El ecumenismo es el movimiento y la actitud por la cual dialogamos con otros cristianos para que, a través de la oración y la comprensión mutua, retornen a la Iglesia Católica. Cristo deseó que fuéramos uno, como uno son Él y el Padre. El error que el pecado introdujo en nuestra existencia ha hecho que, a lo largo de la historia, muchos hermanos se apartaran de la nave de Pedro, en varias ocasiones, por abusos de la propia Iglesia.

En este post hemos querido acercarte algunos argumentos que pueden ser útiles para ofrecer la verdad a nuestros hermanos cristianos e invitarlos a acercarse a  la Iglesia Católica.


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1. Porque no se puede creer en la Biblia sin creer en la Iglesia

Como sabemos por los Evangelios, Jesús predicó por diversos lugares de Tierra Santa y luego envió a los Apóstoles y discípulos a difundir la Buena Nueva. Todos ellos se sirvieron de la palabra. Según los estudios históricos, el primer Evangelio en ponerse por escrito fue el de san Marcos alrededor del año 70 dC. Entre la muerte y Resurrección de Cristo y la redacción de este texto transcurrieron cerca de cuatro décadas en las cuáles la Iglesia se fue extendiendo y se formaron las primeras comunidades cristianas. Es en estos momentos en que san Pablo enviaba cartas a las diferentes comunidades nacientes. El resto de los Evangelios se escribieron en este orden: san Mateo cerca del 80 dc, san Lucas entre el 80-85 dc y san Juan fue concluido hacia el año 100. La veracidad de estos textos y de los restantes se determinó paulatinamente. Todo esto significa que, desde el momento en que se escribió el primer texto cerca del año 70 hasta que se reconoció la canonicidad final de los 27 libros que componen el Nuevo Testamento, transcurrieron al menos tres siglos.

¿Y cómo se extendió el mensaje de Jesús en todos estos siglos hasta que el Nuevo Testamento quedó conformado? Pues oralmente. ¿Y cómo se determinó que los textos que hoy lo conforman eran fiel expresión de las enseñanzas de Cristo? Por su coincidencia con la tradición oral conservada por la Iglesia Católica.


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Ahora bien, si fue en el seno de la Iglesia donde se escribieron y agruparon los diferentes textos del Nuevo Testamento, ¿cómo se puede creer en estos textos sin creer que aquella es la Iglesia fundada y deseada por Cristo, la misma a la cual envió el Espíritu Santo? O más aún, ¿por qué, si se cree en el Evangelio, no creer en la Iglesia en la cual éstos vieron la luz?

2. Porque no creen en los evangelios apócrifos

Del anterior argumento se desprende una segunda realidad. Mientras que la Iglesia analizaba la veracidad de los Evangelios, por las comunidades cristianas circulaban otros textos que posteriormente recibieron el nombre de apócrifos. Este calificativo indicaba que la Iglesia los consideraba falsos, es decir, que no reflejaban fielmente la vida y enseñanzas de Jesús o tenían influencias de filosofías incompatibles con el naciente cristianismo.

A la par que se determinaba la veracidad de los textos que componen el Nuevo Testamento se indicó la falsedad de aquellos otros textos que no representaban las enseñanzas de Jesús. Por lo tanto cabe preguntarse: si se rechaza a la Iglesia Católica como la institución humano-divina instituida por Cristo, ¿por qué creen en la falsedad de aquellos Evangelios que señaló la misma institución de la cual descreen?

3. Porque si se rechaza al catolicismo, no se puede decir cuál de los otros “cristianismos” es el verdadero

Si ignoramos el argumento anterior y decidimos no creer en la Iglesia Católica, cuya profundidad histórica nos remonta a los tiempos de Cristo, nos encontramos con una variedad de confesiones que se reivindican como cristianas pero profesan credos diferentes. Todas afirman ser las que interpretan el auténtico sentido de las enseñanzas de Jesús, pero no puede saberse cuál es la que, en efecto, está en lo cierto no pudiendo ser todas verdaderas.

4. Porque los demás cristianismos han tenido un fundador humano

Si exceptuamos a las comunidades más antiguas como los ortodoxos y los coptos, la historia también nos guía hacia otra evidencia: las demás confesiones que se reivindican como cristianas han tenido un fundador estrictamente humano, alguien que reinterpretó el sentido que creía tenían las verdaderas enseñanzas de Jesús y lo transmitió a un conjunto de fieles.

Martín Lutero, Juan Calvino, Ulrico Zuinglio, John Knox, entre otros, se encuentran respectivamente en los orígenes de cada una de las confesiones que se ramificaron  luego de la Reforma. En cambio si seguimos la genealogía de los obispos de Roma en la Iglesia Católica nos remontamos 2000 años atrás hasta llegar a Pedro, primer Papa a quien Cristo nombró como primado.

5. Porque los escándalos en la Iglesia son un fuerte motivo de credibilidad

Muchos hermanos cristianos rechazan a la Iglesia porque creen que, a lo largo de la historia, ha mostrado comportamientos inmorales. Aunque esto puede ser cierto aplicado a ciertas personas en ciertos momentos históricos, el mal (consecuencia del pecado) muestra que la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo. ¿Cómo es eso? Sencillo: no existe institución humana que lleve dos mil años de historia y permanezca siendo esencialmente la misma. Sin embargo la Iglesia sí, y aún hay más: una institución que ha atravesado diversas crisis, amenazas y ataques, y se ha sobrepuesto a todos, no puede explicar su existencia por el mero factor humano. Dios está vivo en la Iglesia.

6. Porque la Biblia no dice que solo ella sea la fuente de la Revelación

Este argumento es interesante. Comúnmente nuestros hermanos evangélicos rechazan todo aquello que afirma la Iglesia y no se encuentra explícitamente mencionado en los textos del Nuevo Testamento.

Lo paradójico de esta afirmación es que en ningún lugar de la Biblia se menciona explícitamente que ella misma sea la única fuente de la Revelación. Por lo tanto, estamos en presencia de un argumento que se auto destruye. Si se rechaza todo aquello que no se encuentra detallado en las Sagradas Escrituras, con idéntico criterio debería rechazarse la misma noción de que solo la Biblia es la única fuente de lo revelado por no encontrarse explícitamente mencionado.

Si abandonamos el análisis del texto y ponemos el foco en la historia, descubrimos que este elemento extra-textual de la “Sola Scriptura” fue una invención de la Reforma, un elemento humano.


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