Las palabras son capaces de darles permanencia a ideas o sentimientos. Muchos pensadores, políticos, poetas, héroes y otros personajes importantes de la historia nos han dejado frases fabulosas que son todavía capaces de conmovernos e inspirarnos aunque haya pasado mucho tiempo. Y es que, debido a que compartimos nuestra naturaleza, somos semejantes en todas las épocas y estamos llamados a encontrarnos con la verdad, que es una y eterna. Es común que en la web y en distintas redes sociales se compartan los famosos “quotes” o frases de personajes célebres, pues frecuentemente tenemos la necesidad de ver la vida a través de otros ojos y comprenderla de un modo más sencillo y profundo en medio de las complicaciones y problemas de la vorágine diaria. También, fuera de las redes, muchas personas ponen frases que los entusiasman, que les recuerdan verdades importantes o que les permiten aclarar el horizonte de cada día. Es común encontrarlas en las habitaciones, en los escritorios, en los protectores de pantalla y hasta pintadas en las paredes de las calles.


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Con todo esto podemos preguntarnos: ¿Qué tipo de frases podrían ser las que más nos convienen para renovar nuestro interior y ser mejores cada día? Sin duda hay muchos estilos de vida, personalidades y profesiones y, por lo tanto, una sección de consejos e ideas convenientes para cada uno. Pero algo que absolutamente todos compartimos en nuestra vocación a la santidad. Por lo tanto, las mejores frases siempre son las que brotan de la Palabra de Dios. Ahora bien, siendo que nuestra fe no es una fe del libro sino una fe en la Palabra Viva, debemos ser conscientes de que esta se pronuncia, además de la Sagrada Escritura, siempre y de muchas maneras. Tal vez de manera especial en la vida de los santos, aquellos que alcanzaron con la gracia encarnar en sus vidas la Palabra de Dios. Y como de lo que rebosa el corazón habla la boca, ¿qué mejores frases para inspirarnos en la meta más importante de nuestras vidas que las pronunciadas por el corazón de los santos? Ellos fueron como nosotros, frágiles, pecadores, buscadores, luchadores. Vivieron en lugares y tiempos concretos y recorrieron hacia el Cielo un camino con las mismas condiciones que el nuestro, con los mismos regalos de Dios, las mismas oportunidades y las mismas dificultades. En sus vidas y sus frases podemos encontrar la Palabra Viva de Dios encarnada en una personalidad y una cultura concreta, pues así como Dios se manifiesta a través de ellos, también espera manifestarse a través de nuestras palabras, pensamientos y acciones. Luego de la encarnación del Verbo de Dios en el Señor Jesús, sus hermanos y discípulos encontramos el camino hacia la plena humanidad y tenemos la posibilidad de asemejarnos a Dios siendo profundamente y verdaderamente humanos, como lo fueron los santos.