¡Serie Fratelli Tutti! En el capítulo anterior hablamos de cómo el amor es una virtud que también debe permear la política. Recordamos a cada ser humano como un hermano o una hermana y dijimos que buscar una amistad social que integre a todos, no es una mera utopía. 

En este nuevo capítulo el santo Padre nos ofrece su propuesta de diálogo que busca la verdad, y nos propone huir de las fórmulas que fomentan el aislamiento individualista y la violencia que polariza y enfrenta. Nos habla de la importancia del diálogo como herramienta de encuentro y respeto.

El papa deja clara su fe en las personas y en su capacidad de colaborar en la búsqueda de la verdad, superando la desesperación que inocula el relativismo, que no cree en la verdad ni en la capacidad humana para encontrarla. El papa ha demostrado que el verdadero lenguaje inclusivo sí existe y lo demostró muy bien en la JMJ 2019

Si quieres profundizar sobre el diálogo y la amistad social este video ¡te va a encantar!

Esperanza de diálogo abierto

Este capítulo de Fratelli Tutti afirma la esperanza en un diálogo que suma las aportaciones de las ciencias y las riquezas que aporta el pluralismo de las sociedades modernas, para construir un proyecto común y fraterno al servicio de todas las personas y su dignidad.

Asegura que solo si somos capaces de escuchar la verdad del otro y respetamos sus creencias, podremos descubrir verdades que son atemporales y evidentes para todos en cualquier circunstancia. En definitiva, nos invita, a pasar de la falsa tolerancia al realismo dialogante.

Amistad social

Toda la encíclica está atravesada por esta expresión de la amistad social que va más allá del propio círculo, buscando extenderse a más personas. Habrá que pasar de considerar a «los otros», a considerarnos como un «nosotros». Pero, de nuevo, para encontrarnos y ayudarnos mutuamente necesitamos dialogar.

Se tiene una gran esperanza en los jóvenes para construir un futuro diferente, que sea una construcción por el bien común, asumiendo un sentido de respeto a la verdad de la dignidad humana. Será fundamental la recuperación de la amabilidad, saludar y sonreír es el ABC de la pastoral.

La amabilidad como puente

Si practicamos la amabilidad, facilitaremos la búsqueda de consensos y abriremos caminos. Quien dialoga es amable, reconoce y respeta al otro. La amabilidad tiene mucho poder para humanizar el trato en los espacios donde se juega la salud.

Será necesario cambiar la falsa tolerancia por un realismo dialogante, donde podamos ser fieles a nuestros principios, pero reconociendo que el otro también tiene el derecho de tratar de ser fiel a los suyos. 

La amabilidad expresa un estado de ánimo que no es áspero, rudo, duro, sino afable, suave, que sostiene y conforta. La persona amable ayuda a los demás a que su vida sea más soportable, sobre todo cuando cargan con el peso de grandes problemas y angustias.

Supone valoración y respeto. Cuando se hace cultura en una sociedad, transfigura profundamente el estilo de vida, las relaciones sociales, el modo de debatir y confrontar ideas. Facilita la búsqueda de consensos y abre caminos donde la exasperación destruye todos los puentes. 

Amabilidad y verdad

El encuentro con la verdad requiere una actitud de apertura y aceptación. La verdad cristiana se encuentra solo si se ama gratuitamente, es amable en sí y tiene una enorme fuerza de atracción.

Para mostrar el esplendor de la verdad conviene: hacer el esfuerzo de buscarla permanentemente y con honestidad, para así poder conocerla y contemplarla. Te puede servir esta meditación sobre el reto de la oveja perdida.

Si se ama realmente la verdad, si esta se adentra en nuestro interior para cambiarnos, es más fácil expresarla con don de lenguas y hacerla visible. Mostrar la amabilidad de la verdad es una tarea de los cristianos.

Cristo dijo de sí mismo «Yo soy la verdad». Por eso, la pasión por buscarla y transmitirla es una gustosa tarea para nosotros. Hasta aquí llegamos con este capítulo, nos vemos pronto en el siguiente, ¡porque Fratelli Tutti no deja de ofrecernos enseñanzas!