Hace unos días, la fachada de San Pedro se convirtió… ¡en una pantalla de cine! En ella proyectaron imágenes artísticas del apósto, las que se encuentran en los Museos Vaticanos. De esta manera, todos los presentes pudieron ver y recordar su vida y su mensaje. ¡Fue impresionante!

Cuando vi esta noticia me puse a pensar en que en nuestra propia historia hay una historia con Cristo. Es una maravilla ver cómo nuestra vida, vista en una perspectiva cristocéntrica tiene un sentido completamente nuevo.

Tal como lo vemos en la noticia, la vida de Pedro es una historia de una relación con Cristo. Tal como dice el presentador de la noticia, «Pedro, el pescador de carácter fuerte e imprudente, fue escogido por Jesús como cabeza de Su Iglesia». En la fachada de la basílica se pudo ver que toda la vida de san Pedro tuvo un nuevo sentido después de su encuentro con el Señor.

Lo que Él ha hecho en nuestras vidas puede que no llegue a ser parte de una película —o tal vez sí, eso solo Dios lo sabe— pero lo que sí sabemos es que nuestra vida cobra sentido con el encuentro cara a cara con el Redentor. 

¡Dios hace nuevas todas las cosas!

Te lo puedo decir en primera persona: mi vida solo tiene sentido desde que Él entró en ella. Puedo decir que Él es mi horizonte, la meta a la que deseo llegar, el Camino que quiero recorrer y el destino en el que quiero reposar.

Creo que en cada momento en el que he permitido que Su vida se haga vida en la mía, recibo la fuerza para seguir adelante en este valle de lágrimas con un sentido por el que vale la pena vivir. 

Pensar en la vida, no solo de san Pedro, sino de todos aquellos que han sido testigos del amor valiente, del amor que se comunica, que se contagia, hace arder mi corazón con los deseos de santidad. Con el anhelo de una vida memorable, una vida en la que Él se haga presente, en la que mi imagen pobre, triste y pecadora desaparezca y sea Él quien se haga visible en las ruinas de mi existencia.

Una vida memorable 

Es como en la noticia: que Él sea quien se proyecte, quien se vea en nuestra fachada apagada, que sea Él quien enaltezca nuestra belleza, por Él creada. Que Él eleve en nosotros Su imagen, para que lo mostremos a Él y verdaderamente no sea «yo quien viva, sino Cristo quien viva en mí».

La frase «Yo encontré el amor de Jesús, que me ha mirado en lo más profundo y ahí se transformó mi existencia» nos recuerda lo importante que es ese encuentro con nuestra vida.

El arte y la Belleza

Esta noticia también nos puede ayudar a recordar la importancia del arte, del cine y de la música para comunicar la belleza de Dios de una manera audaz. Muchas veces las personas no desearán entrar a las iglesias, pero sí deben pasar por en frente de ellas

¡Qué maravillosa idea de evangelización, la que han tenido los encargados de pastoral de la Basílica de San Pedro! Quienes han deseado mostrar a todos, con la magnífica voz de Andrea Bocelli, la preciosa historia de amor de un pescador que por el encuentro con Jesús se convirtió en la cabeza de la Iglesia universal.

Pidamos que hoy seamos audaces como Pedro y busquemos las maneras para llevar la Buena Noticia a todos los que la necesitan. A los que están lejos de la Iglesia y que el amor de Dios llegue a todos los que están sedientos de Amor, Belleza y Verdad.