Es preciso empezar diciéndote esto: ¡eres amado por Dios! Eres su creación predilecta, eres un pensamiento de amor de un Dios que hasta la locura te ha amado. Te ha amado de tal manera que dio su vida por ti (Jn 3,16). Esto es algo que siempre debemos recordar, algo que debe resonar en nuestro corazón.

Y es que, en medio de un mundo agitado, en medio de un mundo indiferente, es necesario recordar que somos amados hasta el extremo por Dios. La idea de sabernos amados por el Señor debe ser para nuestros corazones motivo de alegría y sobre todo de esperanza.

Es un verdadero consuelo para el corazón saberse amado. Es esperanzador saber que a pesar de nuestras luchas, inquietudes, dudas y miedos, somos amados plenamente por Dios.

Debemos ser conscientes que nos ha amado hasta el extremo (Jn 3,17) y que siempre está llamando a la puerta de nuestro corazón, para acompañarnos, para cuidarnos, y ante todo para amarnos.

Athenas nos ha traído una hermosa canción titulada «Él te está llamando», y te puedo decir que cada parte de esta canción me recordó lo amado que soy por Dios y que, como misericordioso que es, siempre está llamando y tocando la puerta de mi corazón.

¿Qué te quiere decir el Señor a través de esta hermosa canción?

Él te ama y te espera

Tras escuchar la canción «Él te está llamando», de Athenas, puedo decirte: somos hijos muy amados por Dios. Todas son criaturas del Señor, pero tú y yo somos sus hijos, cada uno de nosotros somos reflejo del amor de Dios, seres creados a su imagen y semejanza (Gn 1,27).

Hemos sido creados para el amor, nuestra vocación por excelencia (CEC, 1). Es el amor de Dios nuestro motor, es el amor de Dios la respuesta, es el amor lo que nos asemeja a Dios, puesto que «Dios es amor» (1 Jn 4,8).

Hoy es el día perfecto para que recuerdes lo amado que eres. En medio de la adversidad y la turbación, Dios te ama y te ama hasta el extremo. Y algo que también debes tener presente es que no importa tus caídas, no importa que hayas fallado, el Señor siempre te espera con los brazos abiertos, nunca Dios se cansará de esperarte.

Como aquel Padre que hizo fiesta cuando su hijo volvió (Lc 15, 11-32), debes saber que hay fiesta en el cielo cuando abres la puerta de tu corazón a la llamada de Dios.

Te invito a que dejes tus miedos atrás, a que no dejes que la enormidad de tus fallas te desanime, y que abras la puerta de tu corazón a un Dios que te ama y te espera, que a pesar de todo nunca te dejará de amar, y siempre va a tocar la puerta de tu corazón.

Siempre di «Mi pasado Señor a tu Misericordia, mi presente a tu amor y mi futuro a tu Providencia» (san Pío de Pietrelcina).

«Soñad y os quedaréis cortos»

Otra idea que me queda tras oír «Él te está llamando», de Athenas, es que la llamada de Dios no es motivo de miedo. Ser llamados a amar, ser llamados a la felicidad plena, debe ser un motivo de alegría para el corazón. A veces se puede creer que seguir a Dios o atender al llamado del Señor puede trastocar tus planes, puede limitarte o en todo caso podría afectar tu felicidad. La verdad es que los planes de Dios para tu vida son más hermosos de lo que tú pudieses imaginar.

«Todo sucede por el bien de los que aman a Dios» (Rm 8,28). Debemos confiar en que la voluntad de Dios es perfecta y buena y que «nada puede ocurrirte que Dios no quiera» (santo Tomás Moro).

Debemos aprender que los planes que Dios tiene para nosotros son perfectos y son más grandes que cualquier otro plan que podamos tener.

Permítete soñar de la mano de Dios, permítele a tu corazón anhelar lo que el Señor te va a dar. Confiando en la Misericordia de aquel que te ha amado hasta el extremo, podrás «soñar y quedarte corto» (san Josemaría).

El plan que Dios tiene para ti y para mí es hermoso y especial. Y te aseguro que irá más allá que tus anhelos, porque Dios no sabe dar poco.

Solo Dios es capaz de hacer nuevas todas las cosas

Algo más que pienso tras escuchar «Él te está llamando» de Athenas es que abrir la puerta de tu corazón a Dios puede resultar en una auténtica aventura.

Cuando Dios entra en la vida de alguien, el corazón descansa, sana y florece. No tengas miedo a decirle «sí» al Señor; tu vida puede cambiar. Y es que solo su perfecto e infinito amor es capaz de hacer todo nuevo.

Solo Dios es capaz de transformar el agua corriente de tu vida en el mejor de los vinos (Jn 2, 1-12). ¿Tienes miedos?, entrégaselos a Dios. ¿La duda te agobia?, deja al Señor ser la respuesta. ¿La enormidad de tus fallas te inquieta y te turba?, déjate sumergir en la misericordia del Señor. Ten presente que es el Señor capaz de hacer todo nuevo, de darte un nuevo corazón, de devolverte la sonrisa, de permitirte anhelar la felicidad plena.

Vas a ver la luz de un nuevo día, atrévete a responder al llamado de amor que te hace Dios, recuerda que «la aventura de la santidad comienza con un “sí” a Dios» (san Juan Pablo II). Atrévete a responder a la llamada de Dios y de decirle que «sí» con todo el corazón.

Descubrirás que decirle sí al Señor va a cambiar tu vida. Le dará sentido a todo cuanto haces, y tus anhelos descansarán en las manos de aquel que hasta el extremo te ha amado. Siempre busca que la gracia de Dios sea tu refugio, y deja que el Señor se manifieste en tu vida y que su llamado cambie tu vida para siempre.