas a un adolescente algo sobre su primera pareja te dirá que es perfecta, que no tiene ningún defecto. Sin embargo, de seguro, al igual que todos, tendrá muchos defectos.

El enamoramiento fue una etapa muy difícil y complicada para mí. En primer lugar, porque no acepté estar enamorado de él sino cuando ya me había graduado del colegio. En su momento no estaba consciente de todos esos afectos que tenía hacia él. En segundo lugar, porque todo eso que yo sentía por él no hubiera podido ser nunca correspondido, porque no tiene AMS.

Es curioso darse cuenta de que en el enamoramiento la razón y la voluntad tienen poco que hacer. Por otro lado, la voluntad y la razón si tienen un rol fundamental en el amor. Para amar a alguien hay que hacerlo libremente. No es lo mismo el enamoramiento que el amor, ya que el enamoramiento es algo más físico y el amor es personal. El amor es una decisión, y una muy fuerte, que debe ser tomada todos los días. El enamoramiento, al ser más corpóreo, es efímero y puede tender a desaparecer; en cambio el amor, al ser una decisión, puede perdurar en el tiempo.

Yo estaba enamorado de un chico que no podía corresponderme. Sin embargo, yo no lo amaba, porque ese ya es un acto de la voluntad. Me parece fundamental aprender a distinguir entre el amor y el enamoramiento para tomar decisiones.

Creo que no existe el amor conyugal entre personas del mismo sexo. Yo no considero que lo amaba, solamente tenía una respuesta biológica y psíquica que no podía controlar. No puede existir amor de la misma manera que no puede existir complementariedad, por mayor esfuerzo que se quiera. Esa ha sido mi postura durante mucho tiempo y he sido capaz de vivir felizmente con ella.

No hay que vivir con el miedo de que nos vayamos a enamorar de alguien. Nosotros somos mucho más que esa atracción. Sí puede existir la amistad y de hecho es fundamental para combatir la soledad, aunque con prudencia. Sí, me enamoré y fueron unos de los momentos más duros por los que he pasado. Por el hecho de que al darte cuenta que no hay posible unión entre dos hombres, la soledad te envuelve, ves a tus amigos que están saliendo y han tenido muchas novias y que tú no lo haces. Aparecen las típicas frases: “¿Y tú cuándo te amarras?” “Tranquilo, ya aparecerá alguien para ti”, a lo que generalmente respondo: “¿Quién sabe?”

Has hablado mucho de la soledad. ¿Qué podrías decir al respecto?

Hace pocos meses sentí mucha soledad. Deseaba abandonarlo todo, empezar una nueva vida, tenía mucho interés en salir con alguien, saber lo que era tener pareja, un beso, un baile… me sentía muy solo, aislado de la sociedad, quería poder ser igual al resto. Pasarme la vida buscando el amor perfecto, mi media naranja, mi complemento. Quería un lugar donde me aceptaran y no me juzgaran si decidía seguir la ideología gay, empezar una vida feliz. Casarme con alguien como yo, salir a bailar, tener relaciones, convivir… Ese semestre fue el más difícil que he tenido que enfrentar. Ahora que escribo esto siento mucha soledad igualmente, revivo todos estos sentimientos.

La soledad, la maldita soledad: un gran misterio. Tiene garras muy poderosas que te atrapan y por más que luches no te dejan ir. Intenta aislarte, literalmente, del resto de la sociedad y si no lo logra es capaz de hacerte sentir solo a pesar de estar acompañado por grandes multitudes, en la que inclusive están tus mejores amigos. Sentirte solo cuando estas acompañado. Muy pocas veces he sentido eso y han sido las peores de mi vida. Sentirte solo cuando estás acompañado es como sentir que todo el resto está pintado de colores y tú estás a blanco y negro. Como si todos hablaran español y tú un idioma raro que nadie puede entender. Cuando sientes eso lo único que quieres es que alguien te comprenda, pero como te sientes solo no buscas a alguien que te ayude, sino que te sigues refugiando y aislando del resto. Lastimosamente esta es una emoción que la sentimos muy seguido quienes tenemos AMS.

«Llegó a la plaza del mercado. Estaba llena de gente. Le molestaba codearse con aquella multitud, sí, le molestaba profundamente, pero no por eso dejaba de dirigirse a los lugares donde la muchedumbre era más compacta. Habría dado cualquier cosa por estar solo, pero, al mismo tiempo, se daba cuenta de que no podría soportar la soledad un solo instante» [2]

La soledad no se arregla viendo la felicidad del resto de personas. Me ha pasado que entro a un lugar, estando yo muy bajoneado, y pienso que todos lo están pasando mejor que yo, mirando al resto como yo quisiera estar y no como están en realidad. Lo mismo me ha pasado cuando estoy de muy buen humor, pienso que todos están alegres y motivados como yo lo estoy. Debemos aprender que nunca se sabe lo que los otros están sintiendo, sus complicaciones, sus problemas… No te compares con el resto, eso solamente hará que te sientas más triste y solo.

