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El mundo ha reservado un día para la lucha contra el cáncer, hoy 4 de febrero. Este día constituye una oportunidad para reflexionar no solo en esta enfermedad que está presente en toda la humanidad y de distintas formas, sino también en la propia fragilidad humana y en el sentido del dolor.  

Los últimos informes mundiales de la OMS «…nos hablan de 8,2 millones de nuevos casos y estima que esa cifra subirá a 22 millones anuales en las próximas dos décadas». Es escalofriante el número enorme de personas sufrientes. 

Es verdad que la prevención y la detección temprana son fundamentales para detener el alarmante aumento de la incidencia del cáncer, pero también es necesario comprender la necesidad de apoyar a aquellos que ya lo sufren.


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Brindarles todo lo necesario para enfrentar esta lucha que quizá tú o yo en algún momento tengamos que enfrentar.  Pensando en esto te traemos hoy este recurso que confiamos pueda ser una herramienta útil en este difícil camino para andar.

¿Cómo enfrentar un diagnóstico de cáncer?

Ni por toda la fe que tengas, ninguno está realmente preparado para escuchar una noticia tan devastadora. “Tienes cáncer”. Mil preguntas asaltan nuestra mente y el miedo es inevitable. ¿Existe alguna manera de prever algo así? Creo que no. Así nuestra fe parezca fuerte, el enfrentarse con la propia fragilidad humana, es muy duro.

Podemos, sin embargo, eligir hacer algo al respecto. Y esto tiene que ver con el conocimiento personal y el cambio dirigido a amar, sostener y dejarnos sostener sobre todo en momentos tan vulnerables.

Aquí va, nuestro granito de arena en esta lucha que vivimos tantos. Estas recomendaciones las hemos preparado con ayuda de expertos y la propia experiencia. No se trata de una lista infalible, ni de “lo que se tiene que hacer”. Son, simplemente, algunos consejos válidos que confiamos les sirva de apoyo a aquel que lo necesite.

Sigues siendo el mismo

No hay manera de prepararse para recibir un diagnóstico así. Mucho menos cuando es inesperado, cuando de pronto sucedió luego de un examen de rutina, cuando no había ni la menor sospecha de que algo malo podía ocurrir.

Lo cierto es sea el diagnóstico que sea, sigues siendo el mismo. Tu vida sigue teniendo el mismo valor. Tu cuerpo no percibe nada aún, puedes respirar, caminar y desenvolverte. Es normal tener una mezcla de sentimientos. “No lo puedo creer”, “¿Por qué a mí?”, el enojo, la tristeza y el miedo se hacen presentes. Incluso es posible que puedas enojarte con Dios. Es importante que entiendas tu enfermedad como tal, una enfermedad, mas no un castigo.

Tú sigues siendo el mismo, tómate el tiempo que necesites para procesar y de ahí continúa.

Aceptar aligerará tu carga

Aceptar lo que está sucediendo es increíblemente uno de los pasos más importantes para hacerte cargo de tu propia vida.

Aceptar lo que está sucediendo no significa rendirte, significa hacerte responsable. No se trata de buscar las causas, llenarte de culpa o angustia. Se trata de reconocer tus emociones, entender que es válido sentirte como te sientes. Pero sobre todo vislumbrar la oportunidad de empezar a construir y decidir cómo es que quieres seguir viviendo a partir de este momento.

Busca ayuda y déjate ayudar

Mostrarnos vulnerables frente a los demás no es sencillo. Menos si eres una persona fuerte, que has tenido por costumbre, por deber o por decisión propia el sostener siempre a los demás. Ahora toca aprender a soltar.

Aprender y aceptar que ahora quien necesita ayuda y atención eres tú. Y que no hay nada malo con eso. Parte difícil del amar es recibir, es dejarse amar por los otros con lo que los otros son, y descansar en su amor. Un amor que también trae consigo el amor de tu creador.

Rendirse al amor de los demás y reclamar la ayuda que hoy precisas es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti al momento de enfrentar esta batalla.

Involucra a tus seres queridos

“No quiero preocupar a nadie”, “No quiero que nadie cambie sus rutinas por mí”, “No quiero…” ¡Por su puesto que no quieres!

El amor que sientes por los tuyos es tan grande que es perfectamente comprensible que no quieras que ninguno se vea afectado por lo que sucede. Pareciera que aceptando que los necesitas, estuvieras aceptando una derrota. ¡No estás derrotado! Necesitas a tu ejército para enfrentar esta nueva misión.

Cuando te sientas listo y a tu propio ritmo involucra a tu familia. A veces pasa que hablar de lo sucedido con las personas más cercanas ayuda a asimilar lo que está pasando y pensar con mayor claridad. Para ellos puede ser difícil hablar del tema. Seguro tienen mucho miedo y no saben qué decir o qué palabras necesitas en este momento. Decide hasta qué punto quieres compartir la información y atrévete a pedirles lo que necesitas de ellos.

Y para los que estén leyendo esto y tengan un familiar enfermo: Es importante que entiendan que no ayuda el tratar de levantar el ánimo o el afirmar que todo estará bien. Es mejor no preguntar el diagnóstico en detalle y respetar los espacios de quién lo padece. No vale molestarse y sentirse hecho a un lado porque la persona afectada no quiere hablar.

El mejor apoyo es estar, acompañar, escuchar y acudir a la ayuda cuando esta sea solicitada.

Fortalece tu vida espiritual

Lleva tu vida con la rutina más normal que puedas. Trabaja, ocupa tu vida social en la medida de lo permitido, haz planes. Tu vida no se ha detenido.

Si tienes una vida espiritual nutrida, no la descuides, es parte primordial de este proceso. Ocúpate en fortalecer tu fe y estrechar lazos con el Señor. Saca de tu mente que esto sea un castigo, es parte del camino que nos toca recorrer. Un camino que no es solitario, aunque parezca, aunque los silencios de Dios puedan ser prolongados.

Cultiva tu vida espiritual, no sabes la gran fuerza que en ella se esconde. Si has estado alejado de Dios, hoy tienes un momento importante para volver a Él y permanecer en su amor. El destino final, para todos es el mismo y la grandeza de ese momento depende de encontrarnos en Su amor. En Dios todo lo podrás porque Él constituye tu fortaleza, Él te creó.

Esto no es solo un decir de creyentes. Es ciencia y es fe coexistiendo. Existen numerosos estudios que confirman lo positivo que es cultivar una vida espiritual, especialmente en momentos como este.

Algunos recursos

Hay momentos en los que estos consejos «generales» para la lucha se quedan cortos. Cuando uno atraviesa momentos difíciles y se necesita hacer más un esfuerzo adicional para continuar en el camino. Se necesita de algo más. Pensando en esto es que aquí te dejamos algunos recursos que pueden ayudarte a ti y a tu familia en el momento en que lo necesites.

Artículo: 5 libros para escuchar a Dios cuando todo va mal

Libro de apoyo: Cuando uno de tus padres tiene cáncer

American Cancer Society: Después del diagnóstico. Guía para pacientes y su familia

Carta apostólica sobre el sentido cristiano del sufrimiento: Salvifici Doloris

Catholic Health Organization USA: Cuidado paleativo y de hospicio. El cuidado cuando no podemos curar

 

 

Cáncer: guía para enfrentar diagnóstico desde la fe