Hay años en que la Cuaresma nos toma por sorpresa, sobre todo a los que vivimos en el hemisferio sur en donde generalmente el Miércoles de Ceniza (día que que inicia este tiempo litúrgico) cae justo en medio de las vacaciones, los paseos y el descanso, un tiempo un poco incómodo para algunos si te trata de mantener un orden y disciplina espiritual y más aún si eso involucra privarse de algunas cosas que nos causan placer y bienestar.

Los católicos estamos invitados a vivir este tiempo con recogimiento asumiendo una actitud de compañerismo con Jesús, sobre todo con lo que prontamente celebraremos: la Semana Santa, un tiempo de desierto, de purificación, de privación voluntaria para alcanzar virtudes ayudados de la mano de Dios. La invitación es la de siempre, hacer este camino de la mano de tres prácticas espirituales fundamentales: la oración, el ayuno y la abstinencia y la caridad. Estas prácticas, no responden solo a anticuados rituales que la Iglesia impone con el fin de amargarnos la vida, sino que buscan conducir nuestro corazón hacia Dios.


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Siendo así, queremos darte algunas ideas para vivir el ayuno, esta práctica espiritual con siglos de antigüedad, de la que se habla mucho, se recomienda un montón, pero no se practica tanto… quizá porque aparentemente tiene un aroma a castigo y sufrimiento o porque la sociedad de consumo nos ofrece valores contrarios a la privación, la austeridad y el recogimiento.

Estas ideas, todas cotidianas y sencillas, no buscan relativizar el ayuno y la abstinencia bajando la vara, sino que te las presentamos porque pueden ser un primer paso para aquellos que por primera vez se están proponiendo vivir la Cuaresma de corazón, aquellos de tu grupo o comunidad que nunca han ayunado y que necesitan un primer empujón, algo así como comenzar en el “ayuno nivel principiante”.


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