Carlos Reyes, mejor conocido como Farruko, sorprendió a sus millones de seguidores cuando en medio de un concierto se negó rotundamente a cantar uno de sus más grandes éxitos («Pepas»). En un sentido discurso Farruko interrumpió su concierto para compartir con su público lo que en su vida venía sucediendo.

El encuentro con Dios que transforma

Farruko sorprendió a miles abriendo el corazón de par en par. Culminó el discurso invitando a los asistentes a dejar sus miedos a un lado para acercarse a Dios; e inclusive pidió perdón porque ahora comprendía el daño que había causado al incitar al consumo de drogas y a llevar «una vida loca», a través de sus canciones. 

Muchos no recibieron bien la noticia, sobre todo aquellos que asistieron a su concierto afirmando que «Habían asistido un concierto de reggaetón y no a un servicio litúrgico dominical».

Parecía que Farruko había perdido la razón. Pero no, lo que vive Farruko es el impacto de la presencia de Dios en su vida.

Los testimonios de conversión cambian vidas

Su discurso ha causado gran revuelo en mí, especialmente al escucharlo declarar que dará un giro completo a su carrera, buscando ahora practicar «música que lleve otro mensaje» y solo cuando Dios considere que sea el «momento adecuado». Otra muestra clara de confianza pura en nuestro Padre. 

Sus palabras me han llegado al corazón y me han hecho reflexionar sobre la inmensa valentía que debió tener Farruko para reconocer sus errores (encima públicamente) y además mostrar un firme propósito de no volverlos a cometer. Una fuerza que necesita de su libertad, pero que viene de Aquel que lo fortalece.

Farruko, teniéndolo todo, lo deja todo

Teniendo todo lo que siempre había soñado, según menciona en el video, Farruko estuvo dispuesto a perder su fama, su dinero y su poder, por perseguir algo que reconoció mucho más significativo: una eternidad junto a Dios.

Y, ¡qué gran ejemplo de fe, esperanza y humildad nos ha dejado!

No cabe duda de que la conversión, tan genuina y profunda, que se puede notar en su poderoso mensaje, solo es señal de un legítimo encuentro con un Dios que recibe, abraza y repara hasta el corazón más duro. 

Testimonios como este nos recuerdan lo importante que es mantenernos firmes en nuestra fe y nos invitan a perder el miedo de transmitirla a los demás como parte de nuestra vida, sin tapujos; escucharlos realmente puede cambiar la vida de muchos. 

Farruko, hermano, gracias. 

Gracias por recordarnos lo bella y valiosa que es nuestra fe, además de invitarnos a seguir creciendo en ella. Te abrazamos en este nuevo caminar y oramos por ti para que puedas ser instrumento de Dios, como ahora es tu deseo. ¡Bienvenido a casa!

 

Farruko