¿Alguna vez has oído hablar de Viktor Frankl? Hace unos años, leí un libro suyo que me recomendó un amigo, llamado «El hombre en busca de sentido» y me marcó profundamente. Frankl, superviviente de la Segunda Guerra Mundial, relata sus vivencias personales en un campo de concentración nazi y se adentra en el misterio de la libertad, del sufrimiento y del amor, como puntos de contacto esenciales para la vida del ser humano, más aún en medio del dolor de la guerra y de situaciones extremas.

Estos puntos, nos ayudan a entender mejor el video que quiero compartir a continuación, llamado «Escape Robot», realizado por la institución «War Child» de Reino Unido, que busca proteger, educar y defender los derechos de los niños refugiados. Este video nos presenta la historia de una niña encerrada en un robot, que usa como «protección» ante el sufrimiento por el que ha atravesado. Sin embargo, la historia muestra que, como lo dice Frankl en el libro mencionado, «se nos puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino» y para ello es muy importante la interacción con las personas que nos rodean.


Si bien el video de este post, nos habla sobre los niños refugiados, creo que la experiencia y la figura que se utiliza del robot como «armadura» o como «coraza», se puede aplicar también a todos los que hemos vivido alguna experiencia de vida muy dura o incluso traumática (abandono, abuso, aborto, o caídas personales muy difíciles de asimilar).

Una armadura contra el dolor

Puede pasar que usemos esta coraza con la creencia de que nos protegerá del próximo incidente, golpe emocional o experiencia negativa por la que podamos atravesar. Así, mientras pensamos que nos estamos protegiendo y a medida que siguen ocurriendo situaciones difíciles, usamos esa armadura generando un barrera, pensando equivocadamente que nos volvemos más fuertes, cuando en realidad sucede todo lo contrario. Nos distanciamos más de la realidad, de los demás, de Dios y de nosotros mismos, y el dolor de esas experiencias opaca nuestro verdadero yo. Solo con paciencia, perdón y amor  podemos empezar nuevamente.

El amor quiebra toda coraza

Al final del video vemos cómo el amor de la madre hace que su pequeña hija salga de su armadura. El amor, junto con el sabernos vulnerables, nos conduce a romper esa coraza, a quitar capa por capa y así comenzar a vivir en verdadera libertad. Implica también ese «dejarse tocar» por la experiencia de otras personas, en especial de quienes nos aman y conocen nuestro sufrimiento y debilidades. ¡No somos robots, estamos hechos para amar y ser amados! Algunas veces basta con un «cómo te sientes», o un «cómo estás» sinceros y comprometidos.

Y como va sonando la letra de la canción de fondo («You are not a robot» de Marina and the Diamonds): «Eres vulnerable, tú no eres un robot, eres amado, tan amado, pero solo estás preocupado». Frankl, resume esta importancia de saberse amado, con una hermosa frase que brota del corazón de quien ha transitado por el lugar más oscuro de la humanidad, pero que ha entendido que la respuesta frente al dolor, siempre es el amor:

«La verdad de que el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humano intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad —aunque sea sólo momentáneamente— si contempla al ser querido». Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido.

Y a ti ¿Qué te hizo pensar este video y esta reflexión? ¡Déjanos tu comentario! ¡Y no te olvides de compartir! 😉