«No dejes tu lección espiritual. —La lectura ha hecho muchos santos». Esta es una frase de san Josemaría Escrivá. Muchos otros santos se han referido a la importancia de los libros espirituales para la vida interior.

Por ejemplo, te comparto una cita más extensa; leamos a la gran doctora de la Iglesia, santa Teresa de Jesús:

«Si no era acabando de comulgar, jamás osaba comenzar a tener oración sin un libro; que tanto temía mi alma estar sin él en oración, como si con mucha gente fuera a pelear. Con este remedio, que era como una compañía o escudo en que había de recibir los golpes de los muchos pensamientos, andaba consolada. Porque la sequedad no era lo ordinario, mas era siempre cuando me faltaba libro, que era luego desbaratada el alma, y los pensamientos perdidos; con esto los comenzaba a recoger y como por halago llevaba el alma. Y muchas veces, en abriendo el libro, no era menester más. Otras leía poco, otras mucho, conforme a la merced que el Señor me hacía. Parecíame a mí, en este principio que digo, que teniendo yo libros y cómo tener soledad, que no habría peligro que me sacase de tanto bien»

La lectura espiritual es práctica de la vida cristiana que nos ayuda a descubrir que podemos «leer no como tarea, sino para alegrar e instruir el alma», como sugería san Cipriano.

Puede ser que estés descubriendo esto por primera vez. O, tal vez, ya habías escuchado sobre la utilidad de los libros espirituales para el crecimiento y fortalecimiento de nuestra vida de piedad. En cualquier caso, quizás te estés preguntando (o te has preguntado) «pero, ¿cuál elegir?».

Al menos, eso me ha pasado más de una vez. Porque incluso luego de haber incorporado la costumbre de leer libros espirituales, puede llegar una época en la que pareciera que no damos con el indicado.

Por eso, te brindo algunos consejos que he descubierto y me han ayudado en este camino.

Entre los libros espirituales, ¿cuál es el mejor?

libros espirituales, «La lectura espiritual ha hecho a muchos santos». 8 consejos para escoger y aprovechar mejor los libros espirituales

Existen distintos libros espirituales, algunos que se enfocan más en lo teológico, otros en lo ascético, algunos son de carácter biográfico o incluso histórico. Cada uno podría ayudarte (en distintos momentos). Pero existe uno que se destaca por sobre todos.

¿Adivinaste cuál? Si dijiste «las Sagradas Escrituras», ¡bingo! Adivinaste, la lectura del Evangelio. Como indica el P. Ricardo Sada en su libro «Consejos para la oración mental»:

«La primera opción de lectura espiritual debe ser, por supuesto, la Sagrada Escritura y de manera muy particular los Santos Evangelios. Estos, ante todo, nos presentan al Cristo vivo, al Jesús que actúa y reacciona, a Aquel cuyo misterio revela el misterio mismo del ser humano. La lectura directa de los mismos – o de obras que permitan construir en nuestros pensamientos una imagen vívida del Señor – , serán en extremo útiles para reforzar nuestras relaciones con Él».

Leer con asiduidad el Evangelio nos ayuda a acercarnos a Cristo, escucharlo y descubrir cómo sigue actuando hoy, tanto como ayer, igual que mañana.

¿Cuál es el adecuado para mí?

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No existe una respuesta estática, cada alma es diferente. Y a cada uno pueden ayudarles distintos libros espirituales según distintas etapas de su vida.

Ya te comenté que existe una gran diversidad de libros espirituales (biografías de santos, lecturas sobre virtudes, otras teológicas, etc., etc.). Y, como digo, todos pueden serte muy provechosos, en distintos momentos.

Entonces, ¿cómo elegir? Te doy algunas pautas.

5 consejos para elegir libros espirituales

— Considera la dificultad del libro espiritual: si te encuentras en un momento de tu vida en el que leer te cuesta más, tal vez ponerte a leer la Summa Teológica sea una mala idea. Pero no vayamos tan lejos: hay muchos libros que, por su dificultad o redacción, no te ayudarán a mantener la lectura atenta. Identifica si te encuentras en esos momentos (cansancio, enfermedad, depresión, etc.) y escoge alguno con lenguaje más sencillo. Tal vez alguno que alimente más los afectos.

— Atiende el momento en que vives: de manera similar al punto anterior, pueden existir circunstancias externas que también dificulten la lectura de libros más extensos o complejos. Por ejemplo, una mudanza, tener un bebé, cambiar de trabajo… quizás te ayude alguno que incluya capítulos cortos, redacción sencilla, etc.

— Ten en cuenta tu estado anímico y espiritual: si vives un momento de tristeza, tal vez pueda ayudarte algún libro sobre la esperanza, la fe, el sentido del dolor, la verdadera alegría cristiana. O, si te encuentras en un momento de tibieza, puede ayudarte algún libro sobre virtudes. Pero si, por ejemplo, atraviesas una época de escrúpulos o desaliento, no sería oportuno leer sobre la perseverancia, los esfuerzos de la vida ascética, etc. Como ves, una lectura puede serte muy útil en un momento, pero en otro no tanto.

— Valida tu elección con tu director espiritual: por el motivo anterior y luego de discernir el estado en que se encuentra tu mente y alma, te recomiendo conversar con tu director espiritual. Él te ayudará a confirmar tu decisión o te encausará hacia otra más conveniente.

— Puedes volver a los libros que te han ayudado: algunos libros que te han ayudado en el pasado, pueden volver a ayudarte cuando pases situaciones similares.

¿Te ayuda a tu encuentro con Cristo?

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Leer no es orar, pero puede (y lo hace) ayudarnos a hacer oración. Ya lo vimos arriba en el consejo de santa Teresa quien, por mucho tiempo, solo era capaz de rezar con la ayuda de libros espirituales.

Del mismo libro que te mencioné, del P. Ricardo Sada, leemos este consejo que no quiero dejar de compartirte:

«Decíamos que la lectura espiritual, por sí misma, resulta insuficiente. Lo leído ha de ser digerido, asimilado. El aprovechamiento en este caso no vendrá tanto por la capacidad intelectual sino por la apertura del corazón, es decir, por el interés de unirnos a Dios y alimentarnos de Él. Porque no se trata de una lectura aséptica sino de pensar en Aquel que nos ha llamado sus amigos y desea unirse a cada uno. La lectura vendría a ser entonces el fuego de la unión».

3 consejos para aprovechar mejor los libros espirituales

— Ser constante: intenta dejar un tiempo diario a la lectura de libros espirituales, verás cómo rendirán muchos frutos.

— No cambies y cambies de lectura: si lees un libro de corrido, en lugar de leer uno y otro a la vez, te será más provechoso que andar como mariposa entre flores… intenta mantenerte dentro de una línea para percibir mejores resultados (espirituales, claro).

— Que no se convierta en una distracción: no te decantes por libros que más bien podrían ser recreativos, pues no te ayudarán a meterte dentro del misterio que vivimos en nuestra relación divina.

Libros espirituales recomendados

Te dejo algunos artículos con listas de libros sugeridos, sobre distintos temas:

— 25 lecturas espirituales que no pueden faltar en tu biblioteca

— 12 libros que te ayudarán a comprender mejor la figura y la acción del Espíritu Santo

— 5 libros que te ayudarán a confesarte mejor. ¡Dios te espera con los brazos abiertos!

— ¿Matrimonio, celibato o sacerdocio? 5 libros que te ayudarán a discernir tu vocación

— 6 libros que aumentarán tu amor y fervor por la Eucaristía

— 10 libros para conocer y amar más a María