homenaje a un ser querido fallecido

Hace un par de días se realizó la 96.ª edición de los Premios Oscar. Además de contar con las características premiaciones a lo mejor del cine, hubo conmovedor momento dedicado a recordar a las figuras que partieron durante el último año. Para ello, invitaron al tenor italiano Andrea Bocelli y a su hijo Matteo, de manera que dieran voz a este homenaje póstumo con una interpretación llena de sentimiento, en el que muchos habrán pensado también en algún ser querido fallecido que marcó su vida. ¡Te lo comparto!

Las imágenes de actores, directores, productores y otros miembros de la comunidad cinematográfica que fallecieron en 2023 se proyectaban en la pantalla mientras las voces de Andrea y Matteo Bocelli entonaban la canción «Time to Say Goodbye». La emotiva letra, que habla de despedidas y recuerdos, llenó el ambiente de solemnidad y nostalgia.

Más allá de la tristeza por la pérdida, la presentación también transmitió un mensaje de agradecimiento por la vida y el legado de estas figuras. El talento y la pasión que dedicaron al cine fueron reconocidos y celebrados, honrando su memoria y su impacto en la industria.

Un homenaje a un ser querido fallecido

En medio de la tristeza por la pérdida, la música de Andrea y Matteo Bocelli también nos brindó un mensaje de esperanza.

Fue una oportunidad para recordar también a los seres queridos que nos han dejado, llenándonos de gratitud por sus vidas, el amor y las lecciones que nos dejaron.

¡Qué importante es valorar la vida! Pero, también, pienso que es igual de importante guardar en la memoria las huellas y aprendizajes que nos compartieron aquellos a quienes amábamos.

Fuimos hechos para el Cielo. Si bien duele la ausencia física, tenemos la garantía de que quienes ocuparon un lugar en nuestras vidas no nos dejan del todo; por la comunión de los santos, siguen intercediendo por nosotros.

Gratitud por los que estuvieron

Más allá de la tristeza (indiscutible) de un duelo, hay un mensaje de agradecimiento por las vidas que tocamos y las que nos han tocado. Cuando un ser querido nos deja, al tiempo que – lógicamente – podemos hablarle a Dios de nuestro dolor, no dejemos de darle una palabra de gratitud.

Gratitud por las experiencias compartidas, por las lecciones, por los momentos, por el crecimiento… Y por el hecho de que ¡volveremos a vernos y repetir un fuerte abrazo, cuando lleguemos al Cielo!