qué es la Teología

Desde los 13 años, he estado involucrada en misiones urbanas y rurales donde he compartido experiencias de vida y fe con personas de diferentes edades y realidades.

Durante estas misiones, me he enfrentado a llantos, dudas y situaciones sin sentido, muchas veces sintiéndome desprevenida para afrontarlas. Estas experiencias me impulsaron a profundizar en mi fe, convencida que Dios está presente y tiene el poder de sanar todo dolor y devolver el sentido a la vida.

Por ello, al terminar la escuela secundaria decidí embarcarme en la aventura del estudio teológico. Hoy deseo compartir contigo un poco de esta experiencia.

Responder a preguntas fundamentales del mundo

En el mundo contemporáneo, nos enfrentamos a preguntas fundamentales que han resonado a lo largo de la historia: ¿Cuál es el propósito y significado de mi vida? ¿Cómo puedo encontrar consuelo y esperanza en momentos difíciles? Sin embargo, en un mundo en constante cambio donde la moralidad parece relativa, surgen interrogantes más acuciantes: ¿Cómo discernir lo correcto? ¿Cómo distingo lo que es bueno?

Además, en medio del bullicio cotidiano y de las redes, hallar momentos de reflexión se vuelve un desafío ante el cual muchas veces perdemos, dando lugar a cuestionamientos más profundos: ¿Cómo cultivar una relación con Dios? ¿Cómo aprender a perdonar y pedir perdón? ¿Cómo encontrar paz y bienestar emocional? ¿Cómo contribuir al bienestar de los que nos rodean?

Ante tanta incertidumbre, es crucial que aquellos que contamos con la «brújula» de la fe podamos ofrecer respuestas y orientación.

La formación es necesaria hoy más que nunca

Pero… para poder hacerlo es indispensable que nos formemos en nuestra fe. Esto va a lograr que comprendamos profundamente el propósito y significado de la vida, empezando por la nuestra, para ayudar a los demás a trascender en sus acciones y experiencias. Para guiar a otros en el discernimiento debemos ser expertos en este arte, aplicándolo primero en nuestra propia vida.

Ya te podrás haber dado cuenta que el principal beneficio de la educación en la fe es vivir nuestra propia fe de manera más plena, de nada sirve una teoría «memorizada» si no la hacemos carne en nosotros mismos. San Francisco de Asís decía que el único evangelio que algunos leerán será tu vida, entonces que tu vida sea Evangelio.

Sin embargo, en un mundo secularizado, a menudo nos encontramos en la necesidad de fundamentar nuestra esperanza, y para ello es necesario que nos formemos en nuestra fe, que sepamos en qué creemos y por qué. No somos católicos por mero costumbrismo o por herencia, lo somos porque elegimos libremente seguir a Jesús y Él trasforma nuestras vidas. ¿Cuáles fueron las enseñanzas de Jesús? ¿Cuáles fueron sus palabras?

¿Qué enseña la Iglesia que Cristo fundó?

qué es Teología

Formándonos tendremos respuestas a muchos cuestionamientos, mejores herramientas para brindar consuelo y esperanza, compartiendo el amor de Dios en toda circunstancia, ejemplificando con el mismo Evangelio. Además, estaremos mejor preparados para enfrentar conflictos, superar la culpa, buscar la paz interior y lograr la reconciliación con otros, con Dios y con nuestros hermanos.

La formación en la fe te dará una base sólida que te ayudará a entender las preguntas importantes de la vida, dándote orientación y un propósito claro en este mundo complejo y cambiante.

Lo que me ha pasado

Todas estas preguntas y la necesidad de responder me motivó a instruirme. Mi camino de formación en la fe comenzó después de mi primera misión, y sin dudarlo, me sumergí en cursos y seminarios de catequesis. Fue entonces cuando se cruzó en mi camino la posibilidad de estudiar Teología. La razón primordial por la cual decidí estudiar Teología es simple, pero profunda: creo que fue la voluntad de Dios.

Él trazó mi camino hasta ese día, sorteando mis carencias espirituales y materiales para permitirme acceder a esta carrera universitaria. A quienes estén pensando en estudiar Teología , les digo que si sienten ese deseo en sus corazones, Dios proveerá los medios. No dejen de buscar, hay muchos hermanos dispuestos a ayudar.

La segunda razón, más humana, pero igualmente poderosa, fue mi deseo constante de seguir conociendo. Después de cada curso, taller y seminario, quedaba con la misma ansia: conocer más a aquel a quien amaba cada vez más. Es algo que todos los enamorados experimentamos.

Finalmente, elegí estudiar Teología porque anhelaba participar en diálogos serios sobre mi fe en un mundo secularizado. Pero, sobre todo, deseaba contribuir a la construcción del Reino de Dios a través de la evangelización. Esta tarea la considero más que una elección; para mí, es una dedicación seria y una opción de vida.

Los primeros frutos de estudiar Teología

Estudiar Teología me fue transformando, a medida que me sumergía más en el estudio teológico, experimentaba una transformación profunda en mi vida de fe. Pasé de una fe infantil a una más madura, dejando atrás el enojo con Dios y la costumbre de pedirle cosas a cambio. Mi imagen de Él se purificaba gradualmente, y me acercaba a Dios sin miedo, reconociéndome como su hija.

Esta evolución no solo afectó mi relación con Dios, sino que también tuvo un impacto positivo en mis vínculos con los demás. El perdón se volvió más accesible, y fui capaz de liberarme del rencor, sanando heridas que anteriormente me impedían soltar.

Finalmente, la formación teológica no solo influyó en mi crecimiento espiritual, sino que también me capacitó para la evangelización. Lo que solía ser una actividad ocasional durante dos semanas al año o los fines de semana se convirtió en una tarea diaria: evangelizar, llevar la palabra de Dios y revelar al Dios Amor.

Aquellas experiencias que en mis primeras misiones me dejaban sin palabras ahora eran menos frecuentes, gracias a mi creciente conocimiento teológico. Además, noté un aumento significativo en mi empatía. Estudiar Teología no solo me hizo una mejor cristiana, sino, sobre todo, una mejor persona.

Una invitación: ¡también te encantará la Teología!

qué es Teología

El viaje de formación es más que un simple trayecto; es un continuo descubrimiento y crecimiento. A través de la Teología , he aprendido que la comprensión del misterio es una búsqueda sin fin, una danza continua con la Verdad. He ganado conocimiento, pero, sobre todo, he profundizado en mi vínculo con Dios, de una manera más madura.

Los animo a embarcarse en esta travesía sin fin. La formación en la fe no solo enriquece la vida personal, sino que también brinda la alegría de acompañar a otros en su propio recorrido espiritual. Que este camino de formación sea una invitación constante a explorar y a descubrir la inmensidad del amor de Dios; una aventura transformadora que deja una huella perdurable en nuestro mundo en constante cambio.

Que el amor de Dios, en su inmensidad, siga despertando el deseo en los corazones de muchos para que buscándolo, conociéndolo y dándolo a conocer, acrecienten el Reino de Dios en la Tierra.

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Artículo elaborado por Rocío Riveros

Fotos tomadas de Freepik.