Hoy quiero compartirte una de las canciones más tiernas y entrañables que escuché este tiempo. Se llama «Piedra Libre» y es la última canción del cantante argentino Abel Pintos.

El nombre de la canción se refiere al juego de las escondidas, y es una frase que se dice cuando encuentras a tus compañeros de juego. Abel Pintos dedica esta canción a su hijo que estaba a punto de nacer y habla de cómo se descubre a sí mismo en este nuevo rol de padre.

Me conmovió mucho ver a un hombre que espera a su hijo con tanta ilusión. Y al mismo tiempo me llamó la atención cómo la canción refleja que como seres humanos estamos hechos para donarnos a los demás.

Como dice la «Evangelii Gaudium» 10: «La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad». Todos, desde la vocación específica que tenemos, estamos hechos para entregar la vida, para amar y para vivir por el otro.

Puede ser desde el matrimonio, desde una vida sacerdotal o consagrada, siendo padres y madres espirituales, desde una profesión o desde una vocación de laicos. ¡Todos estamos hechos para dar la vida!

Por eso, a través de esta canción quiero seguir profundizando sobre esta realidad tan contracultural, recordemos que somos más humanos cuando descubrimos que nuestra vida es para otro y no para encerrarnos en nosotros mismos.

1. «Solo quiero estar despierto, ser un hombre libre y bueno»

Muchas veces escuchamos que el objetivo de nuestra vida es la realización personal, y hay un montón de cursos y libros que nos quieren ayudar a alcanzarla.

En nuestro corazón buscamos esa plenitud. El tema es que la mayoría de las veces no nos dan la receta correcta para alcanzarla. Y es que: «el verdadero dinamismo de la realización personal: (…) es que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros» (EG 10).

Cuando entendemos esto, descubrimos que necesitamos hacer un camino de crecimiento personal y en la fe, pero no solo para nosotros mismos, sino también para todas las personas que Dios nos confía.

Queremos ser estos «hombres y mujeres libres y buenos» para poder servir mejor a nuestros hermanos. Queremos ser mejores personas para cuidar mejor de los demás.

2. «Toda mi ambición ahora es un día más para vivir, para verte sonreír»

Hay un momento muy importante en nuestra vida que es en el que descubrimos que no estamos hechos para vivir para nosotros mismos, sino para los demás.

Puede ser que lo descubriste cuando fuiste madre o padre por primera vez, en una misión, en tu apostolado o en tu trabajo, ¡pero es algo que en definitiva nos cambia la vida para siempre!

Es un giro copernicano donde nos damos cuenta que éramos el centro del universo (y todavía tenemos momentos donde lo volvemos a creer 😅) pero que hay una plenitud mucho más grande en el amar.

Hay algo especial en entregarse por entero al otro sin pedir recompensa que nos llena el corazón y que nos hace mucho más felices que darnos todos los gustos o hacer solo lo que nosotros queremos.

3. «Tanta soledad en el mundo y ya no puedo esperar a tenerte aquí»

Esta forma de vivir amando y dándonos al otro es la respuesta que necesita nuestro mundo ante tanta oscuridad y tanta soledad. Este mundo necesita de personas que esperen, que cuiden, que sean ese amor encarnado de Dios.

Como nos dice el papa Francisco: «La persona entregada experimenta el gusto de ser un manantial que desborda y refresca a los demás.

Solo puede ser misionero alguien que se sienta bien buscando el bien de los demás, deseando la felicidad de los otros. Esa apertura del corazón es fuente de felicidad, porque «hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20,35) (EG 272).

4. «Tengo miedo y no lo admito»

Puede ser que nos asuste el paso de dejar de pensar en nosotros mismos para pensar primero en los demás. Pero «uno no vive mejor si escapa de los demás, si se esconde, si se niega a compartir, si se resiste a dar, si se encierra en la comodidad». ¡La dicha de esta vida es caminar junto a los que nos rodean!

Les dejo la letra de la canción para reflexionar y los invito a embarcarse en esta aventura de descubrir que estamos hechos ¡para dar la vida!

Ya no corro contra el viento
Ya no escapo más
Solo quiero estar despierto
Ser un hombre libre y bueno

Toda mi ambición ahora
Es un día más para vivir
Para darte lo que tengo
Para verte sonreír

Solo pienso en ti
Y en la libertad de abrazarte
Y ya no puedo esperar
A que estés aquí

Tanta oscuridad
Tanta soledad en el mundo
Y ya no puedo esperar
A tenerte aquí

Tengo miedo y no lo admito
Pero no es mentir
Solo que no hablo de eso
Me lo guardo en un secreto

Y aunque ya se haya escrito
Eres mi razón para vivir
Me volví un ladrón de versos
Piedra libre para mí (piedra libre para mí).