Muchas veces he cometido el error de ver Facebook cuando me sentía solo y lo único que ves es que el resto se divierte, las fotos de todos sonriendo, quiénes se están amarrando, las amistades que tienen todos… Debemos romper esa fantasía y comprender que las redes sociales muestran la cara que cada uno quisiera tener mas no la que cada uno en realidad tiene. Todos podemos ser perfectos en nuestro perfil.

En esos momentos debemos identificar nuestras emociones, intentar ponerles nombre y apellido, pensar cuál fue su origen y seguir adelante. Aunque sientas que el tiempo no pasa, aunque veas los días como interminables, debes seguir adelante, teniendo confianza que las cosas mejorarán. ¿Cómo sé que mejorarán si todo apunta lo contrario? Esa es la parte hermosa. No puedes saberlo, no en ese momento. Pero lo que a mí me ha ayudado a levantarme es saber que las cosas mejorarán. Lo que no me ha servido es dejarme llevar por esas emociones porque cuando lo he hecho me victimizo tremendamente y eso no me ayuda a salir, más bien solamente a hundirme más. La esperanza. Saber que todo tiene un sentido y que todo va a mejorar.

Cuando te sientas solo, busca una escapatoria, no te hundas en tus pensamientos ni tampoco en tu pesimismo. Has algo que te guste y que sepas que te hará crecer como persona[3]. En este momento para mí es escribir. Escribir algo que no sé si alguien más vaya a leer alguna vez. Escribir con estos sentimientos me ayuda a enfrentarlos, además, me permite despejar un poco mi cabeza y a recordarme que tengo que seguir adelante. Esto no significa que nunca más voy a volver a sentir la soledad. Estoy seguro que la volveré a sentir. Pero tengo que estar preparado para aceptarla con los brazos abiertos. Decirle: “¡Ven!, aquí te espero. No te tengo miedo”, verle a los ojos y seguir adelante porque cuando venga estaré preparado.

Un lado positivo que he encontrado al momento de sentirme solo es que muchas veces me indica que estoy haciendo algo mal. Por ejemplo, me ha indicado que me siento así por varios días que he sido perezoso y no he hecho lo que tenía que hacer. Hay que aprender a identificar qué cosas hemos hecho para sentirnos de esa manera, para que en el futuro seamos capaces de evitarlo. Lo único bueno de un error es el aprendizaje que viene a continuación. Si no aprendiste nada, ha sido una caída inútil.

La soledad puede ser muy potente, y provocar las lágrimas. Yo te aconsejo que las sientas, siente cómo caen, esas gotas saladas, por tus mejillas, deslizándose suavemente. Las lágrimas permiten el desahogo y aunque no lo parezca ayudan a la situación. Un proceso tan natural como llorar lo debemos hacer tanto hombres como mujeres. Rompamos esa costumbre de decir a los hombres que no lloren, les impiden un gran desfogue emocional que a la larga necesitan. Lloremos cuando tengamos que llorar, sin importar lo que el resto piense de nosotros. «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados». [4] No te pongas bravo, no caigas, al tener emociones negativas sigues la corriente de la soledad, hundiéndote más. Debes intentar racionalizar esas emociones negativas y te darás cuenta de que no son más que tonteras. Encontrarás muchas respuestas, pero la principal será que los otros son felices y no están solos, y que tú no estás feliz y además estás solo. Todos los males se pueden superar una vez que sabes que los padeces. Una gran compañía en esos momentos es Dios. Piensa que cuando estés con Él tendrás mucha más felicidad que la que podrías conseguir en la faz de la tierra.

Algo que te puedo decir es que la soledad nunca va a desaparecer con la pornografía. No importa cuántas horas pases delante del computador fantaseando, la soledad no se va a ir, llegará con mayor intensidad. Busca otros medios, aléjate si es posible de la tecnología. Siéntate a pensar, sal a dar un paseo y despeja tu mente. De primera mano te digo que se vuelve una búsqueda desesperada de la carne. En algún momento de mi vida empecé a chatear con otros hombres. Esas aplicaciones son una verdadera carnicería. Lo único que quiere la mayoría de esa gente es sexo, placer y fotos de ti. No sé por qué, pero las personas con AMS tenemos una fuerte debilidad con estas cuestiones, buscamos fuertemente la satisfacción carnal. Esa nunca va a ser la solución a nuestro problema. La AMS solo se puede agravar con esas cosas. Solamente tienes unos pocos momentos de placer, lo que viene a continuación es una gran miseria.

