vacaciones de verano

En algunos rincones del mundo ahora inician el verano. Cuando se llega a esa etapa del año, las vacaciones de verano también implican una lista de nuevos propósitos, ganas de descansar para recomenzar con todas las pilas… algo así como un «segundo Año Nuevo».

En paralelo, las marcas comienzan a sacar sus nuevas colecciones para acompañar el espíritu del momento. Así, Gucci realizó un nuevo lanzamiento y, con él, presentó un comercial que inicia con una pregunta muy propositiva para dejar que germine durante las vacaciones de verano: «¿Pueden las decisiones dar forma a tu vida?».

Bueno, tal vez las decisiones a las que Gucci se refiere tienen más que ver con qué conjunto u otro escogemos como el adecuado para dar tono a las vacaciones de verano o para favorecer nuestro estilo.

Pero podemos partir de una pregunta que casi cae por casualidad, sin pretender mucho más que ayudarnos a elegir el outfit adecuado. Podemos ponerle el peso y la medida necesarios para profundizar en algo que sí nos interesa más que una etiqueta.

Decisiones, decisiones… ¿siempre tenemos que andar decidiendo?

Bueno, la pregunta es tonta y la respuesta es corta: sí. Claro. ¿Y todas las decisiones dan forma a nuestra vida? Aquí me viene a la mente la cantidad de películas sobre los multiversos y cómo todo un universo se crea o se rompe según una decisión que puede ser ínfima. Como doblar a la izquierda o girar hacia la derecha.

Lo creo un poco exagerado, aunque no creo que nos sorprenda saber que todo nos va modelando de una manera u otra. Con mayor o menor relevancia. Con mayor o menor impacto.

Algunas cosas solo determinarán si seremos personas más caseras o extrovertidas… y eso, pequeño, puede influir, por ejemplo, en el apostolado que preferiremos hacer. O la pareja que nos acompañará en esas actividades. Otras cosas nos marcan más y cambian… para bien o para mal.

Por eso ¡sí, no puedes huir de la toma de decisiones! Pero eso no nos limita, como si fuera una razón para tirarnos de los pelos… la posibilidad de elegir nos hace más libres. Más libres, nos hace ser más felices.

¿Cómo lograr que sea una oportunidad de experimentar esa libertad y esa felicidad? Educando la conciencia. Una conciencia fina nos ayuda a escuchar la voz del Espíritu Santo sugiriéndonos las mejores elecciones. Escucharle y obedecerle no es limitar nuestra libertad, sino encaminarla hacia lo bueno, hacia lo mejor. Evidentemente, eso nos traerá más felicidad.

Las vacaciones de verano no tienen nada que ver con tomar mejores decisiones

Como dije, muchos consideramos los breaks laborales o académicos o el simple cambio de estación para ponernos frente a un cuaderno, un iPad o una computadora, abrir una planilla y decirnos: «bueno, ahora planificaré mi vida, seré más productivo, tendré metas claras».

Buenísimo, lo felicito y te animo a que lo hagas. De verdad, hay momentos que nos ayudan a poder pensar con más claridad. Cuando se cierra un ciclo y abre otro, como que nuestras mentes están más tranquilas y dispuestas a pensar en nuevos objetivos, soñar con una ilusión renovada.

Pero ¡que no sea exclusivo de ese tiempo! Porque podemos caer en el error de, un par de semanas después, decidir que los planes no funcionaron. Mejor botarlos, podrás pensar. Será ya una preocupación para más adelante… tal vez cuando termine el año o durante las próximas vacaciones, podrás decir.

¡No! Suena cliché, pero cada día es un buen día para recomenzar. Termina tu jornada con un breve examen de conciencia. Pregúntate qué hiciste bien, qué hiciste mal, qué podrías haber hecho mejor. Saca un pequeño propósito. Solo uno pequeño… tal vez, dos.

Y, al día siguiente, podrás recomenzar. Puedes decidir recomenzar, siempre.

Eso no significa volver al comienzo, borrarlo y empezar de nuevo. No podemos creer ni recibir ese recomienzo. Recomenzar es partir de donde nos estancamos, de donde fallamos, de donde querríamos no estar atados… y de ahí, crear un nuevo comienzo. Retomar. A veces no lo mejor que se pueda… sino como se pueda y ya.

Esa es la mejor decisión. La que te hará más libre y más feliz: recomenzar. Pero, de vuelta, no como quien borra todo y aprovecha un nuevo mes para «hacerse de nuevo» y «hacer todo nuevo».

Aprovecha el lugar donde estás. Desde ahí, ¡hay tantas decisiones que esperan ser tomadas!

Y verás cómo dan forma a tu vida de una manera inesperada, pero emocionante.