Si has caído no te sientas la peor miseria del mundo. Lo que demuestra una caída, por más voluntaria que haya sido, es que eres humano. Sin embargo, siempre, después de una gran caída, tiene que venir una gran levantada. Para poder levantarnos necesitamos un fuerte sustento y convicción que nos impulse a seguir adelante, puede ser por tu familia, amigos, por Dios, por ti mismo… Si no hay un motivo, ¿para qué nos levantamos entonces?

Una buena forma de romper la soledad, el egocentrismo y el egoísmo, muchas veces característicos en nosotros, es a través de la ayuda a otras personas. Poder darnos cuenta que no somos los únicos que sufrimos. Debemos salir de nosotros mismos e intentar ayudar al resto. Creo firmemente que ese es el camino, no solo para nosotros, sino para todas las personas. Ayudar a los otros, caer en cuenta de su dolor y si es posible intentar abarcar en nosotros el dolor que tienen ellos. Como diría una canción: “Que nuestro cansancio a otros descanse”.

¿Cómo estás viviendo la AMS? 

Este no ha sido ni es un camino fácil. Está lleno de incertidumbre, peleas y contradicciones, sobre todo por intentar comprender la razón de la AMS o por qué razón, de tantas personas, tenía que ser yo el que la tuviera. En este caminar me he encontrado con muchas ideas, posiciones, opiniones. Muchos amigos opinan que los gays sí deberían casarse, adoptar hijos… Típicas preguntas como: ¿Qué harías si tus hijos fueran gais? Con relación a las opiniones de los primeros solamente guardo silencio, y si es necesario opino que yo no estoy de acuerdo con que adopten, usando como principal argumento que los niños tienen derecho a tener un papá y una mamá, fueron hechos a partir de esos dos sexos. Ese derecho debe primar sobre el derecho de dos hombres que quieren tener hijos, y como no pueden hacerlo naturalmente, porque es imposible, desean hacerlo de otras maneras. Con relación a esta pregunta que, increíblemente, me han preguntado muchas veces, respondo que no sabría exactamente qué decir, pero lo que sería seguro es que le enseñaría todas las opciones que tiene. Aparte de eso depende mucho de su libertad, de sus prioridades, su visión de la vida, las ganas de trascendencia que tenga…

En mi caso concreto, una vez que pude ver todo el panorama completo opté por seguir a Jesús, las enseñanzas de la Iglesia. Ese camino, estoy convencido, es el más duro ya que propone una vida de castidad, control de las pasiones, domino de uno mismo. Bueno, la Iglesia pide eso a todos los católicos. La excepción está en que para alguien con AMS la castidad es permanecer solteros.

Es un camino complicado porque involucra lucha diaria. Vuelvo a especificar que esa lucha también debe tenerla cualquier católico, seguir a Jesús involucra renuncia, sacrificio, lucha, sufrimiento, desprendimiento… pero también mucho amor, sin el cual no se podría seguir Son muchas las veces que he caído, muchos los días en los que quiero abandonar todo, muchas las tentaciones que he seguido, muchas las horas que he perdido en impurezas. Soy débil, me reconozco así. De cada caída me levanto, algunas veces con más ánimo que otras. De mis errores aprendo, los analizo y comprendo en qué me equivoqué.

Conclusión:

Tengo mucho más que desearía poder contarles acerca de mi experiencia, pero ahora te queda el camino a ti. Tú debes ser el que siga ese caminar. No es un camino fácil pero vale la pena recorrerlo. Actualmente me encuentro en terapia, estoy solucionando varios problemas que tuve en mi infancia. Voy unos ocho meses y siento que me ha ayudado muchísimo. Espero firmemente poder superar esta atracción, pero si no lo hago no hay mucha presión.

Te recomiendo que aprendas mucho de tu condición, es un terreno desconocido pero es el lugar exacto donde Dios ha querido que estés. Yo por mi parte sigo buscando respuestas. Hay veces que el camino se vuelve fácil y otras muchas en las que no, pero cada vez entiendo más. Ánimo y espero que estos escritos puedan ser difundidos y que ayuden a mucha gente.

Nota: Para guardar el anonimato he cambiado los nombres de las personas que nombro.

Links:

https://couragerc.org

http://www.araigneedudesert.fr/

[1] Homero, La Iliada, Canto séptimo.

[2] Fiodor Dostoievsky, Crimen y castigo.

[3] No hago referencia a las escapatorias adictivas que llevan a vicios: alcohol, drogas, pornografía. Sino actividades que te ayuden a distraer un poco la mente y no encerrarte fuertemente en pensamientos negativos.

[4] Mt 5,4


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